Conduciendo entre las calles de una modesta área de condominios, la arrogante rapera de 2NE1 va tras el taxi en el que viaja Víctor.
Con una mueca de desagrado y un poco temerosa de lo que pudiera ocurrirle en ese desconocido lugar, observa con detenimiento cada edificio y el nombre de cada avenida; como para asegurarse de memorizar bien el trayecto al hogar del fotógrafo, por si algún día decide ir a buscarlo.
Instantes después, el vehículo desacelera y finalmente se detiene frente a un sencillo edificio. El apuesto occidental desciende sonriente y se introduce en el inmueble.
Chae Rin aparca frente a otra edificación y permanece impaciente; lo esperará hasta que salga nuevamente para seguirlo una vez más. Desabrocha el cinturón de seguridad, enciende el sonido estéreo y aumenta un poco el volumen. Toma de su bolso unas grandes gafas oscuras, cubre con ellas sus ojos e inclina un poco el asiento hacia atrás para sentirse más cómoda; da un profundo suspiro, cruza los brazos y cierra los párpados. Una plácida sensación de descanso se apodera de su cuerpo.
Luego de unos minutos, escucha que la puerta del copiloto se abre y que alguien entra al automóvil. Asustada, abre los ojos y vuelve la vista a su derecha, quedando atónita al descubrir la identidad de quien ha interrumpido su estado de relajación.
--Hola, linda --saluda el simpático latino, mostrando la chispeante sonrisa que siempre consigue inquietarla.
--¿T...tú? ¿Qué... qué haces aquí? --interroga, incorporándose de inmediato y visiblemente nerviosa.
--¿Esperabas por mí, no? Aquí me tienes.
--¡Por supuesto que no! Yo sólo...
--¡Oh vamos, Ciel! Sé que me has seguido hasta aquí. ¿Creíste que no lo notaría? Me alegro de que lo hayas hecho, pues así tendré una excusa para cancelar mi cita --sonríe una vez más y fija la mirada en ella--. Sinceramente, con quien deseo salir es contigo.
La testaruda rubia abre los ojos con asombro; ha quedado sin palabras. El astuto muchacho se aproxima a ella con un movimiento ágil, acorralándola en el asiento.
El sonido del latir de ambos corazones, mezclado con el de sus nerviosas respiraciones, inunda el estrecho espacio que los aparta del resto del mundo.
Sin desdibujar de su rostro la seductora expresión que suele mostrar ante toda bella mujer, Víctor acorta un poco más la distancia entre ellos; contempla en silencio el rostro femenino hasta detener su mirada en los finos labios.
--¿Qué... qué haces? --musita, aún más nerviosa que al principio--. Apártate.
--Ese tono de lápiz labial --emite de forma cautivadora--, se ve muy bien en ti, e invita a besar. Tendrás que dejar de usarlo, si no quieres volverme loco.
Antes de que ella pueda reaccionar, el conquistador jovencito se apodera de sus labios con un apasionado, pero tierno beso.CL iIntenta resistirse, pero no le es posible, y lo corresponde con un entusiasmo que nunca antes ha experimentado.
Pero ese mágico momento es detenido por los desesperados gopecitos sobre el cristal del conductor. El atractivo latinoamericano alza la vista y dibuja una mueca de espanto en su faz.
--¡Maldito, traidor! --grita una voz femenina desde el exterior del coche.
--¡¿Da... Daisy?! --exclama Víctor.
El golpeteo en la ventanilla continúa con más fuerza hasta hacerla reaccionar. Agitada, abre los ojos y se da cuenta de que todo fue un sueño. Está exhausta. Se quedó dormida en cuanto cerró los párpados y hasta ahora se percata de ello.
--Señorita, señorita, por favor despierte --la llama un hombre de mediana edad, chocando los nudillos contra el vidrio.
--¿Qué sucede? --cuestiona, luego de descender el cristal.
--Siento molestarla, pero debe mover su auto. Está obstruyendo la entrada de los vehículos de nuestros inquilinos.
Chae Rin hace un gesto de disgusto, chasquea los dientes y enciende el motor. Avanza unos cuantos metros y se detiene nuevamente.
--¿Por qué tarda tanto ese idiota extranjero? --mira su reloj de pulso--. ¿Se habrá ido mientras yo dormía? ¡Eish!
A pesar de la posibilidad de que él ya haya escapado de su vigilancia, decide esperar un poco más. Entonces las imágenes del breve y extraño sueño vuelven a su mente.
Recuerda cada una de sus palabras, cada expresión y sus labios; aún parece sentirlos posados sobre los suyos. Cálidos, suaves y voluminosos.
Roza sus labios con las yemas de los dedos e inconscientemente sonríe. De pronto advierte sus repentinos pensamientos, sacude la cabeza como si tal acción alejara las ideas y vuelve su atención al edificio donde el fotógrafo habita.
Un par de minutos después, el apuesto occidental sale del inmueble. Porta un atuendo casual, como siempre; pero contrario a lo habitual, esta vez cubre su cuerpo con ropa de una reconocida marca. La integrante de 2NE1 lo nota y se sorprende; después, se molesta.
¿Tan especial es esa chica que hasta viste costosos trajes para estar con ella? Increíble. ¿Y qué pasaría con su preciosa Daisy?, ¿qué tonta excusa le inventaría para poder reunirse con su nueva conquista? ¿Ninguna de las dos sospechará que no es más que un jugador? Patético. Y él, ¿pensará continuar su vida de esa manera tan absurda?, ¿coqueteando con cuanta mujer se cruza en su camino? Mujeriego idiota.
Víctor aborda el taxi que desde hace un par de minutos lo espera aparcado junto a la acera. Éste avanza y Chae Rin va tras él sin dudarlo.
Finalmente el vehículo se detiene frente a un modesto, pero bello restaurante. El creativo muchacho desciende y se introduce en el recinto. La rubia cantante se apresura a buscar un lugar donde estacionar el auto.
Pero ahora se enfrenta a un gran problema: su identidad. Debe cerciorarse de pasar desapercibida o no sólo será atrapada por el fotógrafo, sino también por los fans que no pararán de acosarla hasta crear un verdadero escándalo.
Rápidamente, acomoda las gafas oscuras que ocultan sus ojos y busca con desespero a su alrededor algo más que sea de ayuda. Revisa su bolso y toma de él un colorido listón que alguna vez recibió de uno de sus admiradores, y ata con él su largo y lacio cabello.
Se observa en el espejo retrovisor; aún está en riesgo de que la reconozcan. A través del cristal ve que en el asiento trasero está el elegante sombrero negro de su manager. De inmediato lo agarra y se lo coloca en la cabeza. Le queda un poco grande, pero es suficiente para salvaguardar su imagen.
Dibuja una maliciosa sonrisa y se dirige al interior del establecimiento. De forma discreta, rastrea el paradero del latino entre los clientes. Lo ubica y se sienta a un par de mesas de distancia de él. Toma la carta del menú y finge leerla, poniéndola a la altura de su rostro, mientras espía por los bordes.
El simpático jovencito aún está solo. Le han llevado una refrescante bebida para que aguarde con comodidad la llegada de la chica. Sin embargo, él parece estar más impaciente que nunca; observa su reloj de pulso a cada minuto, como si eso ayudara a que ella llegue más pronto.
--¿Desea ordenar ahora, señorita?, ¿o prefiere una bebida mientras espera a su cita? --cuestiona un atractivo y amable muchacho, sobresaltándola.
--¿Eh? ¿Yo? Bueno... yo... --murmura, por temor a ser sorprendida. Su interlocutor deja escapar una divertida risita--. Sí, una limonada, por favor.
Instantes más tarde, una hermosa señorita se aproxima a la mesa de Víctor. Éste rápidamente se pone de pie y, como todo un caballero, retira la silla para que la muchacha tome asiento. Ambos jóvenes sonríen, él más que ella; lo cual molesta a CL.
Uno de los mozos se acerca a tomar su órden, mientras la malhumorada integrante del cuarteto femenino observa con recelo. El carismático occidental comienza a bromear con su acompañante, pero la indiscreta espía no puede escuchar la conversación.
Frustrada, se levanta de su lugar y a hurtadillas se cambia de mesa a una más cercana a la pareja. A pesar de ocultar sus ojos con las oscuras gafas, hala el borde del sombrero hacia el frente para evitar que su rostro pueda apreciarse.
--¿Estás seguro de que no dejaste a ninguna novia en tu país? --pregunta la bella surcoreana con timidez.
--Por supuesto que no, linda --responde el sonriente chico.
--¡Tch, ilusa! --susurra CL, soltando una irónica risita--. Seguramente dejó a más de una, y aquí debe haber otras además de Daisy y de ti.
--Si estuviera en una relación amorosa, sería incapaz de estar aquí contigo en una cita. No te preocupes, puedes confiar en mí --añade, guiñando un ojo y provocando el rubor de su interlocutora.
--¿Cómo es que dominas tan bien el coreano? ¿Hace mucho tiempo que vives en Corea?
--No --emite, desdibujando de sus labios la radiante sonrisa que lo caracteriza--. Aprendí el idioma casi de manera forzada hace algunos años. Pero esa es una larga historia que ahora no deseo recordar.
--¿Por qué, mis ciudadanos no han sido buenos contigo? ¿Has sufrido discriminación laboral o de algún otro tipo?
--No, nada de eso. Aunque una de mis compañeras de trabajo sea la chica más caprichosa e irritante que he conocido, el resto de las personas me han tratado mejor que nunca. Han sido excelentes anfitriones.
--¡Eish, idiota! --masculla la rapera, con hastío.
El tiempo transcurre y la joven pareja parece congeniar a la perfección. El humor de la reconocida artista es cada vez peor. Está furiosa, aburrida y harta de los constantes elogios que el seductor latino profiere a su acompañante; que si es muy bella, que es tan adorable que podría enamorarse de ella, que es una mujer muy inteligente, y una decena de etcéteras que se unen a la lista.
La hora de dar por terminado el ameno encuentro ha llegado. La agradable señorita agradece al atractivo muchacho por aceptar salir con ella, pero él asegura que el placer ha sido verdaderamente suyo.
--Eres una chica excepcional y muy interesante. Además eres hermosa. Antes de despedirnos, ¿por qué no fijamos la fecha de nuestra boda?
Los ojos de la misteriosa surcoreana se abren hasta casi desorbitarse, y permanece en silencio. Lee Chae Rin derrama de su boca un poco de la limonada que se halla bebiendo, atragantándose con ella.
Víctor desvía la vista hacia la mesa donde CL se encuentra luego de escucharla toser incesantemente, y una irónica sonrisa se dibuja en sus labios.
--¡¿Boda?! ¡¿Se ha vuelto loco?! --reniega con dificultad la talentosa artista.
El mordaz occidental comienza a carcajearse después de apreciar la cara atónita de su compañera, y acaricia con dulzura el rostro femenino, ruborízandola.
--Sólo estoy bromeando, linda. No te espantes. ¿Tan desagradable soy para que reacciones de esa manera?
--¡No! --se apresura a decir--. Sólo que... me pareció que te estabas apresurando demasiado --añade con timidez.
--Qué alivio. Eso significa que no te soy indiferente --sonríe.
De muy mal genio, la caprichosa rapera vuelve al apartamento que comparte con las integrantes del grupo al que pertenece. Ignorando por completo a Dara, quien le ofrece recalentar la cena para ella, se confina en su habitación dando un fuerte portazo que estremece a sus tres colegas.
Lanza su bolso encima de la cama y posteriormente se tiende ella. Suspira profundamente y cierra los ojos para intentar controlar su ira. Pero la imagen del coqueto joven de piel bronceada junto a la sonriente mujer que lo acompañaba vuelve a su testaruda mente.
--¡Eish! --exclama y patalea cual niña pequeña--. Es un maldito mujeriego. Extranjero insoportable. ¿Casarse? ¡Tch! Aún casado continuará yendo tras las chicas como un sucio pervertido. Debería volver a su país.
Los dorados rayos del sol se posan sobre la hermosa ciudad de Seúl, anunciando el inicio de un nuevo y ajetreado día para Lee Chae Rin, debido a que aún restan escenas por filmar del video musical de su debut como solista.
A la hora pactada con el staff, arriba al lugar establecido por la empresa. Está de mal humor, tanto que ni ella se soporta, y la razón de ello sigue siendo Víctor. Sin embargo, en cuanto desciende del lujoso automóvil comienza a buscarlo con la vista en los alrededores, pero no lo encuentra.
Frunce el ceño con descontento y avanza hacia donde la maquillista la espera. Toma asiento y aguarda a que ésta haga su trabajo.
--Por favor relaja tu expresión, Chae rin-ssi, o el maquillaje quedará horrible --solicita con amabilidad.
Ella se esfuerza por obedecer y continúa alerta a la llegada del apuesto fotógrafo. Minutos después, se encamina al vestidor, visiblemente molesta. Sale de éste y vuelve a escanear a su alrededor, sin éxito.
--Es probable que él no venga --dice el director Jang, mostrando una cálida sonrisa.
--¿Eh? ¿Quién? --cuestiona, haciéndose la desentendida.
--Víctor, ¿no es a él a quien buscas tan insistentemente?
--¡No, para nada! --se apresura a contestar, negando también con sus manos y riendo nerviosamente.
--Disculpa, creí que así era.
--¿Por qué no vendrá? --finge desinterés.
--Aún está ocupado con su mudanza. Además no está obligado a venir. Si ayer lo hizo fue porque debía tomar un par de fotografías más. Ya no tiene nada más que hacer aquí.
Una hora después, una de las escenas que conformarán el video musical se está filmando con la reconocida rapera sentada en un columpio. Mantiene su vista al frente mientras sonríe alegremente a petición del director.
En ese instante, el gallardo latinoamericano entra a la locación. Saluda silenciosamente al resto de los miembros del staff y se aproxima al empresario Jang, quien lo recibe contento.
Víctor observa con atención el monitor que proyecta las imágenes tomadas por la cámara de video. Lo señala al tiempo que le murmura algo a su protector y éste asiente.
CL, que lo ha estado viendo desde que cruzó el umbral de la habitación, continúa balanceándose y sonriendo mientras su canción suena de fondo.
El sarcástico muchacho alza la vista y clava su intenso mirar en ella, para después esbozar una adorable sonrisa que consigue ruborizarla al instante.
¿Ahora flirtea con ella? Ayer coqueteó y halagó a aquella mujer sin parar, ¿y ahora intenta actuar como un donjuán nuevamente? ¿Piensa que sonriendo de esa forma tan hipnotizante ella caerá a sus pies de inmediato? Se equivoca, eso jamás sucederá.
Después de arduas horas de trabajo, la filmación ha sido completada. Ahora sólo resta esperar su edición para el lanzamiento en línea y en los principales medios de comunicación audiovisuales.
Agotada, Chae Rin se acerca a una pequeña mesa sobre la que hay algunas botellas de agua. Toma una y bebe de ella deliciosamente.
--Buen trabajo, Ciel --dice Víctor, sonriente--. Debes estar exhausta. ¿Qué te parece si te invito un delicioso y refrescante frappé?
La soberbia jovencita muestra una media sonrisa, coloca la tapa a la botella y la entrega al muchacho con brusquedad.
--Tómatelo tú sólo, galán --responde con sarcasmo--. No me molestes. ¡Que lo disfrutes! --exclama, haciendo un delicado movimiento con la mano en señal de despedida.
Lo mira con desdén para después emprender el paso con su característica altivez y andar gracioso. Víctor la ve alejarse y deja escapar una irónica risita al tiempo que niega con la cabeza, pensando en que definitivamente esa superficial mujercita no tiene remedio.
Pero hay algo que hasta ahora él desconoce y que ella está maquinando en su atolondrada mente mientras avanza con una maliciosa sonrisa en sus labios. Lee Chae Rin se encargará de desenmascararlo, de enseñarle una lección que lo haga pensarlo dos veces antes de coquetear con cualquier otra dama; lo ha decidido y así lo hará.
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The Baddest Female (K-Pop) [2NE1]
FanfictionVíctor es un carismático, extrovertido, sarcástico y creativo chico latino, estudiante de publicidad. Por azares del destino su ingenio es descubierto por un famoso cazatalentos surcoreano quien posee conexiones con una de las agencias de entretenim...