C A P I T U L O 5

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(Canción en multimedia: Adele -Don't you remember)

Había tratado de ignorar ese dolor, tragado el nudo en su garganta y contenido las lágrimas a más no poder. No lo haría, sería fuerte y guardaría la angustia en lo más profundo de su ser.

Debía estar feliz por Jimin, al fin lo dejaría tranquilo para liberarlos a ambos pero ¿por qué dolía tanto? ¿Aún lo amaba? A pesar de los años ¿por qué no podía dejarlo ir?

Suspiró antes de golpear la puerta de su pent-house, solo quería encerrarse en su habitación y descansar. Así, tal vez, el dolor sería más llevadero.

—oh Yoongi —dijo Dayeong al abrirle —pasa, tenemos visitas.

—no estoy de humor para recibir visitas —dijo seco —además no conozco a nadie de aquí.

—yo creo que si —murmuró —por favor Yoongi, será rápido —rogó.

El castaño la miró un segundo, soltó un suspiro y asintió —espero que sea rápido —y siguió a su hermana hasta el sector del living.

Jimin estaba parado junto al ventanal, moviendo sus manos de manera nerviosa y sintiendo su corazón latir tan rápido que retumbaba en sus oídos. Las luces de la ciudad y la luna llena daba una vista hermosa con la que trataba de tranquilizarse pero, al escuchar los pasos a su espalda, su respiración se aceleró y comenzó a temblar.

—¿Jimin? —lo llamó —¿qué haces aquí?

Un escalofrío recorrió su espalda y soltando un suspiro tembloroso, lentamente volteo haciéndole frente al hombre que una vez amó y que aún amaba con todas su fuerzas. Sin poder evitarlo, sus ojos se humedecieron —te extrañe tanto Yoonnie —corrió a él, rodeando con sus brazos la cintura del castaño.

Su cuerpo su puso rígido por el contacto y demoró un segundo en reaccionar —¿q-qué haces aquí? —confundido era poco lo que sentía en ese momento —¿sabes quién soy?

—por supuesto —susurró en su oído, aspirando el dulce aroma del hombre y sintiendo su calor después de tanto tiempo —siempre supe quien eras.

Exhaló relajando sus músculos y rodeando la pequeña cintura, estrechó al chico contra su pecho. Hundió su nariz en el cuello blanquecino ¡por fin lo tenía entre sus brazos!

Sollozos escaparon de ambos, felices de volver a reunirse.

—por un momento… —habló Yoongi con dificultad —creí que esto sería como votos de amor.

—no lo es —una risita escapó de sus gruesos labios —estoy aquí —murmuró.

Su pecho se sintió cálido, había extrañado esa risa con tantas ganas que ahora volvía a sentirse vivo —cómo es que... —no sabía como expresarse —¿qué paso hace años? ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué fingiste tú muerte y me dejaste? —habló como un niño pequeño, sin soltarlo.

—para eso estoy aquí —se separó un poco de él—para contarte la verdad.

Tres años atrás…

Bajó de su auto y se quitó los lentes, mirando la casa donde vivió tantos años. Esa misma casa que jamás sintió como un hogar, ahora le generaban escalofríos. Caminó hasta la entrada donde fue recibida por Eva, una sirvienta.

—buenos días señorita Dayeong —saludó con una reverencia.

—buenos días Eva —respondió, inclinando un poco su cabeza.

—su madre la espera en el despacho —informó —con permiso —se despidió yendo a la cocina.

Soltando un suspiro se dirigió al despacho, ni siquiera se molestó en golpear, solo ingresó y encontró a su madre frente al gran ventanal, observando el jardín con una expresión pensativa.

El Tiempo Que Me Debes (EN PAUSA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora