La vida de Merlín era monótona y aburrida. Desde el día en que había nacido se le había concedido un don. La magia corría por sus venas permitiéndole hacer muchas cosas. Podía ayudar a mucha gente. Pero la magia estaba prohibida. Si alguien le veía usarla acabaría en una hoguera. Cuando era pequeño a veces perdía el control de sus poderes. Sobre todo cuando se enfadaba. Nadie conocía su secreto pero muchos recelaban de Merlín por los accidentes que ocurrían a su alrededor. Y un día, su mejor amigo Will descubrió su secreto. Merlín sabía que Will nunca le delataría pero su madre creyó que era mas seguro para él abandonar la aldea. No había tenido mas remedió que ir a Camelot donde se encontraba su tío Gaius al que ahora consideraba como un padre. Él le había enseñado hechizos nuevos y le había dejado libros para aprender y también le estaba enseñando poco a poco el oficio de galeno. Viviendo en una ciudad tan grande como Camelot, Merlín creyó que por fin encontraría un propósito para su magia. Descubriría para que se le había concedido ese don porque estaba convencido que lo tenía con alguna clase de propósito. Pero cuando llegó poco después de la muerte del joven príncipe, su vida no había cambiado mucho. Seguía sin poder usar su magia. Y en el corazón de Camelot era aún más peligroso que en Ealdor porque vivía en la parte baja del palacio demasiado cerca del rey Uther que era una de las personas que mas odiaba la magia y luchaba contra ella. Merlín había presenciado una ejecución el mismo día que llegó a Camelot y sabía que Uther había ajusticiado a gente inocente solo por poseer su mismo don aunque no hubieran herido a nadie con él. Aun así Merlín había intentado usar su don una vez. El padre de su amiga Gwen había enfermado por una plaga y usó su magia para sanarle. Gwen estuvo a punto de morir por aquello acusada de usar magia para salvar a su padre y también de ser la persona que había creado la enfermedad mortal que asolaba Camelot. Había conseguido salvarla por muy poco y Merlín aprendió que, aunque pudiera evitar la muerte de algunos enfermos con su magia, no debía hacerlo porque otros podrían pagar el precio de su osadía. Así que aprendió que Camelot no iba a ser muy diferente de Ealdor. Que incluso sería peor. Un lugar donde debía ocultar su don y agachar la cabeza. Donde debía dejar a la gente morir sin ayudarla de una forma mágica. Así que ahora tenía una vida monótona y aburrida donde se dedicaba a ayudar al galeno de la corte y a recoger hierbas medicinales mientras poco a poco iba dejando de usar su don. Pero en el fondo tenía la esperanza de descubrir algún día el objetivo de su don. Y nunca dejó de aprender nuevos hechizos.
En ese momento se encontraba en la biblioteca porque Gaius le había pedido un par de libros. Era su lugar favorito de Camelot desde que había descubierto una estancia secreta con libros sobre magia. Esos libros estaban prohibidos en Camelot así que solo podía encontrarlos allí pero eran de magia muy básica y ya se los sabía de memoria. Ese día decidió hacer solo el encargo sin pasar por su rincón secreto porque había más cosas que hacer. Al regresar Gaius le estaba esperando con el siguiente encargo.
- Aquí tienes. Esta medicina es para el posadero. Es por un resfriado que tuvo. Lo que me recuerda que se me han acabado las hierbas de este remedio.
- Tendré que ir al bosque a buscarlas supongo.
- Exacto.
- Pues será mejor que me vaya ya.
- Nos vemos después. Prepararé la cena.
Merlín se fue a la posada a entregar la medicina. Su intención era irse tras entregarla porque las plantas que necesitaba estaban lejos y le iba a costar un buen rato ir a por ellas pero antes de irse de allí algo le llamó la atención. En la barra había alguien que llevaba una capa con capucha y llevaba guantes en las manos. Pero lo que le llamó la atención era que le estaba mirando fijamente y sus ojos no parecían humanos. De repente oyó algo en su cabeza. Algo que supo que le estaba diciendo aquel misterioso ser y que no sabía qué significaba. Emrys. Le indicó con una mano que se acercara y llevado por la curiosidad Merlín fue hasta él y se sentó a su lado.
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The sourcerer and the beast
FanfictionLa vida de Arturo siempre estaba llena de las preocupaciones y los problemas de un príncipe. Así que una vez al año descansaba de todo yendo a su casa de verano. Pero uno de los veranos todo cambio cuando una druida anciana a la que no quiso cobijar...