xii. taking care of things

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Después de que Steve salió, llevamos las cosas al lugar en donde iban a poner a Will. También ayudamos a cubrir ese lugar, tapando cada espacio con periódicos. Luego, todos volvimos a adentrarnos a la casa de nuevo.

Lucas se sentó al frente de Max, yo me senté al lado de él.

—Si descubre dónde estamos, ¿enviará a estos perros aquí? —preguntó Max después de habernos quedado un tiempo en silencio.

—No lo descubrirá —aseguró Lucas.

—Si, pero ¿y si lo descubre?

—Será el Día del Juicio Final.

Trate de no pensar mucho en eso. Pero cada vez que trataba de no preocuparme, lo único que hacía era preocuparme aún más. Moví mi pierna con inquietud, mientras repiqueteaba mis dedos contra mis muslos, me sentí ansiosa, como si quisiera moverme. Me paré y prácticamente arrastré mis pies hasta llegar al baño. Había venido demasiadas veces como para saber donde quedaba tal lugar.

Joder, ni siquiera me han empezado a crecer las bubis y ya había tenido un encuentro con un puto monstruo de otra dimensión, mi padre había fallecido y realmente si había conocido a mi madre, que, por cierto, estaba muerta, y ¿por qué? Porque la deje. Tal vez fue culpa de mi padre, o fue la mía, pero mi padre estaba muerto y la única persona a quien culpar era a mi misma. Pero a la vez no era mi culpa y todo era estresante, abrumador, sofocador, y mis preocupaciones y culpa eran ideas irracionales.

Se me hacía casi imposible tratar de detener mi corazón a latir a una alta velocidad y el miedo de perder a alguien más hacía que mis manos sudaran. Me clavé las uñas en la palma de mi mano e intenté no gritar mientras me apoyaba en el caño. Solté un gruñido y golpeé la pared.

Spoiler: fue una mala idea.

Mis nudillos se pusieron rojos, demasiado rojos, seguro saldría algún moretón y había sangre. No mucha, pero había.

Siseé de dolor y apreté el puño, para luego volver a abrirlo. Cuando iba a poner mi mano debajo del agua del caño, escuche que alguien llamaba a la puerta.

—¿Jadyn? ¿Todo bien? —Max. Dude en abrirle la puerta, y me quedé mirando la manija por unos segundos—. ¿Jadyn?

Abrí la puerta sin pensarlo de nuevo y en lo primero que se fijó, fue en mi mano.

—¿Qué sucedió? —preguntó, cerrando la puerta detrás de ella, tomando mi mano en la suya, lo cual hizo que sienta un sentimiento extraño —como de emoción pero ganas de vomitar al mismo tiempo— en mi estomago.

—Tuve una pelea con la pared.

—Pues parece que dolió.

—Deberías ver al otro —dije, en un intento de usar sarcasmo, pero minutos después ya me encontraba sentada en la tapa del inodoro y Max estaba desinfectando la herida, pasando un algodón con alcohol por mis nudillos. Lo cual ardía, pero podía ser peor. Terminó de vendar mi mano con una gasa y se sentó en el piso, al frente mio. Empecé a jugar con las mangas de mi suéter, sintiendo cómo las ganas de llorar me invadían. Envolví mis brazos alrededor de mi, abrazándome a mí misma.

—Creo que te debo una disculpas por no decirte antes lo de Eleven —dije—. Así que perdón.

—Está bien.

—No... solo... creo que necesitas una explicación completa... Tenía miedo de perderte, ¿sabes? Porque alguien siempre sale lastimado, no quería que ese alguien fueras tu. Mayfield, desde un principio me gustaste.

—No creo que me vayas a perder, Jadyn. —No note que mi pierna rebota contra el suelo con ansiedad hasta que Max colocó una mano encima de mi rodilla. Ella sonrió y yo imité su acción, un poco más calmada—. Y si te consuela, también me gustaste desde un principio.

DEVIL TOWN ━━ max mayfieldDonde viven las historias. Descúbrelo ahora