Unas plumas cayeron en mi cabello al mismo tiempo que el lugar se llenaba del ruido del batir de cientos de alas. Un búho blanco con una caja pequeña aterrizó en la mesa, derramando el jugo en la mesa y mi plato. Da igual, lo limpiarán luego los gemelos.
Dejó el paquete frente a mi y no se fue hasta que le di un pequeño bocadillo. Tomé un cuchillo de la mesa y corté las tiras que lo envolvían para abrir la caja. Miré el interior, un pergamino junto a un pequeño frasco con un líquido espeso.
-¿Qué recibiste? -habló Thete poniendo unas frutas en su plato.
-Golosinas.
Con una gran calma, cerré de nuevo la caja y la puse en mi bolsillo. Una sonrisa maléfica cubrió mi rostro. Sentí su mirada escudriñando mi rostro, dejé de sonreír. Corrí mi plato al centro y estiré las piernas poniéndome de pie.
-Ya que mi desayuno se arruinó -salí de la banca -, me voy.
Empecé a caminar.
-Pero...
-¡Te veo en clase! -me despedí de espaldas con una mano.
Tengo que salir del comedor y encontrar la pintura. Las puertas enormes estaban frente a mí y apresuré mis pasos para atravesarlo. Una risita, seguida de otras, apareció cuando la pandilla de Parkinson pasó a mi lado. Por el rabillo del ojo vi como tapaba su nariz señalándome y su grupo la copiaba, soltándose a reír. Hice una mueca y salí al pasillo.
Hacían eso cada vez que me veían y no había un profesor cerca. Me molestó al principio y pensé en acusarlas con el prefecto, pero era una niñería; y de todas formas no me afecta mucho, a pesar de estar en el mismo cuarto, ya que siempre me levanto muy temprano en la mañana y cuando regreso por la noche ya están dormidas.
Bien, volviendo al paquete, necesito llegar a las cocinas y convencer a los elfos de cocinar el postre favorito de Fred y George. Entonces, solo tendré que agregarle un poco de la poción, envolverlo junto a una nota con la imitación de la letra de Molly y usar a su búho para que llegué con el correo. Ellos pensarán que es de su madre y yo disfrutaré el espectáculo.
Estaba a punto de bajar al corredor hasta que escuché unos quejidos y sentí un golpe en mi espalda. Me giré furiosa para reclamar, quedando callada al ver a Peeves molestando a nada más y nada menos que Neville rubio.
Peeves es un poltergeist "un espíritu de caos indestructible" que parece un hombre pequeño, de ojos negros, con cara ancha y malvada. Suele acosar a los estudiantes, aunque no se acerca mucho a las mazmorras ni a los Slytherin cuando está su fantasma presente.
El espíritu reía a carcajadas mientras el niño soportaba el impacto de libros en su cabeza, pecho y espalda. Su rostro formaba muecas por el dolor de los golpes mientras los pocos estudiantes que pasaban reían antes de ir al comedor.
Me daría la vuelta, ignorando lo que pasaba para poder seguir con mi plan, de no ser porque mi cabeza trajo a memoria el mal momento que pasé yo con la broma de los gemelos. Exhale con fuerza, llamando la atención por un breve segundo de algunos presentes, quienes volvieron a ignorarme con facilidad.
-¡Peeves, dejalo en paz! -grité lo más fuerte que pude. El poltergeist paró los golpes y volteó en mi dirección, dedicándome una macabra sonrisa.
-¡La niña verde y apestosa! -se burló soltando una carcajada, dejando caer unos libros más en el rubio -¡Apestosa, no voy dejarlo! ¡Apestosa, no voy a dejarlo! -canturreó.
Apreté las manos, controlándome, antes de acercarme unos pasos.
-Lo repetiré una vez más -con actitud firme elevé un dedo hacía él -. ¡Déjalo en paz o... -Empezó a reír y a cantar otros insultos - Voy a llamar al Barón Sanguinario!
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Reencarné En La Piedra Filosofal
Fanfiction"Tenía un gran futuro" Probablemente esa sería la respuesta si alguien preguntará por mí. Siempre traté de alcanzar cuanto quise; luché y sufrí en nombre de lo que vendría después. Por supuesto, nadie esperaba que no llegaría a ese futuro. Hubo un...