Capitulo 37|La gran fiesta de navidad.

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Cuando lleguemos a la casa de su amigo, las luces y la música se escuchaban hasta fuera de la casa, así que salimos del coche y nos dirigimos hacia su casa.

— Te caerá bien.— Asegura Ian.

Me encojo de hombros y espero a que el tal amigo de Ian nos abra la puerta.

— ¡Hola!— Dice una chica, cuando abre la puerta de la casa.

— ¿Y Ben?— Le pregunta sin decir ni siquiera un hola.

— Por ahí va.— Dice la chica y luego desaparece por la casa.

Nosotros entramos y cuando comienzo a pensar me doy cuenta de que el nombre de Ben se me es conocido... pero no se de donde.

— Vamos a pedir algo para beber.— Asiento a sus palabras y el agarrandome de la mano, me arrastra hasta donde hay un chico sirviendo bebidas.

— ¡Hey, Ian!— Le saluda el chico, para luego fijar su mirada en mí.— ¿Y esta, preciosidad?— Le pregunta a Ian.

— Mía.— Dice y con solo decir esa palabra, veo como el chico se vuelve pálido.

— Lo..lo..siento.— Dice y nos da la bebida que Ian a pedido.

— No pasa nada, no lo sabías.— Dice Ian, cogiendo la bebida con una mano y con la otra cogiendome la mano a mi.— La próxima vez si que pasará...

— Vamos, Ian.— Le digo y tiro un poco de el.

— Si, vámonos.— Acepta y nos vamos de ahí.— Vamos a buscar al dueño, que tengo que hablar unas cuantas cosas con el.— Dice de forma dura, no digo nada y dejo que me arrastre hacia donde el quiere.

— ¡Ben!— Chilla Ian.

— ¡Ian!— Le devuelve el grito ese tal Ben y entonces su voz se me hace conocida.

¿No puede ser...?¿O,si? No, no puede ser el.

Cuando llegamos al lado de Ben, lo primero que hago es mirarlo a la cara y cuando me doy cuenta de quién es, maldigo en voz baja.

— Mi hermanita favorita.— Dice cuando me ve.

— ¿Hermana?— Pregunta confuso, Ian.

— No somos hermanos.

— Eso me dolió en mi corazoncito.— Dice haciéndose el dramático.

— ¿¡Me podéis explicar que pasa aquí!?— Grita Ian, ya enfadado.

Sus ojos está oscuros y no es por la noche, es más por la furia que esta sintiendo ahora mismo y la verda, no entiendo porque se enfada.

No he echo nada, ¿O, si? Cuantas dudas tengo ahora mismo...

— Mi padre esta con su madre.—  Le explica Ben.

— Aaah.— Dice cuando entiende la situación.— Bueno, eso da igual... he venido para que me des lo que es mío.— Exige con voz fuerte.

— Esta mi hermana aquí...— Dice Ben, mirándome fijamente.

— No pasa nada.— Le dice Ian.— Ella es mía.

No soy suya, pero bueno... a el le gusta presumir que si.

— Bien.— Acepta.— Toma.— Dice dándole una bolsa, la cual Ian se mete en el bolsillo de su pantalón.

— Vamos.— Dice Ian y tira de mi hacia otro lado de la gran casa.— Luego me explicaras la mierda que tienes con ese imbecil.— Dice serio.— Pero ahora vamos a divertirnos.

— Vale.— Le digo.

— ¿Bailamos?— Pregunta.

— No se...— Digo cabizbaja y más roja que una manzana roja.

— Es fácil.— Dice.

— No se bailar como ellas.— Señalo con la cabeza a las chicas que están meneando el culo como si su vida dependiera de ella.

— No hace falta que bailes asi, además, yo no te doy permiso para bailar así.— Dice el mirando a las chicas con una mueca de asco.— Cualquiera podría verte y enamorarse de ti, así que ese tipo de baile lo dejaremos para cuando estemos a solas.— Dice como si nada.— Vamos a bailar.— Dice y está vez no es una pregunta, es más una afirmación.

No me da tiempo a negarme, porque el ya me a sacado a la pequeña pista de baile que se a formado en la gran sala de estar.

Empiezo a moverme algo torpe y veo como algunos se ríen de mi, lo que hace que deje de bailar y mire hacia el suelo.

No soy muy segura de mi misma.

— ¡No miréis!— Grita Ian y todos dejan de mirarme.— Bailemos.— Me susurra en el oído y luego deja una mordida en mi oreja.

Me abraza por la cintura y al ritmo de el comiezo a moverme yo también.

Todo es perfecto a su lado...

Ese pensamiento hace que lo mire con una sonrisa de oreja a oreja y justo cuando estamos a punto de juntar nuestros labios en un dulce y delicioso beso, una voz nos interrumpe.

— Anda... la parejita del año.— Dice con burla y cuando me giro para ver quien es, bufo.

Siempre es el.

Izan.

— ¡Lárgate, idiota!— Le dice de manera borde Ian y sin soltarme.

— Y si no quiero...— Dice con una sonrisa de oreja a oreja, la cual tiene burla.

— Tienes dos opciones: Te largas por las buenas o te largas con la cara partida.— Dice Ian y está vez me suelta, y se pone enfrente de mi, dándome la espalda.

Me está protegiendo con su cuerpo... que romántico.

¡Deja de pensar! Me regaño a mi misma y cuando me doy cuenta de lo que pasa, Ian ya esta muy cerca de Izan, el cual está sonriendo aún con burla.

— ¡No la volveras a tocar!— Grita Ian y después de esas palabras se lanza al cuerpo de Izan.

Lo va a matar y yo seré cómplice si no lo detengo...

— ¡Para!¡Ian!¡Para!— Chillo, pero nada y lo único que veo es como la gente comienza a gritar ¡Pelea!¡Pelea! y hacen un círculo alrededor de la pelea.

Como si fuera una fogata...

La Chica De La Apuesta.✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora