Capitulo 23: Secreto

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Mohammed

Veo el amanecer a través de las grandes ventanas del gimnasio. Apago la caminadora y seco el sudor de mi rostro con una pequeña toalla. Tomo mi botella de agua y entro al baño que hay en el gimnasio para bañarme. No quiero despertar a Charlotte tan temprano. El agua de la regadera me ayuda a pensar con claridad todo lo que está pasando en especial me desagrada el exceso de confianza que le tiene a Alonso. Mi investigador se tomó la tarea de averiguar todo sobre él y al parecer no hay nada de qué preocuparse.

Con una bata de baño cubro mi cuerpo para ir hasta mi habitación. Observo a las mujeres de servicio empezar con sus labores y a mis hombres cambiando de turno.

Estando en la habitación observo que Charlotte duerme profundamente. Entro al armario para vestirme ya que tengo una reunión importante a las once de la mañana y unos documentos que firmar al llegar a la empresa.

Miro mi traje por espejo y abrocho los botones de mi saco; nuevamente salgo a la habitación en busca de mi teléfono. Miro a la cama y me alarmo al ver una gran mancha de sangre.

—Charlotte—le llamo y miro su short manchado de sangre.

—Yo no fui, papá...—balbucea entre dormida.

—¡Charlotte!

—Cállate, maldita sea. No dejas dormir—responde molesta cubriendo su cara con una almohada.

—¡Estás sangrando! —grito horrorizado.

¿Qué le está pasando? ¿Por qué sangra? Anoche durmió bien.

Me muestra su dedo de en medio y se pone de pie con los ojos cerrados. ¿Por qué me insulta cuando solo me preocupo por ella?

—Genial, me llego Andrés—recoge las sábanas de la cama para lanzarlas al suelo de la habitación.

—¿Por qué sangras? ¿Quién es Andrés?—pregunto confundido y ella me mira llena de furia.

—Me llego el periodo—responde indiferente mientras entra al armario y la sigo confundido.

¿El periodo? ¿Se refiere a su ciclo menstrual? La miro desesperado esperando una respuesta en cambio ella me lanza unos calcetines en la cara.

—¡Estoy menstruando! ¡Estoy sangrando por la vagina! ¿Acaso eres pendejo o qué? No sabes que a todas las mujeres nos pasa esto una vez el mes—camina hasta el baño y cierra la puerta con una fuerza que me sorprendo que no se haya caído. 

No entiendo nada de lo que está pasando. Suspiro preocupado y me apresuro en terminar de guardar los documentos en mi maletín.


Charlotte

Después de darme un baño me siento un poco más relajada y no como el monstruo de hace unos minutos. Siento un leve dolor en mi vientre indicándome que están por iniciar los cólicos.

Salgo del baño portando una bata que cubre mi cuerpo. La habitación está sumergida en un silencio y me apresuro en llegar al armario. Con toda la calma del mundo me visto con un pantalón holgado de algodón, una playera de tirantes y mis tenis. En estos días del mes sinceramente me gusta estar cómoda. Saldo del armario y me sorprendo al ver a Mohammed sentado observando mis cosas. Al notar mi presencia se acerca a mí.

—¿Estás bien?—pregunta preocupado.

—Es solo la menstruación hombre, ni que me fuera a morir. Vivo con este desde que tengo once años.

Guardo mi teléfono en la bolsa de mi pantalón, tomo mi ropa sucia junto con las sabanas para ir a lavarlas. Que pena que las chicas de servicio vean el accidente que tuve. Si de por si siempre  ya hablan de mi,  con esto que me paso yo creo les doy algo más de que hablar.

CharlotteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora