07.

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Las manos de James tiemblan mientras se sirve una nueva copa de vino, su vista se siente cansada pero parpadea con fuerza para no dormirse.

—Hey, cornamenta —el Black llega a su lado. Las pequeñas ojeras que sus noches en vela habían conseguido mostrándose debajo de sus ojos, notando el mismo patrón en el Potter—. Necesitamos hacer esto, todo estará bien —James relamió sus labios ansiosamente.

Había pasado un año antes de que finalmente lo decidieran.

Sirius le había contado acerca del Horrocrux apenas se recuperó lo suficiente de la muerte de su hermano Regulus. James había entrado en pánico apenas había entendido lo que aquello significaba para su vida y la de su hijo.

Sirius sabía lo que era al provenir de una familia oscura. James tuvo que escuchar la explicación antes de poder hilarlo a recuerdos lejanos sobre magos muertos por hambre de poder. No era un tema demasiado conocido o hablado. No era algo que hubiera previsto.

Pero no podían negárselos a sí mismos, no con el guardapelo que Regulus había rescatado, con la confirmación de lo que era.

Habían intentado de todo irá destruirlo durante ese tiempo, pero quien parecía destruirlos realmente era el horrocrux a ellos.

Malas noches, malos días, nerviosismos, desesperación.

James se sentía morir cada que veía aquel objeto, el objeto que ponía en riesgo la vida de su hijo. Y con ello su propia vida.

Pero siendo sincero consigo mismo, a James no le importa siquiera un poco su vida si la de su hijo se encuentra en peligro. El es su única prioridad.

—Será mejor que ese viejo tenga una solución para esto —James tomó todo su vino de un solo trago, sirviéndose ansiosamente más en la espera del resto.

Dumbledore era a quien se refería. Aquel mago anciano que iba unas tres veces al año a revisar si Harry estaba en buenas condiciones, a convivir con él, y quien había presionado en un inicio porque el chico conociera la verdad de su cicatriz.

No era como si quisieran ocultárselo, al final cada que salían alguien besaba el suelo por el cual Harry caminaba. Sin embargo creían que Dumbledore no tendría porque opinar al respecto, no tendría porque querer acelerar un proceso.

Harry era su hijo, ellos decidían cuándo comentarlo, y si acaso alguien debía opinar era su padrino y tías, no él.

—Si no la tiene la encontraremos nosotros, solo necesitamos algo ayuda, mantenerlos al tanto —Sirius no sabía en qué momento había logrado permanecer tan serio, intentando apoyar a James.

Incluso si cuando este no veía se empinaba la botella de alcohol junto a ellos.
Porque estaba tan malditamente asustado de no poder hacer nada para proteger a Harry que quería arrancar su cabello.

Perder a Harry no era una opción. Solo debían buscar una que solucionara todo.

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Es tres horas más tarde cuando pasa.

La copa que James sostenía se estrelló contra el piso bajo ellos en un agarre débil, derramando el líquido y haciendo un sonido que retumbó conforme se esparcían las piezas rotas por el piso antes pulcro.

Rotas.

James se sentía más roto que aquellas simples piezas de vidrio mientras escuchaba las opciones al respecto del horrocrux.

"Recuerda lo que es cornamenta, mientras esto exista no habrá nada que impida que vuelva" Había dicho Sirius cuando intento sugerir que podría ser un error.

Side by side.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora