capitulo 1

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La cruda realidad a veces es como el acero frío que choca contra la piel, o muchas otras veces como un fuerte aire que pega contra tu cara al punto de no dejarte respirar a pesar de que lo intentes, y esto lo sabía más que nadie el joven Obito huchiha chico que a temprana edad perdió a sus padres por un accidente y fue criado por familiares en especial su estricto tío, aunque su comportamiento y personalidad eran como el de cualquier niño de su edad todos sabían que estaba pasando una tormenta en su interior cosa que despertó la curiosidad de la joven Rin, hija de la doctora de la familia huchiha, hermosa niña de pelo marrón, hermosa sonrisa y grandes ojos que derrochaban alegría.

Poco a poco estos dos jóvenes se fueron acercando mutuamente y se enamoraron como era de esperarse, su noviazgo fue público en el cumpleaños número 17 de Obito... Quien diría que algo tan hermoso como el amor puede ser borrado con tanta facilidad?

Ocho años más tarde-

Un chico de coleta rubia corría con desesperación mientras respiraba aceleradamente por su falta de atención física, se dirigía corriendo a dónde supuestamente debía estar hace media hora si no fuera por su celular que se apagó en la noche, el chico corría sin despegar la vista al frente para no chocar con nadie su primer día de trabajo y la estaba cagando y muy feo, su celular comenzó a vibrar y colocándose los audífonos respondió mientras se subía al colectivo

- Dónde estás? Sabes lo difícil que es entrar a esta empresa de prestigio como para que te des el lujo de llegar tarde!? - gritaba desesperada una mujer de pelo morado conocida como Konan, buena amiga de este chico - Deidara dónde estás por el amor de Dios?

- tranquila Konan, estoy en el colectivo, hay mucho tráfico y por eso me estoy demorando, dame unos 15 minutos y llegó - dijo Deidara mientras se sentaba en uno de los asientos libres del colectivo

- no salgas con escusas Deidara, no me trates de estúpida, que suerte tienes que tengas esa cabeza de genio porque si no estarías mendigando, las deudas no se pagan solas y necesitas empleos, y apenas te consigo una y ya te estás atrasando - decia Konan mientras tomaba algunos papeles de su oficina y se dirija a la impresora del lugar - mira quiero ayudarte pero necesitas dar también tu granito de arena

- lo sé, lo sé, solo que pasó un inconveniente, prometo que no volverá a pasar Konan- mientras hablaba sacaba su celular para checar sus redes sociales - y gracias por ayudarme con lo de la contratación, eres la mejor

- si, soy la mejor, eso lo sé niño creído, cuando estés en la puerta me llamas y voy por ti, te diré que harás, como lo harás y hasta cuando lo harás okey? - dijo Konan tomando su celular en la mano para ya despedirse

- vaaale, yo te llamo Konan chao - se despidió alargando la vocal en muestra de cariño mientras colgaba y dirigía su vista a la ventana del vehículo - este día va a ser difícil, algo me lo dice - se decía para si mismo mientras jugaba en su celular.

Están afuera esperando que Konan bajara Deidara estaba asombrado ante el imponente edificio con el gran logo huchiha sobre este, aún no podía creer que pudo entrar a esta compañía con un poco de ayuda de Konan y gracias a sus incontables estudios y especializaciones que tenía en este ámbito, puede que sea despistado pero siempre fue bueno para el estudio y sobre todo en artes y matemáticas, le encantaba todo aquello que fuera un reto y le hiciera pensar más con claridad las cosas. Mientras admiraba el logo de la compañía sintió aquel olor familiar de shampoo de frutas de su quería amiga, se volteo encontrándose con ella y una linda sonrisa

- Konan como estás? - la abrazo feliz de verla aunque sintiendo un pinchado en su antebrazo derecho - Auch, que haces?, Porque me pellizcas?

- porque? Por qué llegaste una hora tarde malcriado - dijo Konan separándose de él para luego darse vuelta y entrar al edificio- sígueme antes que te despida en tu primer día

Una triste realidad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora