xiii. ¿pelea?

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—No es como antes. Creció —explicó Hopper sobre lo que habían visto en el laboratorio. Ahora nos encontrábamos todos conversando sobre lo que íbamos hacer—. Mucho. Y eso suponiendo que podemos meternos ahí, está lleno de esos perros.

—Demo-dogos —corrigió Dustin.

—¿Qué dijiste?

—Dije Demo-dogos. Como Demogorgon y perros. Se unen, y suena genial...

—¿Cómo es que esto tiene importancia? —Se molestó Hopper.

—No lo es. Perdón.

—Puedo hacerlo —interrumpió Eleven.

—No me estás escuchando —dijo Hopper.

—Te escuché. Puedo hacerlo.

—Aun si El puede, queda otro problema. Si el cerebro muere, el cuerpo muere —informó Mike.

—Creí que esa era la idea —habló Max.

—Si, pero si tenemos razón sobre esto, si El cierra el portal y mata al ejército del desuellamente...

—Will es parte de ese ejército —puntualizó Lucas.

—Si cerramos el portal, lo matamos.

Joyce hizo que nos dirigiéramos al cuarto en donde estaba Will.

—Le gusta el frío —recordó ella—. Es lo que me repetía Will: Le gusta el frío. —Ella cerró la ventana, la cual estaba abierta—. Le damos lo que quiere.

—Si es un virus —empezó a decir Nancy—, y Will es el huésped...

—Volvemos inhabitable al huésped —finalizó Jonathan.

—Así que si le gusta el frío...

—Lo echamos con calor.

—Pero debe ser un lugar que no conozca —agregó Mike.

—Si —contribuyó la idea Dustin—, lejos.

Así que Jonathan y Joyce, vayan a la cabaña en donde Elven había estado viviendo junto con Hopper, Nancy también iba a ir. Nos encontrábamos en la entrada de la casa de los Byers.

—Ten cuidado, ¿si? —le dijo Mike a Eleven—. No puedo volver a perderte.

—No me perderás —aseguró ella.

—¿Me lo prometes?

—Te lo prometo.

Heteros.

Los dos estaban a punto de besarse, pero Hopper interrumpió.

—El... Ven, vámonos. Ya es hora.

Steve se quedó con el resto de nosotros, quien estaba con Dustin ayudando a meter al Demo-dogo a la refri. Lucas y Max estaban recogiendo los restos de la ventana rota, Mike caminaba de un lado a otro y yo estaba sentada en el sillón. Impaciente.

—Mike, ¿te quedas quieto? —le dijo Lucas, mirándolo.

—Tú no estuviste ahí, Lucas. —Mike se detuvo—. En el laboratorio hay cientos de esos perros.

—¡Demo-dogos! —Dutin, como siempre, corrigió.

—El jefe la cuidará —habló de nuevo Lucas.

—No necesita protección —repuso Max.

—Eso, eso —asentí yo.

—Si el entrenador dicta una jugada, no se discute. Se hace —comentó Steve, caminando hacia nosotros.

DEVIL TOWN ━━ max mayfieldDonde viven las historias. Descúbrelo ahora