15. El rojo es tu color:

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Memorias:

¿Cómo describir un día de entre semana? ¿Cansado? Era muy poco ¿Tedioso? No, así lo sentía siempre, hoy era algo más, pero no encontraba la palabra ideal, para cuando me cansé de buscar, solo quería llegar a casa, aplastarme sobre mi preciada cama y caer el los brazos de Morfeo, sí, eso era lo mejor.

— Kathlyn —Kamila, mi mejor amiga, llama mi nombre — tengo la misma cara que tu, pero debemos avanzar si queremos terminar el proyecto.

— Ya no quiero nada, sería genial si me cayera un meteorito encima justo en este momento.

— De igual manera para mi, pero ya que no pasará, camina rápido.

— Voy voy — caminamos juntas mientras entrelazo su brazo con el mío — que ajetreado.

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— ¿Entonces? — pregunta Kamila con curiosidad — habla

—  Un merecido descanso, no soporto más, tengo hambre, vamos a comer.

Paso los siguientes dos minutos quejándome de lo hambrienta que estaba a falta de comida, a lo que Kamila me responde que soy similar a una tigresa, era gracioso, ese día llevaba un pañuelo con el patrón distintivo de estos animales; luego de reír con su comentario le respondo que acabare comiéndome a ella si no se apresuraba en caminar hacia el patio de comida. 

Cuando llegamos, me pregunta que si no era mucha carne para una tigresa tan delgada, a lo que le respondo que le comería toda, dejando raciones, hambrienta pero no golosa, ríe conmigo a lo que hace señas que si algún día pasa estaría complacida, por ello le digo que firme un tipo de contrato, claro está que era imaginativo, ella acepta de inmediato haciendo una firma invisible sobre mi folder que llevaba en brazos, después de pedir la comida y sentarnos en una mesa, inicia otro tema de conversación.

— Por cierto — habla Kamila después de tomar su jugo — dejaste de contarme sobre aquel morocho de tu clase en la academia.

— ¿Cuál de todos? — como un trozo de sándwich. 

— Luego decís que no tienes muchos, en fin... Ay ¿Cuál era su nombre? ¿Matthias? Si, creo, Matthias.

— Ahh, me equivoqué, yo no le gustaba, pensé que sí — doy otro mordisco — ahora solo somos amigos.

— ¿Entonces de quién hablaste el Lunes? — me cuestiona.

— Debe de haber sido de aquel humano con el que me vengo todos los fines de semana desde hace tres meses maso menos y de él si te he contado todo lo que ha pasado — aclaro la situación.

— Nooo, ¿es el de la deuda de abrazos?

— Ese mismo, llevamos así desde entonces — doy un último mordisco — Esta demasiado rico esto. 

— Seguimos hablando de la comida ¿verdad? — alza un ceja mirándome fijamente. 

— No lo sé, no negaré que hay cierta tensión pero... creo que no quiero basarlo en eso...

— ¿Qué veo? ¿Nueva estrategia de atracción? o ¿Enamoramiento...? — forma sus labios en "o" — ¿Te estás enamorado?

— La verdad que no lo había pensando, ni siquiera se me había ocurrido, Hades, no todo es sexo.

— Hace seis meses atrás, con Carl no decías lo mismo. 

Y fue cuándo recordé lo inmadura que fui, todo empezó desde que mis sentimientos florecen por alguien, en ese entonces quería dar ese paso de manera apresura que no fue lo mejor, ni para él ni para mí, gracias a los acontecimientos que evitaron que se realizaran o estaría arrepintiéndome ahora mismo. 

Our history of twoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora