Ha pasado un tiempo desde aquel día en la fortaleza, desde el día que Lena cortó por completo la cuerda que la unía a Kara, su amistad y su... Lena no quiere pensar en eso, le duele el pecho cada vez que intenta ponerle nombre a lo que estaban construyendo, a lo que perdieron.
La furia, persistente, no se va, la acompaña al dormir, al comer, al trabajar y al despertar, pero ahora la tristeza, el vacío que ha dejado la ausencia de Kara también se hace presente. Un remolino de tristeza, ira y arrepentimiento le aprietan el pecho, luchan por destacar por sobre el otro en el corazón roto de la joven: a veces quiere llorar y arrepentirse, dar un paso atrás y fingir que nada ocurrió, llamarle a Kara y decirle que no era en serio y que quiere volver; otras veces el odio es quien tiene las riendas y Lena quiere dañar a Kara, revelar al mundo su secreto y dejar que todo colapse sobre Kara así como dejó que el mundo de Lena colapsara, dejar ruinas detrás y desaparecer para siempre; otras veces simplemente quiere rendirse, dejar todo atrás, irse y no volver. A veces simplemente quiere morir.
Ya no duerme, sus sueños están llenos de frío hielo, triste azul, e ira escarlata manchando sus manos; todos los fantasmas de su pasado la visitan, dispuestos a torturarla como nunca: a veces es su madre, su verdadera madre, ahogándose, perdiéndose para siempre en la infinita agua para no volver jamás, dejándola sola a disposición de los lobos; otras veces es Jack, sus amables ojos apagándose, mirándola con decepción; muchas veces la visita Lex, a veces como niño y otras como adulto, a veces es dulce y otras cruel, pero siempre termina igual, con Lena perdiéndolo, ya sea a manos de la locura o por su propia mano; pero siempre está ella, a veces sólo como un personaje secundario en el infierno personal de la científica, a veces como la estrella principal. Lena cree que cuando muera, Kara misma será quien la guíe al infierno.
Procura no ver las noticias, sabe que sin importar qué ella siempre será nombrada en ellas. Corta todo contacto con el círculo de Kara, que para desgracia suya también es su círculo, así que termina como empezó, sola, herida y llena de resentimiento. Comienza a asustarle la similitud de su situación con la de Lex, pero ella no va a terminar igual, se niega a creer que la historia se repetirá, así que hace todo lo contrario a lo que Lex hizo: en vez de obsesionarse Lena simplemente... la dejará ir.
No puede hablar de esto con un psicólogo, principalmente porque no tiene uno, y después porque no le confiaría algo tan personal y delicado a nadie, ya se probó que nadie es digno de confianza. Piensa en hablarlo con Hope, pero eso roza en la locura en la que no desea caer, aunque supone que la mera existencia de la IA ya es prueba suficiente de que ha caído. Así que termina haciendo lo que cualquier mortal con el corazón roto haría: busca en internet "¿Cómo olvidar a alguien?".
Las respuestas son las mismas en todas las páginas, "aléjate de esa persona", "no pienses en ella", "distrae tu mente", realmente nada de eso la ayuda, es decir, ya se alejó tanto como pudo, no puede evitar pensar en ella y ha intentado mantener su mente tan ocupada como sea posible, pero la imagen de la rubia no se va. Entonces piensa en uno de los tanto consejos de internet: "escribe cartas". Lena puede hacer eso. No las mandará, por supuesto, supone que cuando todo termine simplemente podrá romperlas o quemarlas y con suerte todo su dolor se volverá cenizas junto con ellas.
Esa misma noche escribe su primera carta que es más bien del tamaño de una nota, contiene dos simples palabras:
"Te odio".
Quiere escribir más, pero no se le ocurre nada, sólo esas palabras resuenan en su mente. Toma sus cosas y se va, dejando el mensaje en su escritorio, listo para ser visto al día siguiente. Cuando Lena vuelve a la oficina mira el mensaje por un segundo y luego lo cubre con los documentos del día, incapaz de verlo más pero sin poder deshacerse de él. La nota se mantiene en ese lugar el resto de la semana hasta que finalmente lo tira a la basura.
La siguiente carta la escribe casi un mes después de la primera, luego de toparse con la reportera por accidente en una gala benéfica. Fue sólo un segundo lo que sus ojos se cruzaron, inmediatamente después Lena mantuvo su charla con otro de los invitados como si nada, aunque su corazón latía demasiado rápido y sabía que Kara podía oírlo. Eso la lleno de ira, tanta que tuvo que disculparse e irse del evento antes de lo previsto. Se fue sin mirar atrás, azotando la puerta de su limusina y apretando su cartera entre sus manos, ignorante de los ojos tristes que no la perdieron de vista hasta muchas calles después.
Al llegar tomó una hoja de papel y sin mirar qué había al otro lado comenzó a escribir de forma apresurada y temblorosa.
"Te odio. Te odio. Te odio..." Una y otra vez hasta que tomó la hoja con brusquedad y la lanzó fuera de su vista, sus manos temblorosas y el llanto apoderándose de ella. Hasta ese momento siempre que había llorado se sentía como algo que debía hacer porque no podía evitarlo, una necesidad burbujeante que no traía otra cosa excepto más dolor y vergüenza; pero ahora era distinto, Lena podía sentir la presión de su pecho ahogarla, la ira siendo bañada por el genuino dolor hasta desaparecer, cubierta por la sensación de pérdida pero también de aceptación. Fue dolorosamente liberador.
No supo cuándo se quedó dormida, pero cuando despertó se dio cuenta de dos cosas: Por primera vez en meses no había tenido una pesadilla, le dolía la cabeza y se sentía ligeramente mareada, pero saber que los demonios que solían perseguirla no aparecieron la hicieron sentir... casi aliviada. Lo segundo fue que, por primera vez desde la muerte de su hermano, Lena ya no sentía odio hacia la reportera, la herida aún estaba ahí, dolía, pero ya no parecía sangrar ni supurar aquel veneno amargo que la hacía desear la muerte, ya fuera de la rubia o la propia.
Lena se dirigió al baño, deseando una ducha y quién sabe, tan vez dormir un poco más. En el camino vio el papel arrugado y con una extraña sensación en el estómago lo tomó, intentó quitarle las arrugas y con un extraño cuidado escribió dos simples palabras: "Lo siento". Dejó el papel y la pluma de nuevo en la mesita de su sala y salió de la habitación.
Mientras el agua recorría su cuerpo la sensación de alivio finalmente fue completo.
Aunque pasajera, la paz fue bien recibida.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------¡¡He vuelto!! Y como esta actualización supera las mil palabras me siento en total libertad de desaparecer seis meses más UwU
Habrá segunda parte, por si llegan a sentir incompleto esto, es sólo que ya me urgía actualizar y decidí cortarlo en dos o habría sido algo largo esto.
Bueno, espero que tengan unas buenas vacaciones y con suerte nos veremos este año 0u0
Por cierto, LLLE pronto será actualizada, es sólo que estoy poco inspirada.
Les quiero <3
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Lo Que Pudo (Podrá) Ser
FanfictionSerie de One Shots basados en Lena y Kara de Supergirl.