Capítulo Final

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Víspera de navidad.


Cuatro meses después…

Había peleado batallas que jamás pensé que pelearía. En algún momento de la vida pensé que mi mayor maldad fue a ver dejado calva aquella chica que quiso lastimar a Mao, en las instalaciones del baño. Que, a lo mejor discutiría con un anciano por la política. Pero jamás pensé que tomaría un arma y mataría a alguien pero a veces la vida da un giro de 60 grados y hace que tu mundo el cual estaba perfecto se convirtiera en un inframundo. Pensé que jamás saldría de este hoyo, que jamás iba a encontrar la paz. Que quizás el día de mañana tocaran mi puerta y me dijeran; "Esta detenida por todas las muertes que ha dejado huellas". Claro que temía, era una asesina muy audaz que tuvo que actuar para no dejar morir la promesa de salvar a su hermana y terminar en la cárcel.

Por todos mis motivos buenos, aún así era una asesina y eso quedará en mi conciencia porque tú, querido lector jamás hubieras imaginado qué, yo, la chica con carácter, la mejor amiga de Mao, una chica que solo irradiaba luz se convertiría en esto. Por eso digo que, la vida da un giro tan, pero tan grande que nos detenemos a pensar; "¿En qué momento llegué aquí?" "¿En qué momento todo se fue al carajo?".

Se qué cuando leíste el primer capítulo del libro te detuviste a pensar; "Interesante. Ahora es una asesina". Quizás detuviste la lectura porque dijiste; "Esto no tiene nada que ver con la historia de Mao" "No encaja" "No tiene sentido". Pero a ti, que decidiste quedarte, esta no era una segunda Historia de Mao, esta era la mía. Narro desde mi perspectiva, desde mi realidad, de que mi vida no era nada de lo que habías pensado.  Te conté de mis secretos, de mis pesadillas, de mi verdadera vida. Y te doy la gracias, gracias por quedarte aquí conmigo y por no juzgarme.

Te contaré un poco más de mí. Aquellas cosas que no hable,  aquellas cosas que por más que las guarde estaban en las líneas de mi vida recordando que soy humano, un humano que cometió errores. Que mostró ser fuerte, pero que en realidad era débil. Te contaré de mis debilidades, de aquellas que muchos veían pero que por lástima nunca hablaron.

Había caído tan bajo, había tenido una adicción fuerte con cocaína y con la marihuana. Había perdido cabello por el estrés, mis ojeras eran las veces que no dormí por la incertidumbre de, ¿qué pasará mañana? ¿Cuando acabara esto? ¿Dónde está mi tranquilidad? Quiero mi vida de vuelta.   Las veces que despertaba agitada por tener alguna pesadilla de la vida de mierda que me tocó vivir. Había perdido kilos de peso, tanto que las clavículas me recordaban que, estaba acabando con mi vida poco a poco. Mis labios resecos, rajados por las veces que caminaba en mi habitación o me sentaba en un esquina a morderlos. Las veces que sentía la necesidad de solo consumir un poco, esa era mi salvavidas. Esa era mi cura—, oh bueno, eso creía— la ansiedad por solo tener un poco de eso, me llevaba a la locura, las ganas de morir se acumulaban, pero luego venían los pensamientos de paz y allí salía ella.

Mao.

Que el primer año de su muerte fue una completa mierda, me había hundido tanto en el vicio de consumir que la nariz comenzaba a sangrar y comenzaba a doler. Recordarla era doloroso, tanto como una bala en el pecho. Pero luego comenzaba a doler menos y comencé a reemplazar las lágrimas por alegrías. Me recordaba a mi misma que ella no le gustaría verme así, que yo era más que esto. Que merecía más, que merecía salir nuevamente a la luz. Entonces, sus recuerdos ya no dolían, sus recuerdos ahora eran cura y un respiro de paz para mi alma.

Después de haber tenido una batalla conmigo misma peleé la guerra y la gané y ahora aquí me encontraba. Feliz, tanto que mis ojos volvieron a ese brillo que había perdido hace tanto tiempo, tanto que mis sonrisas era mi maquillaje.

Latidos infernales [Completa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora