Capítulo 13

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Recuerdos oscuros.

Me muevo en medio del sueño, y siento que la piel me comienza a picar, abro los ojos acostumbrandome a la luz que me da en la cara y cuando me doy cuenta estoy tirada aún en césped del cementerio.

Perfecto, me quedé dormida dentro del inframundo.

Me estiro, y me levanto del suelo. Recojo la botella y salgo del cementerio.

Me detengo en un auto y me veo en las ventanas de el. Estoy hecha un desastre, me recojo el cabello en un moño desordenado y tiro la botella en un bote de basura.

El sol me está empezando a pasar factura, la resaca es jodidamente necia, no tengo efectivo para pagar un maldito taxi ya que el que tenía lo gaste para la botella.

Camino maldiciendo mi vida, y mis días. Empiezo a sentir la necesidad de bañarme ya que la piel empieza a sentirse pegajosa.

Mi hombro choca con no se quien putas y tampoco le doy importancia y sigo caminando.

Estoy de mal humor, esto es lo que pasa cuando te tomas una botella de whisky tu sola y de paso te fumas un rollo de marihuana.

¡Tengo hambre!

Grito para mis adentros.

—¡Oye! ¿Quieres un aventón?- dice alguien manejando un auto negro a mi lado a muy baja velocidad.

— No, largo.

No es un perfecto día para que me secuestren y me hagan picadillos.

—Solo entra, no seas gruñona.

Escucho mejor la voz y es una voz femenina, volteo a ver quien es. La ventana del auto le tapa la mitad de la cara y no la reconozca bien ya que tiene lentes oscuros. Bufo, dejo los ojos en blanco y sigo caminando.

—No te hagas la difícil, Vero.

Ok, sabe mi nombre, tiene lentes obscuros, no se deja ver la cara, su auto se ve caro, creo y presiento que es el mejor momento para correr.

— Soy Diana, ¿no me reconoces o que?

La vuelvo a mirar, y baja el vidreo de la ventana por completo, se quita las gafas dejándome apreciar esos ojos azules.

Suspiro irritada.

— Perfecto, ahora si se me termino de joder el día.— es lo que alcanzo a decir.

— ¿Quieres entrar? Pareces una loca y no creo que aguantes caminando hasta tu casa.

Creo que no tengo de otra, así llego rápido a casa y me doy un buen baño para que se me quite este puto dolor de cabeza.

Me subí en el asiento copiloto y eché mi cabeza hacía atrás.

La mire, mantenía la vista en la carretera.

Intentare sacar conversación a la final, no ha sido grosera conmigo yo soy la grosera con ella.

Aclaro mi garganta— Disculpa por dejarlos solos ayer, es que no me sentía muy bien.

— Tranquila, no pasa nada. Al rato me fui yo.

No dijimos nada más.

Que incomodo.

No sé cuanto tiempo paso pero ya estaba en la puerta de mi casa.

— Gracias por traerme.

—No hay de que. Solo se una chica normal y no duermas encima de una tumba.

Latidos infernales [Completa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora