Cuando vio por primera vez a esa pequeña niña salir de la casa en la acera del frente pensó que jamás podría soportarla, directamente la culpaba por vivir en el que fue el hogar de su mejor amigo. Si él no estaba y ella sí debía ser su culpa, ¿no es así?
Dos semanas le tomó encariñarse con la pequeña niña rusa, quien todavía tenía problemas para pronunciar algunas palabras, quizá incluso entenderlas. En algún momento él fue así, le mencionaban tantas palabras nuevas que al final del día llegaba a casa con un enorme dolor de cabeza.
Normalmente pasaban sus ratos libres juntos, después de todo incluso sus padres habían forjado una amistad. Habían reuniones en ambas casas, y él terminó por ser a quien la pequeña peliroja llamaba cada vez que caía al jugar, convirtiéndose en su eterno protector.
—Helmut, es Natasha —apenas escuchaba que la mencionaban el niño dejaba todo de lado para acudir en su ayuda, y esa vez no fue la excepción, apenas el pequeño rubio le dijo que algo había sucedido con ella prácticamente dejó caer su "diario de campo" y corrió al área de juegos donde sabía que estaría.
La escena era un completo desastre, había todavía nubes de polvo en el ambiente y le tomó un par de segundos dar con la roja cabellera de Natasha. La vio en el suelo, sujetando su rodilla mientras presionaba sus pequeños labios una contra otro, probablemente evitando su llanto.
—Natalia —se hincó frente a ella y buscaba su mirada esmeralda, era como si no quisiera enfrentarse a él, quizá por vergüenza.
Intentó tocar la rodilla que tanto ocultaba de todos y la escuchó quejarse de dolor.
—¿Estás herida? —la niña apenas asintió y él corrió a su casa, buscando el botiquín que su madre mantenía en el baño para cualquier emergencia.
Volvió al lado de la pequeña Romanoff y le pidió le dejase ver su raspón, prometiéndole que le ayudaría a sentirse mejor. No había persona en la que más confiara Natasha que Helmut. La niña soltó el agarre que mantenía en su pierna y dejó ver un par de raspones y unas cuantas piedrecillas dolorosamente incrustadas en su pálida piel.
Con algo de agua de su botella enjuagó la rodilla de la niña, quien no podía hacer más que ahogar sus quejas adoloridas; al haber lavado la herida lo mejor que pudo, tomó del botiquín un trozo de gasa y lo empapó con agua oxigenada.
—Esto dolerá un poco —avisó antes de siquiera aplicar el desinfectante, esperando a que ella le diese el visto bueno para continuar.
Cuando la niña volvió a asentir, Helmut pasó con delicadeza la empapada gasa por los raspones y pequeñas heridas que había en su rodilla; Natasha se mordía la lengua para no llorar, porque su rodilla ardía muchísimo, pero debía aguantar, todo iba a resultar bien si Helmut así lo decía.
—Ya está —afirmó con una sonrisa mientras terminaba de colocar las banditas en la rodilla de la pequeña—. ¿Ves que te sientes mejor? —Natasha le miró con sus pequeños ojos totalmente húmedos y eso le dolió más de lo que creía debía dolerle la caída—. Va a sanar pronto, ich werde für dich sorgen [yo te cuidaré] —para agregarle algo de ánimo a la situación y a la pequeña, le dio un tono heroico a su afirmación
Cuando él se caía, recordaba que había algo que su madre hacía y le ayudaba a sentirse mejor; se volvió a hincar frente a ella y dejó un muy pequeño beso en su frente, diciéndole que irían a casa por sus galletas favoritas, eso siempre la hacía sonreír.
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Fʟᴜғғᴛᴏʙᴇʀ [2021]
FanfictionUn drabble/narrativa por día, todos con una pareja que se ha robado mi corazón y de la cual no he leído mucho, así que... WidowBaron supremacy. Los temas son de la página Es de fanfics (https://www.facebook.com/EsDeFanfics/) Los personajes son propi...