SLEIPNIR, LA HISTORIA DEL CABALLO DE OCHO PATAS DE ODÍN

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Origen y nacimiento del caballo de Odín

Los mitos nórdicos revelan un nacimiento de Sleipnir de lo más circunstancial y misterioso, no falto de magia y mentiras interesadas. Un origen que se remonta a la época en la que la intranquilidad de los Dioses era incesante ante la destrucción de las murallas de Asgard tras una batalla. Para buscar una solución, confiaron en un hombre que prometió reconstruirla en 16 meses.

Pero su petición a cambio de ello, -el sol, la luna y la diosa Freya-, fue considerada por Odín y los suyos tan desproporcionada que Loki, el dios de las bromas y mentiras, sugirió a los suyos cerrar el trato y acortar los plazos, confiado en que el desconocido no lo conseguiría y ellos terminarían lo que él dejaría a medias. El hombre aceptó y tan sólo exigió que recibiera la ayuda de su caballo, que le ayudaría a transportar las piedras que utilizaría para construir.

Los meses pasaron y el constructor fue cumpliendo los plazos marcados ante la sorpresa de los dioses, preocupados de nuevo ante su obligación de cumplir el trato y perder el sol, la luna y Freya. Cuando las culpas ya se centraban en Loki, éste volvió a trazar un plan para evitar la catástrofe. Comprobado el papel fundamental de su equino Svaðilfarise transformó en yegua para espolear al animal y hacer que la persiguiera y dejara sus obligaciones. Esto enfadó de tal forma al misterioso hombre que acabó adoptando su forma original, la de un gigante enemigo de los dioses. Ante lo sucedido, todo tipo de acuerdo quedó roto y Thor ‘pagó’ al impostor con un martillazo del Mjolnir en la cabeza.

Una vez resuelto el engaño, Loki regresó en su forma de yegua con la sorpresa de que se encontraba preñada y terminó dando a luz a un caballo gris con nada menos que ocho patas. Bautizado como Sleipnir, fue entregado como presente por parte de Loki a Odín, al que aseguró según la leyenda que “ningún caballo igualaría la velocidad de éste. Él te llevará por mar, tierra y aire, y también a la Tierra de los Muertos y de vuelta a aquí“. Una promesa que Loki, pese a sus habituales engaños, cumplió.

El mito del caballo Sleipnir

Como fiel y eterno compañero de Odín, en la mitología escandinava la figura del caballo Sleipnir ha tenido un gran protagonismo, tanto en la Edda poética (compilada en el Siglo XIII) como en la Edda prosaica. Es descrito en ambas fuentes como uno de los grandes caballos y de los más veloces, capaz de llevar a su jinete al Reino de la Muerte o Hel. Este equino gris simboliza además los ocho vientos que soplan desde sus puntos cardinales. Aunque según otras fuentes era seis el número de sus patas, la mayor parte indicaba que eran ocho.

Además de una criatura sobrenatural, Sleipnir es considerado también como uno de los espíritus ayudantes de los chamánicos de su jinete Odín, junto al que cabalga en sus viajes por los nueve mundos. Al ser Odín considerado como el ‘Dios de los chamánicos’, su caballo recibe el calificativo de ‘caballo por excelencia de los chamánicos’.

Con apariciones en poemas relacionados con la mitología nórdica, no se le describe como un equino ordinario y con sus poderosas condiciones y cualidades físicas ayudó a Odín en todas sus travesías hasta el final de sus días. Razones de peso para que las leyendas escandinavas le consideraran como el mejor caballo que podía existir, formando la pareja perfecta con el Dios nórdico.
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u importancia en la cultura islandesa en la actualidad se demuestra con la representación de Sleipnir cabalgando con Odín hasta el Hel tanto en obras de arte como en piedras que han sido halladas en Suecia. Es más, el folclore islandés sitúa al caballo de Odín como el ‘causante’ del cañon con forma de herradura Ásbyrgi que se ubica en el Parque Nacional de Jökulsárgljúfur, en el norte de Islandia, y su nombre se ha utilizado también para bautizar a barcos.

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