Día 2. Tal vez lo que necesitaba mi cama era más hojas porque seguía sintiéndome incómoda pero había cosas más importantes que hacer, si no quería perderme de nuevo debía aprender a cómo orientarme en la jungla.
Salí de mi madriguera y con la ayuda de mi fiel espina en mi pata empecé a hacer marcas en los troncos para poder guiarme al verlos. Así mientras hacía las marcas me dirigía al río que Tadashi me había enseñado el día anterior.
Parecía que me había despertado muy tarde porque no había casi ningún pokémon en el río con excepción de un Pinsir que se veía muy amenazante, estaba en el otro lado del río, algo que me tranquilizaba un poco, solo tomé un poco de agua antes de irme lentamente sin perder la vista en él.
Daba pasos cortos para no chocar con algo o alguien de nuevo, pero tampoco sirvió. acabé pisando a un Paras que chilló tras el accidente.
-Y-yo lo siento es solo que-el Paras no hizo más que mirarme con seriedad y subir a un árbol donde había una red hecha de seda. Supuse que era la casa de ese Paras. Solo reitere mis disculpas-lo siento (bien hecho Bia, si te sigues chocando con todos te harás una gran cantidades de enemigos en poco tiempo, seguro que es una especie de récord)
A los pocos metros del árbol de ese Paras había otro árbol de otra familia de Paras con otra red que apuntaba a la misma dirección que la que tenía frente a mí. Así fui caminando lentamente viendo que habían más redes como esas en los árboles que apuntaban al mismo lugar.
Sobre mí voló un Butterfree que también se dirigía a su hogar hecho por esas cuerdas de seda que apuntaban a la misma dirección.
-D-disculpe-empecé con cautela por si se le daba atacarme-porque todas sus casas están siempre hacia esa dirección-terminé de preguntar señalando hacia la parte a la que me refería.
-Pues eso es muy simple querida, este tipo de telas están construidas de una manera y dirección específica que nos ayudan a cazar mejor a nuestras presas.
-¿Presas como yo?-pregunté temerosa.
-Pues potencialmente sí, pero solo por ser tú si alguna vez caes en mi red no te devoraré-dijo con una voz calmada.
-Entonces, ¿esa es la razón por la que tejen sus redes hacia haya?
-No es solo eso, además generalmente están al sureste ya que por ahí sale el sol que nos ayudan a mejorar el desarrollo de nuestras crías-respondió la Butterfree.
Esto me erizo la piel y solo hice una última pregunta-¿D-Disculpe, que es el sureste?
-En serio eres un amor, deberías dedicarte a ser comediante en el bar del Maestro de la jungla-Yo solo me quedé callada y un poco apenada por no saber algo que parecía de vital importancia-Espera...¿En serio no sabes los puntos cardinales?.
Yo solo moví mi cabeza de izquierda a derecha afirmando que no sabia de que me hablaba.
-Vaya, ehh-la pokémon insecto-volador se mantuvo pensativa para saber cómo enseñarme a mí sobre el sureste y los puntos cardinales-Mira tesoro, viéndote ahí parada puedes orientarte en la jungla y no perderte.
-¿En serio?
-Claro que si-la Butterfree bajo de su telaraña y con sus pequeñas patas trazó cuatro líneas en la tierra alrededor de mí-Por aquí, dijo mostrándome la línea a mi izquierda-es el sur. Si sigues recto puedes encontrar la salida de la jungla, puedes saber dónde está el sur gracias a las telarañas en los árboles-Yo asentí mientras ella iba a mi derecha-Este de aquí es el norte, principalmente los musgos crecen hacia esa dirección-añadió mostrandome como en la parte baja de los árboles crecían pequeñas plantas hacia una sola dirección-Por último el sol puede ayudarte a saber donde están el oeste-dijo señalandome la línea frente a mí- y el este-añadió señalando la que estaba a mi espalda-El sol sale principalmente por el este y va subiendo hasta esconderse en el oeste.
-Señora, muchas gracias-le agradecí con una sonrisa mientras ella volvía a subir a su árbol.
-No hay porqué tesoro, solo no te vuelvas a perder.
Empecé a caminar intentando encontrar mi hogar con la ayuda de las marcas que había hecho en los árboles, pero antes de ir tome minuciosamente unas hojas que mejoren mi comodidad al dormir.
Cuando llegué a mi madriguera coloque las hojas para que me sirvieran de cama y volví afuera, para volver al río a tomar un último sorbo de ese fresco manantial antes de que anochezca.
Gracias a aquella Butterfree no volví a perderme, fui y volví sin perderme ni por un segundo. De camino a mi madriguera vi como él sol ya se había ocultado y su sustituta nocturna tenía ambas puntas indicando hacia el oeste. A la larga también aprendí a reconocer mi este y oeste con la luna.
La luna creciente indicaba el este con sus punta y le decreciente el oeste, solo por esa noche estaba cada vez más segura en este nuevo vecindario y con este sentimiento me adentre en mi madriguera para conciliar el sueño.
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La guía de supervivencia de Bianca
Ficción GeneralDespués de ir a la Jungla Umbría, Bianca, la Leafeon de Adrián deberá aprender a sobrevivir en este inhóspito entorno