Capitulo 8: H de Hercules

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Era una fina oscuridad lo que lo cubría, no entendía con claridad donde se encontraba, pero no se sentía en paz. La ira y el rencor lo estaban atrapando, siendo estos sentimientos a la vez confusos, pues no sabia el porqué lo sentía.

En su mano derecha, sentía el peso de un arma la cual se encontraba cargada. Y en medio de esa profunda oscuridad vio un ojos escarlata mirarlo.

(+++)

Despertó con el molesto sonido de los autos pasearse por la mañana. En cuanto abrió los ojos se encontró con el rostro durmiente de Horacio. Se levanto silenciosamente alterado de la cama en cuanto vio la escena.

Se quedo dormido junto a Horacio, su jefe, anoche.

Se miro de arriba a bajo analizándose, para su suerte llevaba toda la ropa puesta. Pensándolo un momento, se dio cuenta de que se debió quedar dormido junto a él por el efecto de los analgésicos. Su cara se puso rápidamente roja por ese hecho ¿Qué clase de estado de inconciencia debía estar para llegar ese punto?

Horacio se le veía profundamente dormido, tenia la boca ligeramente abierta y estaba acostado de lado. De seguro no iba a despertar en un buen rato.

Volkov llevo su mano al estomago en cuanto este empezó a rugir. Era obvio que tenia hambre, si no ceno. Miro el reloj que yacía sobre la mesa del cuarto, en este indicaba que eran las 10:13 de la mañana. Se fue con mucho silencio de la habitación cerrando ligeramente la puerta. Bajo por las escaleras hasta llegar a la lujosa cocina del lugar.

Es una casa muy grande para alguien que vivía solo.

Reviso con cuidado los cajones y repisas de la cocina, no fue ninguna sorpresa no encontrar nada en ellas. En cuanto abrió la nevera, con la minima esperanza de por lo menos encontrar un poco de agua, solo se encontró con una cantidad inmensa de cerveza y cremas de dudosa procedencia. Y cerro la nevera fingiendo que no vio nada.

Tomo su teléfono y termino ordenando algo para desayunar. En cuanto abrió el banco se dio cuenta de la inmensa cantidad de dinero que tenia en ella ¡No habia salido de servicio! ¡Esto si que se iba a meter en problemas! Trato de no desesperarse, así que cerro el banco y trato de fingir que no estaba cometiendo ninguna ilegalidad.

Llego hasta la sala y se sentó en el sofá a la espera de la comida. Cuando fue hasta la mesita a tomar el control del televisor, noto como además de este habia un montón de dildos sobre la mesa. Fue una reacción casa inmediata llevar las manos a su rostro avergonzado y salir corriendo de la sala.

¡¿Qué clase de persona tenia juguetes sexuales decorando su sala?! ¡Horacio Pérez, el único y prepotente!
Se sentó en una de las mesa del comedor y quitándose las manos del rostro. Tenia 48 años y cualquier cosa que implicara algo sexual lo llenaba de vergüenza. Cosa que solía evitar, pues al ser muy pálido tendía a sonrojarse de hasta el mas mínima comentario.

Por eso ese joven alumno de cresta con su comentarios de doble sentido le ponían tan nervioso. No desagradables, si no mas bien extrañamente bueno.

Tenia la cabeza sobre la mesa cuando escucho unos pasos acercarse hasta él. Levanto la mirada para encontrarse con un adormilado Horacio en la puerta de la cocina. Se removía los ojos y se acerco hasta él

—Buenos días, Horacio

—Buenos días— dijo con voz adormilada— Tengo muchas preguntas Volkov.

Horacio se acerco hasta los cajones de la cocina y en la parte de arriba saco una lata de café expresso instantáneo. Coloco una jarra a con agua a calentar. Al percatarse del rostro de confusión del ruso le procedió a explicar.

—Mira— dijo— una vez llegue borracho a casa y tire por el inodoro todo el café que tenia en la casa. Lo cual es una mala idea, ya que es lo único que se preparar. Desde entonces lo guardo allí arriba ¿Quieres un poco?

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⏰ Última actualización: Jul 14, 2021 ⏰

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