El inicio - 4

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Era lógicamente el cuarto día en la isla, y Jian Yi ya estaba en todo su derecho para colapsar.

El día anterior había tenido esperanzas, había despertado al lado de He Tian, con mango para comer y menos frío del que había tenido la vez anterior que había despertado en la isla, especialmente desde que en algún momento de la noche él y He Tian quedaron acostados espalda con espalda, provocando que compartieran un poco de calor.

Despertaron, comieron, hicieron sus necesidades en árboles separados, y luego se reunieron para ver qué harían ahora.

―Vamos a recorrer la playa de día.

―¡¿Qué?! ¿Por qué?

―La noche es sigilosa, pero estamos en semana de luna nueva, podríamos pasar al lado del bote y no lo vamos a ver con la poca iluminación.

―Pero, ¿y si nos encontramos con los secuestradores?

―Jian Yi ―lo llamó con una voz seria y ronca― Debe haber una razón por la que nos dejaron a ambos desatados y no nos han venido a buscar.

Con un poco más de insistencia ambos se encontraron recorriendo la playa. Ahora que habían comido, dormido y descansado su caminata se hizo mucho más rápido que antes.

Incluso el pie lastimado de Jian Yi pareció estar mucho mejor, tanto que solo tenía la necesidad de cojear si pisaba demasiado fuerte nada más.

¡Y encontraron más mangos! Que les servía en cierta medida para comer e hidratarse un poco con el jugo.

Todo esto indicaba que iba a ser un buen día, sin embargo, cuando recorrieron todo el borde de la playa y no encontraron absolutamente nada las cosas comenzaron a verse mucho peor.

En el momento en que ambos llegaron a su mismo punto de partida a "el tronco" (como apodaron al tronco caído que estaba en la playa cerca del hueco donde se hospedaban), ya era de noche, estaban cansados, y en todo el día no habían visto rastros de un bote o embarcación alguna.

Como un bono extra también confirmaron que ciertamente era una isla y no un error de visión o algo por el estilo.

Entonces se fueron a acostar cansados y decepcionados.

Básicamente por eso, y por el estrés de toda la situación fue que al despertar, en el cuarto día en la isla de ambos ya se consideraban aptos para entrar en pánico, y de hecho, ya estaban optando entrar en la desesperación como si de una opción personal se tratase.

―He Tian ―hablo Jian Yi cuando ambos estuvieron recostados totalmente en su hueco, mirando la tierra de su techo― Vamos a la cabaña, entremos cuando ellos salgan, llamemos a alguien, hagámosle una emboscada.

El pelinegro a su lado solo pasó su mano por su cara, limpiando el sudor que ganó en la noche.

―¿Qué pasó con el miedoso Jian Yi?

―¿Qué pasó con el temerario He Tian?

Ambos giraron sus rostros hacia el otro simultáneamente, vieron sus ojeras y la decadencia escrita en su rostro, entonces He Tian comenzó a salir del hueco, tomó un mango verde y se lo lanzó.

―¿Vienes o no?

El rubio salió del hueco también― Ya te estabas demorando.

Para Jian Yi esto era ya entrar en la locura. Era arriesgar su vida pensando en sus traumas con anteriores secuestros, viejos dementes y balas que pudieron haber terminado en su cuerpo, pero también era libertar y esperanza; era pensar en que tenía que hacer algo antes de morir de deshidratación, insolación o hipotermia, era poder permitirse soñar en volver a casa y dejar de hablar en susurros y vivir con miedo.

La Isla [He Tian x Jian Yi]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora