PRELUDIO

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CAPÍTULO CERO,                                    preludio

"Ramé, Vic, ramé"

-Vic-

No, no jode esa. Táchalo. Soy Victoria. no Vic.

- Victoria-

Lo odiaba. Si. Aunque mi corazón me traicionara, lo pretendería. Cuatro meses juntos, y lo sentí todo. Cada emoción palpito por mi piel. Pero solo fueron cuatro meses.

Un año había pasado desde que me dejo plantada en esa cita y no supe más de él. Habían ganado las apuestas con Leon, siempre. Me dejo como estúpida, y aunque no quisiera admitirlo me rompió el corazón. Uno, dos, tres, chicos. Ninguno. Ninguno lo remplazaba, era jodido follar con alguien sin sentir lo mismo que alguna vez sentiste con otra persona. O salir con alguien y no sentir las mariposas en el estómago, o sonreír inconscientemente por solo escuchar cualquier cosa que diga, o sentir la calidez de su piel. Nada... nadie había logrado volverme a sentir así, tan viva. Esa Vic.

Solo Victoria, victoria la escala de grises. No había nunca un sentimiento que me hiciera volver a sentir, tan eufórica, esa sensación, la que sentía con Leon. Pero quería matarlo, lo odiaba porque nunca nadie había sido así conmigo, y él me dejo, vacía. Pero nadie lo sabia. Solo tenia que pretender y poner una sonrisa, solo eso y todas las personas creen que tu vida es maravillosa.

Porque Leon si cumplió su Promesa, Sempiterno, mis sentimientos por el lo serian. odiaría que sí, pero estaba pasando. Nadie lo igualaba. Y me aterraba y odiaba a la vez.

Sentada frente al portátil, suspire con fuerza apartando mis pensamientos, seguí escribiendo mi reporta para Hunnigan. Bla bla bla, más reportes.

Después de unos minutos, lo releí para mandarlo, cuando iba a darle clic a mandar. Un sonido a mi izquierda me hizo detener. Me pare de la silla para agarrar mi celular. Un Numero desconocido me llamada, cerré los ojos frustrada y conteste.

-Diga.

-Uy, pero de que ánimos andas, Victo.

-Hola Jill, que haces llamándome a esta hora? -le pregunte ya más animada porque... era Jill.

-Veras, te acuerdas claramente de Rebecca, la chica con la que estuvimos en la Mansión Wesker.

Mi hermano... ese hijo de puta de Wesker lo mato. Lo infecto. Y me lo arrebato.

-Ni me lo recuerdes -dije entre dientes- Lo de Wesker. ¿Becca? ¡Claro! Me ayudo ese día en el tren, hace rato que no hablamos, eramos buenas amigas. ¿Por qué?

-Me ha llamado diciendo que necesita ayuda en el laboratorio en Chicago.

-Déjame adivinar -dije interrumpiendo- Esta como loca, porque no logra algo y no quiere admitir que no sabe que hacer y buscar soluciones no es su fuerte, y necesita a una excelente Científica allá.

-No te alardes tanto Victoria. Eres mi única opción. No tengo muchos contactos, primero le pregunte a Carlos por si tenía a alguien que recomen...

-Auch, directo al corazón, Jill. -reímos ambas, y me senté en la cama, para luego tirar mi espalda al colchón- ¿Qué quieres que haga, Jill? Sabes que puedo decirte que la llamare y no lo haré.

-Si, lo se. Has cambiado desde hace un año, pero no te negarías ni a mí ni a Becca. Nunca te niegas a un favor de verdad, te dejo el numero en el chat. Es tu decisión, Vic. 

Y colgó.

-Pufff, que mierda.

deje el celular a mi lado y me pare de la cama, arrastrando los pies. Cojo un vaso y vierto el líquido, tomando un sorbo y sintiendo el ardor del Ron en mi garganta. Cierro los ojos con fuerza, intentando sofocar cada emoción. Dejo el vaso con fuerza en la encimera de la cocina, y mire mi celular en la cama.

Rebecca me había ayudado, después de lo de mi hermano y nunca se lo pague, ni siquiera esto, lo haría.

Cuando era niña, solía pensar en que clase de mujer me convertiría...

-Hola Rebecca -dije después del tercer tono- Hace rato que no hablamos.

-así es. Que sorpresa, Victo.

-Jill me lo dijo.

-Ouh, no... no es necesario.

-Mi vuelo llega mañana, a la 3 de la tarde. Te veo en el aeropuerto de Chicago -una pequeña sonrisa salió de mis labios- Nos vemos Becca.

Y colgué.

Cogiendo la maleta de mano metiendo la ropa al azar y saliendo del departamento. Guardando mi arma a mi costado izquierdo. Saliendo directo al Aeropuerto.

Pero nunca pensé que mi vida fuera a resultar así.

+ + +

-Leon-

Mis pasos retumbaban por el lugar. Gris, bronce, Castaño. Siempre veía su silueta.

Un año había pasado desde que no pude ir a esa cita y no supe más de ella. El gobierno me bloqueo todo de ella. Ella había ganado las apuestas, como siempre. Y esa vez también hubiera perdido mis 5 dólares. Y cada vez que una de estas mierdas de misiones me toca, la imagino a mi lado, sonriéndome, calmando un poco ese fuego del infierno que pasamos cada vez que se propaga un virus. Uno, dos, tres, chicas.

Uno, dos, tres, pasos. Mire al frente sin dudar, todas esas bolsas de las personas que considere, amigos. Mi equipo en esta misión.

Ninguna. Ninguna la remplazaría, antes follaba con cualquier chica. Que se me acercara en el bar me sonriera y se sentara a mi lado. Luego la llevaría a los baños o mi apartamento y terminaríamos follando. Pero ya no era nada igual con alguien sin sentir lo mismo que alguna vez sentiste con otra persona. Con Vic. Cada vez que sentía su mirada sentía esa calidez el pecho, o sonreír inconscientemente por solo escuchar su voz, o sentir es escalofrió cada vez que nuestra piel chocaba o se rozaba. Nadie había logrado volverme a sentir así.

Cuando era niño, solía pensar en que clase de hombre me convertiría...

Me detuve frente a una de esas bolsas, en silencio, porque el mundo era así de mierda. Todo es caos. Olvide ese pensamiento cuando una de las bolsas se movió intensamente. Desesperada. Saque mi pistola.

No había nunca un sentimiento que me hiciera volver a sentir, tan eufórica, esa sensación la que sentía con Vic. Porque me odie por cumplir mi Promesa, esa palabra; Sempiterno. Mis sentimientos por ella siempre lo serian, pero ambos éramos polos opuestas que a veces eran ambos positivos.

Una, dos, tres, cuatro balas atravesaron la bolsa. Apreté los dientes.

Pero nunca pensé que mi vida fuera a resultar así.

Éramos Ramé. Caóticos y hermosos al tiempo. Eso siempre seriamos.

RAMÉ ━━Leon S Kennedy [2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora