Capitulo 9|No. Te. Importa.

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— Quiero llevarte a un sitio.— Dice Izan.

— ¿Donde?— Pregunto.

— A una fiesta, para que conozcas mi ambiente y a mis amigos.— Dice simple.

— Vale.— Acepto, aunque no soy muy de fiestas, pero...¡Me quiere presentar a sus amigos!

Esta noche vengo a recogerte.— Dice levantándose del sofá de mi casa.

— ¿A que hora?— Pregunto.

— Como a las ocho...— Dice.

— Perfecto.— Digo.

— Luego nos vemos.— Se despide y sale de mi casa.

Pues nada, ahora a pensar que me puedo poner para una fiesta de adolescentes salidos y alocados.

Tranquila... Me digo a mi misma.

Hemos estado toda la tarde viendo películas juntos y la verdad es que me lo he pasado muy bien, pero no diría lo mismo de el.... se la a pasado con el móvil todo el rato y cuando me hablaba sonria de una forma que parecía, que se estuviera burlando de mi.

Aún asi lo he pasado bien...

Cuando voy a subir las escaleras, para ir a mi cuarto el timbre de la puerta suena, ¿Igual es Izan? Voy hacia la puerta y la abro, al igual que mi boca que ahora mismo está formando una 'O' de la imagen que están viendo mis ojos.

Ian.

Esta de cabeza a pies lleno de sangre, la ropa la tiene como rota y no parece mantenerse mucho de pie por si solo, ya que esta apoyado en el marcó de la puerta.

— ¿Que te a pasado?— Pregunto después de ahogar un grito con mis manos.

— Nada.— Dice sin mostrar emoción alguna, como siempre...

Pasa a mi casa, como si Pepito por su casa y se sienta en mi sofá.

— Vas a mancharme el sofá.— Señalo y el me mira con una ceja arqueada, como diciendo; En serio te preocupas más por el sofá, que por mi.— Bien...

Voy al baño sin decirle nada y agarro el botiquín de emergencia que mamá guarda.

Por fin, le daremos utilidad...

Vuelvo al comedor y me siento a su lado en la sofá, para ir preparando todo lo que necesito para curarle los golpes.

— ¿Como te lo as hecho?O mejor dicho, ¿Quien te lo a hecho?— Le pregunto limpiandole el golpe que a partido su ceja.

— No te importa.

— Encima que te curo y borde.— Me susurro para mi misma.

Cuando termino de curarle la cara y alguna que otra herida que tiene en el brazo, prosigo con la que seguro tiene en su abdomen, el cual está tapado con una fina camiseta blanca manchada de sangre.

— ¿Te la puedes quitar?— Pregunto, sin pensar lo mál que suena la pregunta.

— He venido a descansar, no a que me violes.— Le digo.

— ¡No te quiero violar!— Le grito roja de la vergüenza.— Solo quiero curarte...— Susurro y al final me hace caso y se quita la camiseta.

A pesar de estar lleno de sangre y moratones, esta muy bien...

No pienses en esas cosas satánicas.

Lo limpio bien y después le curo con cuidado las heridas, para luego ponerle un poco de crema a los moratones que tiene.

— ¿Dime como te lo as hecho?— Insisto, no contesta.— ¿Por que as venido a mi casa?— Pregunto.

— No tenía donde esconderme...— Contesta y esa respuesta a conseguido que la curiosidad por saber más, se haga más grande todavía.

— ¿De quien?— Pregunto de nuevo, esperando una respuesta.

— No. Te. Importa.— Dice palabra por palabra.

Que maleducado.

— ¿Que hora es?— Pregunto desviando el tema.

— Las ocho menos cinco.— Contesta.

Izan me tiene que recoger a las ocho, así que aún queda tiempo ya que aun son la siete y cincuenta...¡Mierda! Solo me quedan cinco minutos, para arreglarme y Izan no puede ver bajo ninguna circunstancia a Ian.

— Te tienes que ir...— Le digo rápidamente y el me mira confundido.

— ¿Por?— Pregunta.

— Porque me tengo que ir, asi que vete.— Me levanto del sofá y agarrando su brazo tiro de el hacia arriba, para levantarlo del sofá.

— Espera un poco...

— No puedo, levanta.– Le meto prisa y al final consigue levantarse del sofá y con mi ayuda llega hasta la puerta principal.— Ya te puedes ir.

— Llamame a un taxi, porque apenas puedo andar o no lo ves.— Dice de manera borde.

No hay tiempo para eso.

Decido ayudarlo y llevarlo hasta la habitación de huéspedes que hay en esta planta. Lo acuesto en la cama, le quito los zapatos y lo tapo.

— Descansa.— Digo, pero el ya a cerrado los ojos.

Voy rápidamente a mi habitación y comienza a elegir la ropa que me pondré para la fiesta.

Al fin y al cabo, tengo que llegar un poco tarde, ¿O, no?

La Chica De La Apuesta.✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora