Capítulo 8

4K 574 102
                                    

No sé, de verdad, no tengo la más mínima idea de cómo regresé a las mazmorras.

Después de que en el desayuno me dieran mi horario, fuí a recoger mis cosas y luego traté de apresurarme a llegar a la primera clase, por si llegaba a perderme. Ya que en Hogwarts hay 142 escaleras. ¡142!

Di vueltas, subí y bajé escaleras, crucé puertas, choqué con paredes y, cuando me di cuenta, había vuelto a la entrada de la sala común.

Revolví mi cabello con frustración antes de volver a mi búsqueda. Tras una caminata, estoy segura de haber llegado a las cocinas de Hogwarts.

Leí en internet que las cocinas estaban detrás de una pintura de un cuenco con frutas. Escaneé la pintura en busca de la pera y al encontrarla, acerqué mi mano para tratar de hacerle cosquillas. Después de todo, nunca es un mal momento para comer algo.

-Niña, ¿estás perdida?

Alejé mi mano asustada y traté de calmarme un poco, quitar mi actitud culposa, antes de voltearme a la voz que me habló. Un joven alto y extremadamente guapo con rasgos cincelados, pelo oscuro y ojos grises brillantes estaba parado expectante frente a mí.

-Pues, yo, em... -Me sentí perdida un segundo, ya sea por la pregunta o por su rostro. Concéntrate Idylla. -En realidad, sí, estoy un poco... Bastante, perdida.

Sonrió divertido y se acercó en actitud amable.

-Aún falta un poco para la primera clase, si quieres puedo ayudarte -asentí con solemnidad -. ¿Qué clase te toca?

-Encantamientos, con el profesor Flitwick.

-Perfecto, queda cerca de mi próxima clase. -se dio media vuelta, quedando de lado. -Sígueme.

Empezó a caminar y yo lo seguí, caminando a su lado. Siento un ligero déjà vu, y eso también me recuerda que no le he escrito ni a mi familia ni a Charlie.

-¿Estás en primer año?

Dejé de lado mis pensamientos para poder contestarle.

-Sí, Slytherin, primer año -me miró con un poco de sorpresa a lo que reí un poco -. ¿Y tú?

-Cuarto año, Hufflepuff.

-Oh, eso explica porque eres tan amable -murmuré.

-Gracias, aunque me gusta suponer que la amabilidad es algo ajeno a tu casa. -Lo miré un poco avergonzada -Supongo que también eres muy amable, con todo y serpiente.

Me siento ofendida y halagada en la misma medida, así que solo reímos juntos.

Seguimos hablando un poco. De pronto, el Hufflepuff se quedó parado y fue ahí cuando me di cuenta que ya estábamos en frente de la clase de encantamientos.

-Gracias -miré adentro del salón, estaba casi lleno y me di cuenta que estaba por comenzar la clase -. Deberías ir a... ¿Cuál es tu próxima clase?

-Bueno... -se pasó una mano por la nuca -Es Cuidado de Criaturas mágicas.

Mis ojos se abrieron bastante y una carcajada brotó de mis labios.

-Eso no está ni cerca de aquí -el rostro claro del chico mayor se coloreó de un ligero carmesí. Es muy lindo -. Apresúrate, tienes que llegar a tu clase.

-Tienes razón. -el chico empezó a alejarse y se volteó un segundo -Nos vemos, amable serpiente.

-No llegues tarde, amabilidad ajena Hufflepuff.

Seguí viéndolo hasta que cruzó el pasillo. ¡Qué útiles son los Hufflepuffs! Una pena, va a llegar tarde a su clase... Pero yo no.

Crucé la puerta y recorrí el salón para buscar un asiento. Al fondo divisé a Nott, sentado junto a un asiento vacío. Me encaminé a su lado y con un leve ruido ocupé el asiento.

Reencarné En La Piedra FilosofalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora