No sé, de verdad, no tengo la más mínima idea de cómo regresé a las mazmorras.
Después de que en el desayuno me dieran mi horario, fuí a recoger mis cosas y luego traté de apresurarme a llegar a la primera clase, por si llegaba a perderme. Ya que en Hogwarts hay 142 escaleras. ¡142!
Di vueltas, subí y bajé escaleras, crucé puertas, choqué con paredes y, cuando me di cuenta, había vuelto a la entrada de la sala común.
Revolví mi cabello con frustración antes de volver a mi búsqueda. Tras una caminata, estoy segura de haber llegado a las cocinas de Hogwarts.
Leí en internet que las cocinas estaban detrás de una pintura de un cuenco con frutas. Escaneé la pintura en busca de la pera y al encontrarla, acerqué mi mano para tratar de hacerle cosquillas. Después de todo, nunca es un mal momento para comer algo.
-Niña, ¿estás perdida?
Alejé mi mano asustada y traté de calmarme un poco, quitar mi actitud culposa, antes de voltearme a la voz que me habló. Un joven alto y extremadamente guapo con rasgos cincelados, pelo oscuro y ojos grises brillantes estaba parado expectante frente a mí.
-Pues, yo, em... -Me sentí perdida un segundo, ya sea por la pregunta o por su rostro. Concéntrate Idylla. -En realidad, sí, estoy un poco... Bastante, perdida.
Sonrió divertido y se acercó en actitud amable.
-Aún falta un poco para la primera clase, si quieres puedo ayudarte -asentí con solemnidad -. ¿Qué clase te toca?
-Encantamientos, con el profesor Flitwick.
-Perfecto, queda cerca de mi próxima clase. -se dio media vuelta, quedando de lado. -Sígueme.
Empezó a caminar y yo lo seguí, caminando a su lado. Siento un ligero déjà vu, y eso también me recuerda que no le he escrito ni a mi familia ni a Charlie.
-¿Estás en primer año?
Dejé de lado mis pensamientos para poder contestarle.
-Sí, Slytherin, primer año -me miró con un poco de sorpresa a lo que reí un poco -. ¿Y tú?
-Cuarto año, Hufflepuff.
-Oh, eso explica porque eres tan amable -murmuré.
-Gracias, aunque me gusta suponer que la amabilidad es algo ajeno a tu casa. -Lo miré un poco avergonzada -Supongo que también eres muy amable, con todo y serpiente.
Me siento ofendida y halagada en la misma medida, así que solo reímos juntos.
Seguimos hablando un poco. De pronto, el Hufflepuff se quedó parado y fue ahí cuando me di cuenta que ya estábamos en frente de la clase de encantamientos.
-Gracias -miré adentro del salón, estaba casi lleno y me di cuenta que estaba por comenzar la clase -. Deberías ir a... ¿Cuál es tu próxima clase?
-Bueno... -se pasó una mano por la nuca -Es Cuidado de Criaturas mágicas.
Mis ojos se abrieron bastante y una carcajada brotó de mis labios.
-Eso no está ni cerca de aquí -el rostro claro del chico mayor se coloreó de un ligero carmesí. Es muy lindo -. Apresúrate, tienes que llegar a tu clase.
-Tienes razón. -el chico empezó a alejarse y se volteó un segundo -Nos vemos, amable serpiente.
-No llegues tarde, amabilidad ajena Hufflepuff.
Seguí viéndolo hasta que cruzó el pasillo. ¡Qué útiles son los Hufflepuffs! Una pena, va a llegar tarde a su clase... Pero yo no.
Crucé la puerta y recorrí el salón para buscar un asiento. Al fondo divisé a Nott, sentado junto a un asiento vacío. Me encaminé a su lado y con un leve ruido ocupé el asiento.
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Reencarné En La Piedra Filosofal
Fanfiction"Tenía un gran futuro" Probablemente esa sería la respuesta si alguien preguntará por mí. Siempre traté de alcanzar cuanto quise; luché y sufrí en nombre de lo que vendría después. Por supuesto, nadie esperaba que no llegaría a ese futuro. Hubo un...