Capítulo 7

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La puerta se abrió de inmediato. Una bruja alta, de cabello negro y túnica verde esmeralda, esperaba allí. Tenía un rostro muy severo e infundía respeto tan solo con su presencia.

-Los de primer año, profesora McGonagall -dijo Hagrid.

Un grito ahogado salió de mí garganta ganando algunas miradas de los otros niños.

-Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí.

Abrió bien la puerta. El vestíbulo de entrada era enorme, las películas no le hacían justicia. Las paredes de piedra estaban iluminadas con resplandecientes antorchas, el techo era tan alto que no se veía y una magnífica escalera de mármol, frente a nosotros, conducía a los pisos superiores.

Seguimos a la profesora McGonagall a través de un camino señalado en el suelo de piedra. Podía oír el ruido de cientos de voces, que salían de un portal situado a la derecha (el resto del colegio debía de estar allí), pero la profesora McGonagall llevó a los de primer año a una pequeña habitación vacía, fuera del vestíbulo. Nos reunieron allí, tan cerca unos de otros que resultaba incómodo, mirando con nerviosismo a su alrededor.

-Bienvenidos a Hogwarts -dijo la profesora McGonagall -. El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupen sus lugares en el Gran Comedor deberán ser seleccionados para sus casas... -repetí en voz baja cada palabra que aún recordaba de su discurso, excepto la parte que no conocía del libro -La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Les sugiero que, mientras esperan, se arreglen lo mejor posible.

Seguí la mirada de la profesora que se detuvo un momento en la capa de Neville, que estaba atada bajo su oreja izquierda, y en la nariz manchada de Ron. Vi por el rabillo del ojo como, con nerviosismo, Harry trató de aplastar su cabello. Me muero, son muy lindos.

-Volveré cuando lo tengamos todo listo para la ceremonia -dijo la profesora McGonagall-. Por favor, esperen tranquilos.

Salió de la habitación. Sentía que la espera estaba por destruirme.

-¿Cómo se las arreglan exactamente para seleccionarnos? -preguntó Harry a Ron.

-Creo que es una especie de prueba. Fred dice que duele mucho, pero creo que era una broma.

Por supuesto, los gemelos aprovechan cualquier oportunidad para molestar a los demás, aunque esta vez les doy la razón. Es muy divertido verlos aterrorizados. Nadie hablaba mucho, salvo Hermione, que susurraba muy deprisa todos los hechizos que había aprendido y se preguntaba cuál necesitaría.

Yo también estoy nerviosa, pero según mis cálculos, es decir fanfics, tests y pottermore, acabaré en Ravenclaw. Además, es mi mejor opción para pasar desapercibida por el trío dorado en los próximos años, vamos, hasta Hufflepuff tiene más participación que las águilas, ya sea por Cedric o por Newt.

Entonces sucedió algo que me hizo dar un salto en el aire... Muchos de los que estaban atrás gritaron.

-¿Qué diab...?

Resople. Lo mismo hicieron los que estaban alrededor. Unos veinte fantasmas acababan de pasar a través de la pared de atrás. De un color blanco perla y ligeramente transparentes, se deslizaban por la habitación, hablando unos con otros, casi sin mirar a los de primer año. Por lo visto, estaban discutiendo. El que parecía un monje gordo y pequeño, decía:

-Perdonar y olvidar. Yo digo que deberíamos darle una segunda oportunidad...

-Mi querido Fraile, ¿no le hemos dado a Peeves todas las oportunidades que merece? -¿Peeves? -Nos ha dado mala fama a todos y, usted lo sabe, ni siquiera es un fantasma de verdad... ¿Y qué están haciendo todos ustedes aquí?

Reencarné En La Piedra FilosofalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora