Depresión

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M. A: 

(Me gustaría poner tu nombre, pero cada vez que lo escucho quiero llorar)

Estamos tan cerca
Y estamos tan lejos

Compartimos todo
Y a la vez, tan poco.

Y no es que me importe sentirte a mi lado, 
Pero es tan difícil esto que ahora siento

Amor de engaño, 
Digo te odio
Miento, te extraño

Amor de olvido
Busco perderte y más te amo
Amor ¿no ves? me estas matando,
Mi corazón esta sangrando.

Estos días estuve muy triste como para tomar un bolígrafo y escribirte, me costó mucho hacerlo. Pero si se me facilitó escribir ese pedacito de canción, que grita a los cuatro vientos lo que siento en este momento por vos.

Pasaron tres días desde la última carta que te escribí, este fin de semana lo pase llorando en mi cama, hice lo mismo que Pablito, y luego me di cuenta: estoy en las cinco etapas de un duelo.

Negación. Ira. Negociación. Depresión. Aceptación.

Me di cuenta cuando Pablo hoy llego a la última etapa, aceptó que Marizza no lo quiere y ya no le interesa tanto, incluso intentó besar a Vico esta mañana en la escuela, pero por suerte ella le corrió la cara, hubiese sido muy raro verlo besar a mi amiga.

Él se veía bien, aceptar la situación es lo mejor que pudo hacer. Pablo supero a Marizza y yo pronto iba a superarte a vos.

Ahora se que dentro de poco voy a olvidarte, voy a aceptarlo y superarlo pronto, quizás hasta quiera besar a Tomás o a cualquier otro idiota que se me crucé, espero que no, pero una nunca sabe.

Ya no estoy enojada con vos, tampoco con Marizza, estoy enojada conmigo por lo que hice esta mañana en el baño del colegio. Le dije a tu novia que mi mejor amigo esta enamorado de ella. Y creo que también le di a entender que me gustas. Perdón, se que no podes leer esto pero perdóname, no quiero arruinar tu relación. Solo espero que yo y mi gran bocota no hayamos arruinado nada.

Me sorprendió que no se haya enojado, es más, hasta me consoló cuando me largue a llorar.  Tengo pánico de que ella nunca te cuente todo lo que le conté, perdón Manu.

Atentamente, Mia la deprimente y arrepentida Colucci

Flashback

No aguantaba ni un minuto más, luego de dos horas completas de clases, encerrada en un patético salón con Manuel y su flamante novia nueva, me sentía destrozada. Necesitaba huir, no podía tolerar más sus risas, sus demostraciones de afecto, su estúpido amor.

Salí casi corriendo del salón y me metí en el baño, me senté en el suelo y me largué a llorar, sin importar qué tan antihigiénico era eso.

No aguantaba más esta situación, mi corazón estaba roto en mil pedazos y nadie lo notaba, ni Pablo, ni Felicitas, ni Vico, ni papá, nadie. En momentos así me gustaría tener una mamá, que me abrace y me diga que todo esta bien, que esto es normal y que de amor no voy a morir, que a todas alguna vez nos rompieron el corazón pero que siempre se puede salir adelante. 

Alguien entró al baño, no me sorprendió, es el recreo, todas vienen acá. Este era el peor lugar para llorar, lo sé.

—Mia— me llamó Marizza —¿Qué te paso?—

De todas las personas que existen en este universo ¿justo Marizza tenía que encontrarme? ¿no podía ser otra?

—Ándate, quiero estar sola— pedí mientras intentaba disimular mi llanto

Cartas desesperadasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora