La línea del amor

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Miguel ahora estaba al frente, manejando a Appa.
Estaba metido en sus propios pensamientos.
¿Por qué ese Maestro Fuego los persigue con tanta insistencia?
Obviamente no iba a preguntarle en plena persecución:

“¡¡Hola!! Emmm ¿Porqué que quieres matarnos? Mi nombre es Miguel y veo que tienes un problema con el Avatar, y el Agua, tal vez sea porque eres Fuego y no somos compatibles.”
Sería algo estúpido...

Mientras tanto, Marco y Leo estaban sentados en la parte de atrás observando el planeador que Gogo le había regalado

-¿Que es eso? Tú no eres capaz de construir un planeador...

-¡¿Qué te hace pensar eso?!

-Ayyy Por favor ¡Miguel!, dile que no es capaz de construir eso.

El mencionado no contestó, estaba metido en sus propios pensamientos.
La escena del soldado quitándose el casco en la Isla Kyoshi  llegó a su mente.
Algo lo diferenciaba de los demás de La Nación del Fuego.

“Aghhh de seguro está pensando en otra cosa.” Leo se volteó para seguir con su conversación.

-¡No eres capaz de construir un planeador!

¡Ayyy! Seguramente Marco se enojaría mucho con el si descubriera que se la pasa pensando en un chico.

Miguel era muy parecido a Coco, ambos eran igual de cachetones de pequeños.
Compartían los mismos valores  que les fueron enseñados por mamá Elena e Imelda.
Él le gustaba conocer bien a las personas, por eso a diferencia de Marco, no era alguien qué coqueteaba con facilidad.

-¡¡Agghhhhh!!.- odiaba admitirlo, pero Leo tenía razón, no era lo suficientemente capaz para construir uno.- Si, bueno, Gogo me lo regaló.
Resulta que no es solo una gran guerrera.
Es ingeniera.

-¿Qué?- preguntó Leo.
Miguel también se volteó sorprendido al oír a Marco hablar de alguien sin quejarse.

-Vamos estuvimos en Kyoshi por una semana, debiste saber que ella, Fred y Wasabi son capaces de contruir esto en un parpadeo.

Recordó:

















Después de un largo entrenamiento, durante su estadía en Kyoshi, Marco sudaba, y, estaba secando su frente con una toalla.

-Toma.- dijo Gogo tomándolo desapercibido, aventándole algo que casi se le escapaba de las manos.
La volteo a ver  confundido.

-¿Que es esto?- dijo con sequedad.

-Un planeador, genio. Lo necesitarás.- Se acercó a él para mostrarle como usarlo extendiendo una de sus alas.-
Cero resistencia, más velocidad.
PERO, no la suficiente. Úsalo por ahora.

-No lo necesito.- dijo alejándose de ella, regresando su detalle.

-¿Crees que no sé tú secreto?

Marco no le contestó nada. No sabía que decir, nunca había recibido un regalo.

Cruzó sus brazos como toda jefa y le regañó.

-Se que Miguel es la única persona en la que confías. Pero tú no puedes cambiar el mundo solo.

La chica volvió a lanzarle el planeador y  se retiró, sin saberlo, dejó a un Marco, que secretamente estaba sonriendo, apreciando su regalo.

Esa fue la forma en la que consiguió su planeador.

-Yo digo que eso no funciona.

-¡¡¿Que?!!- reaccionó molesto.

-Esa cosa nunca podrá levitarte en el aire.

AVATAR HiroguelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora