Nada es lo que parece

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El sol entraba por la ventana interrumpiendo el plácido sueño de Gon. Después de algunos minutos estuvo consciente otra vez y sintió un peso sobre su cuerpo acompañado de un fuerte olor a alcohol.

Suspiró y abrió sus ojos para pegar un salto del susto, despertando a la persona que se encontraba sobre él. Era Killua.

-¿Q...qué pasa?- El albino frotaba sus ojos mientras el corazón de Gon se aceleraba en cada momento.

-¿G...Gon?- Killua estaba confundido, pero cuando estuvo consciente del todo se detuvo a observar la escena del crimen junto a Gon.

Estaban semidesnudos sobre la alfombra, habían botellas de alcohol por todos lados, alguien había vomitado sobre el sillón, el cabello de Gon estaba pegajoso, Killua tenía mordidas en el cuello, la ropa interior de ambos estaba sucia y húmeda, el moreno tenía marcas en su pecho, sus labios estaban hinchados y había un extraño líquido blanco sobre la alfombra negra.

-¿Q...qué hicimos?- Dijeron al mismo tiempo.

El día anterior Gon había sacado la mejor nota de la clase, así que había comprado alcohol para emborracharse con Killua y celebrar en la noche.
El peliblanco aceptó gustoso su invitación y alrededor de las diez de la noche comenzaron a beber acompañados de una radio.

Poco a poco el alcohol comenzó a subir por sus cuerpos volviéndolos cariñosos. Se abrazaban mientras besaban la piel del otro con cuidado, hasta que por primera vez encontraron sus labios, se deseaban tanto. Lentamente juntaron sus bocas y se saborearon mientras sus corazones se aceleraban, estaban en el cielo. Seguían conscientes, pero decidieron fingir demencia para no hacerse cargo de sus actos al día siguiente. Se siguieron besando mientras bebían, hasta perder completamente el control de sus cuerpos y no recordar nada más.

Killua miraba aterrado a Gon y cubría su cuerpo con un cojín, mientras el moreno, avergonzado, corría al baño.

Su corazón estaba completamente acelarado y suspiró para ver su reflejo en el espejo. Tenía mordidas en el cuello y en el pecho, sus labios estaban hinchados y su cabello estaba manchado con un líquido blanco al igual que la alfombra. Algo comenzó a molestar en su garganta y tosió para escupir un pelo blanco, comenzó a tener ideas locas de cómo eso había llegado ahí.
Había tenido una loche loca con Killua y sólo recordaba sus primeros besos, pero eso le bastaba para ser la persona más feliz del mundo.

Killua por su parte estaba encerrado en su cuarto con el corazón en la boca. Le había sido infiel a Mía, con su mejor amigo.
Comenzó a revisar su cuerpo en el espejo que tenía en la habitación cuando un dolor punzante le molestó en la entrepierna. Se bajó la ropa interior para darse cuenta que esos calzoncillos no eran de él, si no de Gon.
Tomó su miembro adolorido y vió que tenía marcas de dientes...

-¿¡Qué mierda!?- Gritó y cerró la puerta con seguro para que el moreno no entrara. Revisó su cuerpo completo y se encontró con marcas de dientes entre sus muslos, su cuello y su trasero. Esto no podía estar pasando.
Apestaba a alcohol, así que necesitaba darse un baño rápido antes de ir al doctor para curarse la herida que tenía en la entrepierna.

-¡Ya salí del baño!- Gritó Gon enrollado en una toalla. Killua se topó con en él en el pasillo y ninguno quiso mirarse a la cara.

La tarde cayó y el peliblanco llegó del doctor a un departamento completamente limpio, ya que Gon había estado ordenando durante todo el día.

-Le tuve que decir al doctor que mi novia me había mordido el pene para no pasar vergüenzas...- Miró a Gon con una mirada asesina y este tragó saliva asustado.

-L... Lo siento Killua... No sé que me pasó.- Mintió, aunque no del todo. Ya que realmente no recordaba nada después de esos lindos besos que se dieron.

-No te preocupes... Fue culpa de los dos.- Bajó su cabeza completamente avergonzado y se sentó en el sofá. -Gon... Esto no puede volver a pasar nunca más... De verdad quiero a Mía y no me gustó ser infiel.-

El corazón de Gon se rompió. Después de todo Killua seguía enamorado de Mía y esos besos no se habían significado nada para él. -Obvio que no se va a volver a repetir... Fue una estúpidez.-

Una estúpidez... Repitió Killua en su mente con un dolor en el pecho.  Si Gon se lo pedía, el hubiera sido capaz de dejar a Mía para estar con él, pero descubrió que simplemente había sido una estúpidez.

-¿Tan amigos cómo siempre?- Preguntó el albino con un sabor amargo en la boca.

-Tan amigos cómo siempre.- Respondió Gon con la misma sensación.

Se quedaron callados un momento sin saber que decir. Gon deseaba estar en su boca otra vez, pero debía aceptar que eso nunca iba a pasar. Iba a decir algo cuándo sonó el timbre.

-¡Killua! ¡Ya llegué!- Era la dulce voz de Mía que se escuchaba tras la puerta. Los jóvenes se asustaron y comenzaron a temblar. Las marcas en sus cuellos eran completamente visibles y Mía estaba tras la puerta.

-Q... ¿Qué vamos a hacer Killua?-

-Decir la verdad... Después de todo esto no significó nada para nadie.- Sentenció serio haciendo añicos el corazón de Gon.

El albino abrió la puerta asustado y sintió cómo besaban su boca calidamente.

-Traje comida para los tres.- La chica saludó a Gon con su mano y se dirigió a la cocina para dejar las bolsas,  encontrando muchas botellas de alcohol en el basurero.

-La pasaron bien anoche chicos...- Río divertida hasta que llegó a la sala y vió marcas en el cuello de su novio.

-¿Q...quién te hizo eso Killua?- Sus ojos se pusieron llorosos. Seguramente las botellas estaban ahí porque habían tenido una fiesta con chicas la noche anterior y su corazón comenzó a despedasarse.

-Nada es lo que parece Mía.- Agitó sus manos desesperado mientras la chica le daba una cachetada.

-¡Siempre dicen lo mismo! ¡Y tú eres su cómplice!- Golpeó a Gon al ver que también tenía marcas en el cuello y se dispuso a abandonar el departamento, pero Killua no la dejó.

-¡Te fui infiel con Gon!- Gritó Killua haciendo confundir a Mía.

-¿Q...qué?- Secó sus lágrimas y lo miró fijamente.

-Estabamos borrachos y no tengo idea de qué pasó.- Killua realmente se veía desesperado haciendo reír a la chica.

-Killua... Eso es ridículo...

El corazón del moreno se volvió a romper nuevamente, no podía aguantar más la situación. ¿Acaso estar enamorado de Killua era ridículo?

-Lo siento Mía...- Bajó su cabeza y miró el suelo avergonzado.

-¿Eres gay Killua?-

Eso tomó a los dos chicos por sorpresa, ya que ninguno se había planteado esa pregunta antes. 

-Claro que no...-

-Entonces no debo preocuparme... ¿O sí?-

-Gon es mi mejor amigo... No debes preocuparte.-

La chica lo miró un tanto molesta, pero agradecía que fuera sincero con ella. Buscó a Gon para corroborar la información.

-Seguramente fue mi culpa... Lo siento Mía... Cuando  tomó me pongo cariñoso... No es primera vez que me pasa.-

Killua abrió los ojos con sorpresa. ¿Cómo que no era la primera vez?

-Una vez estaba con Kurapika y pasó lo mismo.- Mintió descaradamente para no preocupar a Mía y ayudar a Killua con la situación.

El albino empezó a ver borroso, quería llorar. Eso significaba que no era el único para Gon y le dolía en el corazón, realmente era un completo idiota. -No me dejes Mía...- Comenzó a llorar frente a ella y lo abrazó.

-No lo haré Killua... Pero... ¿Hasta qué punto llegaron?- Los miró fijamente y Gon se puso completamente rojo, no quería que Killua le contara lo de la mordida allí abajo, pero lo hizo.

La chica salió indignada del departamento y terminó con Killua.

No Correspondido (Killugon, Gonkillu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora