Capitulo 7|Obligame.

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Cuando paro de llover, me llevo a mi casa y la verdad es que hubiese preferido que jamás parara de llover.

Me lo estaba pasando bien con el.

Hoy vuelvo al instituto como todos los días, claro esta, menos los fines de semana...

Pero eso es en todo el mundo.

Ya estoy llegando tarde, casi como siempre, pero bueno...

Cuando llego al aula, llamo a la puerta y el profesor me abre la puerta, para mirarme mal y decirme en un grito.

— ¡A dirección!— Grita para que todo el mundo lo escuche.

Así se gana que lo resienten...

No digo nada y voy a directamente a dirección y cuando llego me siento en una silla y el típico profesor que viene a molestar, se me acerca a preguntar.

— ¿Que haces aquí?¿Por qué no estás en tu clase?

— Me an tirado por llegar tarde...— Contesto no muy interesada en hablar con el.

— Es que...— Unos gritos interrumpen lo que iba a decir y cuando miro al causante de esos gritos, me doy cuenta de que es Ian.

— ¡No quiero!¡Ese desgraciado me provocó!— Grita a los cuatro vientos y no parece importarle mucho que lo vea la gente.

— Tranquilizate...— Le dice una profesora, para calmarlo, pero eso lo empeora y rápidamente – con ayuda de el profesor que estaba hablando conmigo – lo meten en el despacho del director.

Bien vamos...

— Señorita, ya se puede retirar.— Dice cuando sale del despacho.— Ya está sonado la campana, así que ve a su clase y no llegue tarde.

Asiento, me levanto y cuando voy a salir abrir la puerta, alguien la abre de golpe y chocando mi hombro sale, para luego perderse en los pasillos.

Ya podría ser más educado.

Yo voy casi corriendo a mi siguiente clase de lengua castellana o española, como queráis llamarlo y cuando entro, todos, pero todos los asientos están ocupados, menos el de al lado de Ian.

Que casualidad, que cliché me esta resultando todo esto...

Me siento a su lado y dejo mi mochila en el suelo, para luego mirar la pizarra, donde la profesora esta explicando lo que es una frase y una oración.

Al final me aburro y decido sacar mi móvil y mis preciados, adorados y super queridos cascos.

Si se mueren, me voy detrás de ellos...

Apoyo mi cabeza sobre mis brazos y así me quedo durante un rato, hasta que veo como cae un papelito en mi mesa.

Se que no es de Ian, porque el está a mi lado, pero entonces... ¿De quien es?

Sin más rodeós abro el papelito y leo lo que pone.

¿Quieres quedar después de clases?

Izan.

Cuando levanto la mirada y miro al frente, localizo a Izan y veo como me sonrie, para luego darme un guiño.

Estoy apunto de escribir un 'NO' bien grande en el papel, hasta que escucho la voz de Ian.

— ¿En serio?¿Con ese idiota?Pensé que eras más lista...— Dice y levanto la mirada del papel, para dirigirla a él.

— ¿Algun problema que está con el?— Pregunto y niega con la cabeza.— Entonces callate.

— Obligame.— Me reta y cuando lo miro de nuevo, esta sonriendo con burla.

Sabe que me esta picando...

— Vale...— Acepto.

Me levanto de mi silla y voy a donde esta el material escolar que todo el mundo usa, cojo cinta adhesiva y vuelvo a mi sitio.

— Ya está...— No puede seguir hablando, porque rápidamente pego el celo en sus labios y comienzo a dar vueltas alrededor de su cabeza.

Cuando ya está bien callado, muerdo el celo y despegó el rollo del cacho que hay alrededor de la cabeza de Ian.
Doy unos golpecito en la parte de atrás de su cabeza, para pegar bien el celo y listo.

Me vuelvo a sentar y mirandolo le digo.— Calladito estas más guapo.— Sonrio y el murmura cosas sin sentido.

— Señorita... me podría decir, ¿Que le pasa a su compañero?— Pregunta la profesora y todos nos miran para luego reírse.

Se me olvidó que estábamos en clase...

Es que decía que quería estar en silencio y atender a su clase, así que lo he ayudado.— Termino de decir y sonrio con inocencia fingida.

— Oh...pues ayudelo a quitarse el celo de alrededor de su cabeza.— Me manda.

— Pero el quiere estar así.— Me quejo y miro mal a Ian, el cual está negando freneticamente con la cabeza.

— El señorito Foster no parece querer...— Dice la profesora y a regañidientas me levanto de la silla y lo ayudo de la manera más borde que hay a quitarse el celo.

Cuando termino de quitársela, me mira mal y cuando veo como le a quedado la cara, me río.

Sus labios, sus mejillas, parte de sus orejas están de color rojo y estrecho veo las marcas que hace, me río aún más fuerte.

— Esta me las pagas, Jhonson.— Dice.

Vaya día...

La Chica De La Apuesta.✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora