En calma.
Así es como Eric y Cordelia se sentían al estar con el otro, la cita había salido bastante bien y salieron del restaurante a las 7:00pm.
-Quizá... deberíamos ir a casa, mamá quería que la viera para cenar pero antes tengo que terminar toda mi tarea.
Eric la veía atentamente mientas la escuchaba y sonreía.
-Si quieres... podríamos hacer la tarea juntos - dijo Cordelia ligeramente ruborizada.
-Eso me encantaría, vamos te llevo - Eric abrió la puerta del auto para que Cordelia pudiera subir.
Después el subió y condujo hasta su casa mientras escuchaban música y cantaban, se divertían cuando hacían esas pequeñas cosas a las que le habían dado un valor, por fin habían encontrado a alguien que pensara igual que el otro, y le diera el valor a las mismas cosas.
Cuando llegaron a casa de Cordelia ella lo invitó a pasar, hicieron la tarea juntos, en ocasiones se perdían conversando, pero acabaron a tiempo todos sus deberes pendientes.
La puerta de entrada sonó, y una mamá muy cansada de trabajar pero de buen humor interrumpió en la sala.
-Hola Cordelia, buenas noches ¿Eric? ¿Verdad? - Preguntó su madre
-Hola mamá
-Buenas noches señora, si, Eric -soltó una risa tímida
-Mi mamá quería que cenáramos juntas - dijo Cordelia algo apenada
-Oh bien, quizá sea hora de que me vaya -Eric se levanto y ayudo a Cordelia a levantarse, tomó su mochila pero la voz de su madre interrumpió de nuevo.-Oh, ¿No te gustaría quedarte a cenar? -preguntó la señora con amabilidad y una sonrisa en el rostro - Cordelia me aviso desde temprano de su plan así que compre comida suficiente para los tres.
Eric sonrió. Tenía que admitir que se sentía contento de que la mamá de la hermosa chica con la que había tenido una cita horas atrás lo hubiera tomado en cuenta.
-Eso me encantaría, muchas gracias señora -Eric dejó su mochila sonriendo torpemente.
-Bueno, los espero en el comedor -y sin más su madre salió de la sala.
-¿Le contaste a tu madre? ¿Sobre nuestro plan? - cuestionó Eric con una sonrisa y tono coquetos.
-Si yo.. cuando le pedí permiso le dije un poco - contesto Cordelia apenada, se puso algo nerviosa, no quería incomodar a Eric.
-Que linda -Eric dio una suave caricia a su mejilla - muchas gracias - dijo dándole una sonrisa.
Cordelia se tranquilizó, se había dado cuenta de que a Eric no le había incomodado, en realidad le había gustado el gesto de atención que tanto su madre como ella habían tenido con él.
Los tres tomaron lugar en la mesa, cada uno de los platos ya tenía comida que su mamá había comprado para cenar.
-Compraste lasaña - dice Cordelia sonriéndole a su mamá
-Si, pase por un restaurante de regreso al trabajo y se me antojo - respondió ella sonriéndole de vuelta a ambos chicos
-Si, bueno esto me trae recuerdos... -susurra Eric riendo a CordeliaCordelia recordó la primera vez que cenó con Eric, dios en esos momentos le caía tan mal, no sabía si soportaría cenar con él una noche, y ahora desearía poder hacerlo cada día.
Es tan extraño como las cosas cambiaban tanto en tan poco tiempo, como la imagen u opinión sobre alguien podría cambiar tan fácil.
-¿Y qué tal te ha ido Eric? No te he visto desde esa noche que cenaste con Cordelia. -preguntó su madre con tranquilidad.
-Yo, si eh, me ha ido bien en general, la escuela y los entrenamientos de fútbol han estado pesados, pero lo disfruto.
-Eso es bueno, lo padre de hacer cosas que te gustan es que el sacrificio de tiempo es menor. -dijo ella con un tono de aprobación y una sonrisa a Eric.-Eso si, en realidad amo lo que estudio y bueno el fútbol me distrae.
La mamá de Cordelia (Karina/Kary) durante el rato que llevaban cenando notó las miradas o las sonrisas que ambos adolescentes se lanzaban.
Sabía que su hija hace mucho tiempo no se fijaba en nadie románticamente, y estaba contenta de que por fin "tal vez" se estuviera dando una oportunidad.
Eric le parecía buen chico, al menos eso había notado las pocas veces que lo trato, y su hija se veía feliz cuando estaba con el.
-Y, ¿qué tal estuvo su plan de hoy? -preguntó su madre intentando no sonar demasiado obvia, pero en realidad se moría de ganas de saber cómo les había ido.
-Estuvo muy bien mamá, Eric me enseñó un postre que ame, se llama volcán de chocolate y estaba delicioso -Cordelia sonreirá enormemente mientras le contaba a su madre.
Eric lo noto, y no podía sentirse más feliz, le gustaba saber que Cordelia se emocionaba hablando sobre su cita.
La cena pasó, hablaron de diversos temas, entre ellos un poco de la cita que habían tenido y algunas cosas que le pasaron a la mamá de Cordelia en el trabajo.
Cuando terminaron Eric se despidió porque tenía que regresar a casa y ayudar en algo a sus padres.
-Fue un gusto Eric - la mamá de Cordelia estiraba su mano para despedirse de él.
-Igualmente señora, muchas gracias por la cena -dijo el dándole una sonrisa sincera.-Voy a acompañarlo a la puerta mamá
-Claro, yo subiré, tengo que terminar unas cuentas que me faltan - su madre se fue dando una última sonrisa a ambos chicos.Salieron de la casa de Cordelia y se quedaron frente a su puerta, ella la emparejó y regresó su mirada a Eric.
-Estuvo genial la cita, y la cena de tu madre fue fantástica, muchas gracias por invitarme -Eric hablaba con algo de nervios pero su típica sonrisa ladeada y coqueta no abandonaba sus labios.
-Estuvo increíble, me la pase muy bien Eric, gracias a ti por enseñarme ese postre, verdaderamente lo ame - respondió ella riendo con las últimas palabras.
De pronto sólo hubo un silencio, no incómodo, solo un silencio que guardaba todas las cosas que ambos querían decirse pero no podían.
Sus miradas conectaron y simplemente sonrieron, mariposas alocadas y atontadas volaban en los estómagos de ambos, se sentían como niños enamorados cuando estaban con el otro.
Eric después de un tiempo rompió el silencio, estaba nervioso, pero la manera en la que se sentía cuando estaba con ella no se comparaba en nada con cómo se había sentido antes.
-Creo que una cita no es una cita sin un pequeño pero importante detalle...- dijo el en un tono que Cordelia no pudo descifrar del todo.
-¿Ah si? ¿Cual? - preguntó ella algo confundida.
Eric dio un paso hacia ella, dio una suave caricia en su mejilla, admiraba sus hermosos labios rosas que sonreían con nerviosismo, y sus ojos que, brillaban bajo la hermosa luz de la luna.
Sin más, un sutil beso se formó entre ambos, ese beso que los dos estuvieron esperando, fue suave y sencillo, inocente de cierta forma, y aunque ninguno habló antes, con este beso se estaban diciendo lo que sentían de la manera más pura que había.
Ese beso marcó la despedida de la primera cita que habían tenido, y definía para ambos que esto era más que sólo atracción, se gustaban, profundamente.
Estaban asustados, porque si, era rápido, muy rápido, pero el amor es así, inesperado, diferente para todos, y a ellos les había golpeado de la manera más intensa que habían experimentado.
Después de hoy, ambos sabían que el otro marcaría un lugar importante en su vida y ese beso quedaría grabado para siempre en sus corazones que, aún no sabían, latían al mismo tiempo que el del otro...
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Quimérico
RomanceEn un mundo como este, tristemente lleno de malicia y malas intenciones, personas que han perdido la sensibilidad, la cordura, los valores, la honestidad, la empatía... Las mismas personas que le han quitado el valor al único sentimiento más fuerte...