La chimenea fue testigo
—¿Quieres un poco de chocolate caliente—pregunte a Lili que salía del baño y secándose el cabello con una toalla.
Luego de todos aquellos hechos que ahora no quiero mencionar decidimos ir al apartamento de Steven.
Brenda se había quedado nuevamente en el hospital a cuidar de Rebecca mientras Esteban estaría pendiente de Steven.
Yo necesitaba descansar, sentía mis párpados pesados, la tensión en mis articulaciones, me dolía hasta el alma.
Llegue y lo primero que hice fue ducharme pues necesitaba aunque sea limpiarme por fuera ya que por dentro estaba más que dañada.
—Por favor—dijo regalándome una sonrisa mientras se sentaba al frente de la chimenea.
Camine a ella con la taza de chocolate en mano y una bandeja de galletas, se las entregue y luego fui por mi taza.
—Había pensado en ir a casa — comenté —Llevar a Brenda y que mamá la vea. Terminar con esto.
Ella asiente—Me parece lo mejor, aunque eso lo tuviste que hacer desde que llegaron acá—le da un sorbo a la taza.
—Lo sé, solo que tenía otros asuntos que resolver primeros. Ir a casa es acomularlos más, ahora tengo que enfrentar a mi padre—juego con mis labios mientras los muerdo por dentro.
—¿Algo qué me quieras decir? Aún no se muchas cosas de ti.
La observo, la luz de la chimenea hace que aprecie su hermoso perfil. Lili es de las pocas personas que llegaran a tu vida y te amaran por lo que eres, que no te odiaran por lo que fuiste, que estará allí y te escuchara para tus planes a futuro. Es de las que te amaran por aquellas virtudes que en ti resaltan mientras que otras personas te odiaran por esa misma razón.
—Mi padre fue testigo de mi violación —vuelvo a dirigir la mirada a la chimenea— pago porque me violaran, mi mejor amiga murió luego de dar a luz, mi padre me discriminó por ser bisexual y pues creo que ya lo demás lo sabes—la mire y le regale una leve sonrisa de labios cerrados.
— Creo que la vida nos odia—rió a lo que yo igual— pero apesar de todo lo malo que te ha pasado estas acá, firme y fuerte ante todo. Lo de Diana te dejará de dolor porque todo después de un tiempo se sana.
—Gracias—es lo único que contesto dejando la taza de chocolate a un lado.
—¿Por qué?
—Por estar aquí y ayudarme a que duela menos.
—Estaré aquí a pesar de todo.
Ambas nos acostamos en la alfombra junto al frente de la chimenea. Yo poniendo mi mano por debajo de mi cabeza y ella poniéndola encima de su abdomen que lo cubría la bata de baño.
—¿Tienes algún plan a futuro?— pregunta.
¿Tenía planes? Tantos problemas que vivía día a día se me había olvidado ¿qué quería yo?
Antes que pasara todo aquello que cambió mi vida si tenía metas, planes que quería hacer a futuro. Poder salir de la Universidad con mi mejor amiga que tantas ilusiones tenía por graduarse, verla feliz por ser la mejor veterinaria del mundo ya que ese era su sueño. Yo ser una gran empresaria de finanzas aunque ese sueño aún está en pie pues aún seguía en la Universidad y ya me faltaba solo un semestre para graduarme. Ser la persona más feliz por tener la mejor familia del mundo pero estaría mintiendo, solo eramos la familia feliz para la vista de los demás. Ahora ya no quiero nada, la única cosa que quiero es paz mental.
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Latidos infernales [Completa]
RandomVerónica Rausell, una chica de 22 años que busca la manera de saciar su rabia y toda las desgracias que a su vida le ha pasado matando gente. Sus demonios despertaron desde que su mejor amiga se fue, era su única fuente de fe y ahora que ella y ni s...