Capítulo ❱ 07

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El silencio en la habitación de la librería se sintió pesado, Rubén podía escuchar su corazón palpitar de los nervios que sentía ante aquella pregunta. Por lo contrario, Vegetta se mantenia quieto sin decir nada mirando a su lapicero como si fuera la cosa más importante de todas.

Eso le inquieto al ojiverde, quería una respuesta y que esto no fuera incómodo. Pudo apreciar movimiento por parte del mayor y lo miro atento, desviando la mirada cuando este suelta un suspiro.

─ Doblas, yo..

─ Puedes decir que si, realmente da igual, tu si me caes mal y lo digo ─. Agrega rápidamente con un tono desinteresado intentando ocultar sus nervios.

─ No me caes mal, Rubén, es.. es difícil y lo sabes tú ─. Se incorporo en su asiento mirando al rubio un momento, notando sus cabellos desordenados.

─ Lo sé.. no podriamos, ya sabes ─. Se encogió de hombros un momento volviendo a tomar su lápiz y escribir algo incoherente.

─ Sabes que termino mal.

─ Pero te extraño.

Y volvió ese silencio en la libreria, si ya era silenciosa, esto se sintió como un infierno para ambos chicos. Estaban tensos, nerviosos, inquietos, pero no incómodos. Vegetta mordio su labio inferior evitando la mirada de su viejo amigo sobre él, le observo de reojo un instante antes de hablar.

─ Yo también te extraño, tontito.

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El castaño viaja por los pasillos con total normalidad, se había calmado con todo el tema de ser pillado y se dispuso a ir solo a las gradas a descansar. Tenía en cuenta que Rubén estaba haciendo tarea con su amigo: Vegetta. Willy estaba haciendo cosas en el club al que pertenencia y no podría pasar este almuerzo con él.

Una voz detrás suyo lo hace sobre saltarse y se gira rápidamente apreciando a un pelinegro con gorra detras suyo gritando su nombre con una sonrisa en sus labios, no pudo evitar sonreir igual.

─ ¡Fargan! Pero bueno, ¿dónde te has metido? ─. Preguntó divertido, esa pregunta en la mente del mayor podia ser su perdición pero se relajo.

─ Ya ves Alesby, iba a las gradas.

─ ¿Puedo acompañarte? ─. Vuelve a preguntar amable, terminan aceptando.

Ambos chicos caminaron entre risas y bromas hasta las gradas. Y una vez alli, tomaron asiento en una de ellas que estaba apartada de la entrada, se relajaron por un momento sintiendo ña tranquilidad.

Fargan desvio la mirada hacía el pelinegro quién tenia sus ojos cerrados disfrutando de la paz que aquel lugar brindaba, no habian estudiantes gritando, risas, todo era tranquilo.

El pelinegro se percato de la mirada sobre él abriendo sus ojos y sonriendole juguetón entre risas.

─ ¿Tengo algo en la cara?

─ ¿Algo que no me guste? No ─. Jugueteo, sin saber que al contrario se le tornaron los mofletes rojo suave.

─ Eres un idiota.. ¿Que tal las cosas? ─. Desvio el rostro intentado no sonar nervioso.

─ Auron se tiño las puntas de amarillo, Rubén anda en las suyas como siempre, y Luzu anda emocionado con el restaurante que abrirá su madre ─. Habla entre recuerdos y mira al menor.

─ ¿un restaurante? Que dices loco! ─. Pregunto con los ojos como plato.

─ ¿Ves el restaurante que estaba cerca del parque de skate? Al parecer lo querian derrumbar, asi que la señorita Borja lo compró

strange boys ❀ rubegetta Donde viven las historias. Descúbrelo ahora