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Todos los días pasaba por su hermana al colegio. Desde que fue acogido por la familia Marcovaldo, su mision habia sido dar orgullo a su padre y proteger a toda costa a su hermanita.

Desde el inicio le ofrecieron asistir al colegio con su hermana, pero el se negó, así que Giulia asistía al mejor colegio en PortoRosso. Nunca fue un problema para Alberto pasar por Giulia a las 2:00 p.m.. Solo era cuestion de ir y traerla de vuelta a casa, nada muy interesante.

Pero aquel día, Giulia había salido acompañada, y para Alberto, ese día si fue interesante. Alberto jamás había visto un ser tan hermoso como el que estaba parado junto a su hermana.

-- Eh, Alberto... Este es mi amigo Luca-- Al ver que su hermano se había quedado callado, Giulia habia decidido hablar. Pero Alberto no reaccionaba, entonces lo golpeó con poca fuerza en su brazo.

--¿Q-qué?... Ah, sí. Soy Alberto, Alberto Scorfano. Un gusto conocerte Luca.-- El chico sonrió inmensamente al ver que el menor sonreía levemente.

--Un gustó igual, Alberto-- Y en ese momento el mayor sintió que se desmayaría. Para ambos parecía que el tiempo no corría, y ambos seguirían inmersos en su burbuja mirándose fijamente si no hubiera sido por Giulia que, notando la vibra que tenían, decidió hablar.

--Bueeeno, ya se conocen, ya nos vamos. Nos vemos mañana Luca.-- Ambos pegaron un respingo, al escuchar a Giulia hablar.

--Si, este... ¿No podemos llevarlo a su casa?-- Habló Alberto, pues quería estar mas tiempo con el chico.

--Me encantaría, pero a él lo recoge su chofer que lo lleva hasta la costa, pues el vive en PortoRosso Bajo.--mencionó Giulia, refiriéndose que vivía en la ciudad acuática, donde todos son monstruos marinos. --Pero si deseas puedes irlo a visitar cuando desees, ya que tu si puedes--

--¿Entonces también es como yo, Giulia?-- dijo Luca, con respecto a la confesión.

--Mi hermano pez, claro que yes

--Entiendo, entonces nos vemos luego-- Dichas estas palabras un auto lujoso se estacionó frente al colegio y Luca subió a éste. El auto se alejó y los dos hermanos partieron con dirección a su hogar.
Para Alberto ese fue el mejor de su vida, lo que no sabia era que destino ya estaba maquinando un futuro con aquel chico pequeño de ojos marrones.





Bueeeno, nueva historia.

Como mencioné antes, no soy bueno en  esto y espero ir mejorando poco a poco.

Trataré de actualizar seguido, y no dejarlo tirado.

Disfruten y nos vemos en un próximo capítulo.

Sean

Una fantasía hecha realidad; Alberca [Luberto] Luca PixarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora