Capítulo 17

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Ambas...

Steven.

— ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?— con  nervios en su tono de hablar da varios pasos atrás en modo de defensa.

— Venimos por ti.

—¿Por mí? ¿Me matarán?— su rostro muestra miedo.

—No, espera creo que aún no me he presentado bien. Solo escucha, primero que todo no te mataré— tomo asiento en unos de los muebles que se encontra en la habitación— Conozco a tu hermana.

Desde lejos escucho su respiración agitada y su corazón acelerado, los nervios juegan en su contra y yo espero que salga de su momento paranoico.

— Verónica, no...— camina de un lado a otro— pensé que que se olvidó de mí, ha pasado mucho tiempo.— se queda de pie por un segundo y mira a una parte de la habitación— Hay camaras— susurra.

—Tranquila, están manipuladas en este momento—miro mi reloj— nos quedan menos de diez minutos antes que las cámaras vuelvan a su normalidad. Ahora necesito que te calles y escuches con atención— ella aún me sigue detallando a cada momento— Necesito saber cuantas chicas vienen en los camiones de entrega, a que hora hacen la entrega, que vías de escapes a parte de la puerta escondida en la habitación hay, cuantos hombres de seguridad hay y si hacen cambio de horario. Ah, y si tu jefe siempre tiene las narices metidas acá.

Brenda me mira con el entrecejo fruncido intentando de acatar toda la información, yo volteo los ojos y le chasqueo los dedos para que salga del trance.

— Necesito que hables rápido, está es tu oportunidad de escapar. Necesitamos hacer un plan y si no nos ayudas seguirás aún acá o terminarás muertas.

Ella asiente varias veces rápido y comienza a soltar la lengua. Acopló toda la información que me da y faltando ya casi dos minutos...

— Métete en la cama— le digo y ella me observa con miedo.

— Pensé que no iba a pasar nada...

— No seas tonta, necesito que las cámaras nos vean haciendo algo— quito la sábana y la empujo a ella en la cama—  porque si nos ven aún con la ropa puesta— me quito los zapatos y el pantalón — van a entrar por esa puerta y nos matarán a los dos— me subo encima de ella tapandonos con la sábana.

Verónica.

No todo en la vida es malo, hay subidas y bajadas. Momentos felices y tristes, batallas ganadas y perdidas. En este momento me encuentro en una abalanza donde las emociones están revueltas, donde es un cincuenta, cincuenta. Tengo el corazón en el pecho y la ansiedad se está apoderando de mí. En menos de una hora ya me he fumado media cajetilla de cigarrillos.

La vi, la vi tan hermosa como siempre, un poco desgastada pero bien, aunque sin brillos en sus ojos. La pude ver atraves de la pantalla de la laptop de Esteban, quise correr e ir por ella pero seria una tontería. Rebecca, me ha apoyado en todo lo que este en su alcanze al igual que Diana. Se siente la tención en ellas, se miran como si quisieran matarse no es secreto que se caigan mal.

Comienzo a escuchar la información de Steven.

— Los hombre de seguridad hacen cambio cada cinco horas y en ese cambio las puertas están solas seis minutos antes de que el primer hombre llegue. Dijo que hay un túnel, que Hessan no sabe que ella lo sabe, el plano de ese hotel te los dirá pero el original— teclea algo en la laptop— que se creo en el 2000, allí sale el túnel   — mientras busca sigue hablando— Hassan, sale dos horas solo los lunes y los viernes mayormente tiene a todos vigilados. Dice que es peligroso, que con él no se juega tan sencillo, apartes de los hombres que tiene cuidando en las puertas también hay mínimo como veintes hombres que le cuidan en culo—le hace zoom al plano— Acá esta,—señala con el deo el lugar— en si es un pasadizo secreto y la puerta principal está... en su despacho.

Latidos infernales [Completa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora