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—¿Van avanzando con el caso? ¿Sirvió algo de lo que el oficial Bow me consultó?—preguntó luego de ver a la rubia fruncir el seño ante algo que había leído o visto en su celular.

—Avanza más el asesino que nosotros—dijo de mala gana, frotando sus sienes. Observó su plato frente a ella, viendo a detalle los trozos de frutos secos junto al huevo revuelto—. Espero que no te involucren demasiado. Kyle es nuestro nuevo sospechoso, y el que sea tu abogado no hace las cosas más fáciles—. Catra continuó comiendo con el seño fruncido en preocupación.

«¿Hordak seguirá vivo?». Uniendo cabos sueltos, la morena llegó a aquella conclusión.

Aquel malnacido podía ser el causante de una masacre, ser atrapado, y de una forma u otra salir sin cargos de la estación de policía.

Con la cabeza ocupada en miles de pensamientos, no llegó a notar aquellos ojos celestes cual cielo posados en ella, observando sus expresiones y acciones, intentando descifrar qué había en su mente.

—Bien, debo irme—. La decepción se notó en sus acciones, sus gestos y, principalmente, su mirada. Se colocó su chaqueta, tomó su bolso y sus llaves y se dirigió a la puerta—. Gracias por el desayuno, Catra.

La morena quedó estupefacta respecto a la repentina reacción.

«¿Se enojó? ¿Hice algo mal?»

Ante esto, pensó que debería pedirle disculpas por algún motivo. 

—De hecho, ella normalmente me diría si algo le molestara—. El pensamiento de que la rubia le ocultaba algo que le producía enojo de tal manera la tuvo inquieta por el resto del día.

****

—Malas noticias. Nuestro principal sospechoso fue encontrado muerto frente a la comisaría esta mañana—. Frenó el auto de golpe, escuchando la voz de Bow a través de la radio, agradeciendo ser la única en la calle en ese momento.

—¿Bow? ¿El abogado de Catra está muerto?—consultó, tomando su entrecejo con sus dedos ante el repentino mareo.

—Afirmativo, oficial Grayskull—. Su cuello comenzó a picar y un dolor punzante hizo aparición, causando reacciones maduras de parte de la rubia. Sus maldiciones se escuchaban fácilmente por los transeúntes en su viaje al hospital.

—¡Hija de puta!—gritó, furiosa por no haberse creído parte de los objetivos de Prime—. ¿Oficial Bow? ¿Me escucha?—. Forzaba su mirada en la calle, intentando no acelerar ni conducir de manera imprudente, ya que le costaba demasiado poder enfocar en un punto concreto o siquiera pelear con el sueño.

—¿Adora? ¿Te encuentras bien?

—Nezezito... Que llames al jospital de Brightmoon... ¡MIERDA!—gritó, frustrada e inundada en impotencia por no haberse dado cuenta. Ya le había comenzado a costar el hablar y sin comentar la cantidad de saliva que su boca producía.

—Enseguida lo hago, les digo que te atiendan de emergencia. ¿Estás muy lejos?

—Dos cuadas...—dijo, sintiendo como su cabeza comenzaba a fallarle junto a sus extremidades—. Bow... que me busquen...—. Sus manos cayeron del manubrio, sus ojos se rindieron ante la pelea y su pie presionó el acelerador de manera inconsciente, causando que la patrulla se estrellase contra un poste de luz.

****

—¿Qué carajos?—. Catra sentía los escalofríos recorrer su cuerpo ante el repentino golpe en el balcón del departamento.

Los ladridos de Swiftie no se hicieron esperar ante la invasión inesperada a su hogar.

La morena, terminando de lavar la vajilla, tomó un cuchillo de la cocina y, lentamente, comenzó a acercarse a la zona donde escuchó el sonido.

Siendo cautelosa, asomó su cabeza, viendo que no había más que un globo pinchado y un celular notablemente barato, desechable.

Se encontraba confundida, perdida, pero se daba una idea de lo que se trataba. 

Se colocó los guantes de cocina para poder tomarlo entre sus manos sin tocarlo de manera directa. Lo observó, intentó ver números agendados o algo, pero se encontraba completamente vacío.

Hasta que comenzó a sonar, provocando que lo suelte ante el sobresalto. Atendió la llamada en altavoz, no pondría aquella cosa sobre sus orejas.

¿Sabes? Bien que nos enseñaron muchas cosas respecto a asesinatos, pero el que quieran venir tras nosotras sin planes de por medio es muy torpe de su parte—. La adrenalina comenzó a correr por su sangre al escuchar tan conocida voz del otro lado, provocando lágrimas correr por sus ojos—. Supuestamente, siempre debíamos tener tres planes antes de hacer cualquier cosa, pero ahí los tienes dando un ejemplo completamente opuesto—. A ese paso, las lágrimas habían nublado su vista, caían cual grifo abierto de sus ojos, mojando su camiseta y su cabello.

—¿Scorpia?—susurró, completamente atónita ante la falsa noticia.

La extrañas, ¿verdad? Y fue asesinada por tu culpa...—. Toda emoción dejó su cuerpo al notar que no escuchó más que una grabación. El miedo comenzó a invadir su sistema al identificar aquella voz masculina, uniendo cabos de que aquella conversación dio a lugar cuando creían haber escapado de PSA.

—¿C-Cómo...?

¿Creíste que escaparían tan fácil? Que ilusa eres, incluso sé perfectamente de quién es la casa en la que te estás alojando...

—No te atreverías a meter a alguien que no tiene nada que ver.

Tú sola involucraste a la gente que fue asesinada, Catra. Tú los guiaste hasta este mundo al que perteneces, tú me perteneces a mí.

Las lágrimas comenzaron a caer por segunda vez en tan solo minutos, pero esta vez no eran de alivio, eran de impotencia, de frustración, de decepción...

—¿Qué es lo que quieres, Prime?

Detrás de rejas [Catradora]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora