Citas

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Se quedaron quietos, traspasando la mirada del otro sin decir alguna palabra. Hasta que Gon reaccionó saliendo de la burbuja en la que se encontraban. -Ah, tú... Pasa, pasa, después de todo es tú departamento.- Su voz salió más molesta de lo que pensó y se avergonzó al instante de hablarle así.

-Ya no es mi departamento hace mucho...-

-Pero sigue a nuestros nombres.-

Un silencio incómodo se formó en el instante que Killua cruzó la puerta de entrada y se paró en la sala, pero se rompió inmediatamente cuando la toalla de Gon, en una mala broma del destino, se resbaló de sus caderas hasta el suelo.
La recogió lo más rápido que pudo y corrió a esconderse en su cuarto.

-¡No debiste ver eso! ¡Disculpa!-

Las mejillas de Killua ardían cómo nunca, definitivamente no tenía que haber visto eso.

Cerró sus ojos intentando no pensar más en el cuerpo de Gon y comenzó a investigar el departamento, ya que después de todo seguía a su nombre.
El lugar decía Gon por todos lados, tenía decoraciones nuevas y del estilo de Gon, otras cortinas, otros cojines, casi todo estaba diferente, menos la foto de ambos que siempre estuvo colgada en el pasillo. Suspiró intentando no traer recuerdos a su mente, pero todo era en vano.

-¿Te gusta el departamento?- Killua saltó del susto al sentir la voz de Gon tras de él. -Cuando te fuiste le hice algunos cambios... Es genial vivir solo, puedes hacer lo que se te plazca y nadie puede reclamar.-

-Era más bonito antes.-

Killua lo miró seriamente, pero poco a poco esa seriedad se fue desvaneciendo mientras recorría el cuerpo del moreno con sus ojos. Ahora estaba mucho más fuerte y por un momento se derritió al imaginarse bajo él. Agitó su cabeza para eliminar esos pensamientos.

-¿A qué vienes Killua?-

¿A qué venía? Ah cierto. -Mañana es mi boda y... Me gustaría que estuvieras presente.-

-Ahí estaré.-

-Genial.-

Otro silencio incómodo volvió a invadir el lugar y Killua decidió que era momento de marcharse así que tomó coraje y se dirigió hasta la puerta, pero Gon lo detuvó tomándolo de muñeca con delicadeza.

-¿Te quedas a cenar?-

Hace mucho tiempo Killua no veía los ojos de Gon tan brillantes, no podía rechazar la petición si se la pedía así.

-B...bueno.-

Gon sonrió y le subió el volumen a la radio para cocinar. Comenzó a cantar y bailar mientras lo hacía, fingiendo una falsa felicidad. Si quería que Killua creyera en que ya no estaba enamorado de él, tenía que ser convincente para recuperarlo y volver a ser su mejor amigo. Y Killua no pudo evitar sonreír al ver a Gon tan feliz, quizás por fin recuperarían su amistad.

-¡Pone los platos!- Gritó desde la cocina y el peliblanco bajó el volumen de la radio para que el moreno no tuviera que gritar al hablar.

Se sentaron en la mesa y otra vez ese silencio incómodo volvió a invadirlos.

-Y... ¿Qué tal tú vida Gon?-

Debía fingir que estaba bien, debía fingir que estaba viviendo al máximo para que Killua cayera en su mentira.

-Excelente... Estos últimos meses he tenido muchas citas.-

-¿Citas?-

-Citas.

Se quedaron callados un momento y comenzaron a comer.

-Y tú... ¿Has tenido citas con chicas Killua?-

-Me voy a casar.-

Gon se atragantó, ¿Por qué tenía que ser tan idiota? No. No era su culpa, era culpa de Killua por ponerlo tan nervioso. -Era una broma.- Dijo para zafarse.

Killua sabía claramente que no era una broma y no pudo evitar reír al comprobar que Gon seguía siendo el mismo idiota de siempre.

La cena terminó más rápido de lo que ambos pensaron y Killua debía irse, eran las 20:00 y tenía que volver a casa porque al día siguiente era su boda.

Su boda... Gon no se lo podía creer. Por ese pequeño lapso de tiempo volvió a tener esperanzas de estar con Killua, pero ahora eran simplemente nulas.

-Bueno Gon... Fue un gusto verte y saber que somos tan amigos cómo siempre.- Tomó su mano para despedirse, pero inmediatamente supo que fue una mala idea.

Los ojos del moreno se pusieron llorosos, trayéndole recuerdos de la noche más oscura de su vida a ambos.

-Quedate Killua... Por favor.- Gon ya no tenía control sobre sus palabras, solo decía lo que sentía.

-Gon... No puedo...- Intentó zafarse, pero esta vez lo tomó con fuerza.

-Dame una noche... Solo una.-

Killua se ofendió realmente, ¿Qué tipo de persona pensaba que era?

-¿Piensas que soy un prostituto?- Lo miró lleno de ira, pero se arrepintió al ver los ojos tristes de Gon.

-S...solo quiero estar contigo aunque sea una vez... No es justo que tantos años de amor terminen así.- Killua lo dudó un momento... ¿Era justo que tantos años de amor terminaran así?

Gon pudo ver la duda reflejada en esos ojos azules y tomó todo el coraje que tenía para darle un suave beso en los labios.

Sintió miles de cortocircuitos dentro de él y miró a Killua que se encontraba igual, totalmente estático, pero con una media y boba sonrisa. Era una señal de que podía seguir besándolo. Lo tomó con fuerza de la cintura y lo pegó a su cuerpo con cuidado, pero esta vez el albino dió el primer paso comenzando saborear los labios de Gon mientras tambaleaba al borde de la locura.

Esta vez estaban completamente conscientes, sin una gota de alcohol en la sangre y aún así no podían detenerse. Se habían metido en una burbuja de la que no querían salir, sus labios chocaban, sus lenguas jugaban y las lágrimas rodaban por las mejillas de ambos mientras borraban todos los recuerdos del dolor que alguna vez llegaron a sentir.

Killua se había olvidado de todo y de todos, había vuelto a ser un adolescente y por fin, después de trece años, estaba cumpliendo su sueño de besar a Gon.

No Correspondido (Killugon, Gonkillu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora