27. Ice Cream

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Memorias:

— Espera aquí en lo que me encargo de lo que tengo que hacer — dijo mirándome a los ojos dejándome cerca a los asiento que estaban a menos de cuatros metros de las señoritas de consultoría.

— Sí, esta bien — asiento viendo que todos los asientos están ocupados por lo que opto quedarme parada cerca de la puerta mirando los autos. 

No habían pasado ni dos minutos cuando siento una mirada en mí, busco de forma visual por toda la pequeña agencia de viajes quién era esa persona, topándome finalmente con un señor con aspecto sucio, lo peor es que cuando volteo a verlo me levanta la cejar para luego señalar mis piernas con sus ojos, demasiado para mí, volteo como si no lo hubiera visto buscando con la mirada a Joss quién seguía de espaldas hablando con la señorita encargada, mierda.

Minutos después seguía siento esa mirada en mí, volteo con la esperanza que sea de alguien más pero era todo lo contrario y al parecer había traído a un amigo el cual al verme baja su mano hasta su parte íntima para estrujarla, vale, quería vomitar, el hecho de que este usando short no es para que personas, especialmente hombres hagan eso, me quería ir, así que por el momento decido ignorarlos temiendo que se sume uno más o se acerquen a mí. 

Después de contar quince carros negros y diez blancos con intención de olvidarme del par de atrás, justo cuando creía que tendría que salir dado a la incomodidad que sentía, Joss toca mi hombro haciendo que de un pequeño brinco.

— ¿Vamos? — pasando su mano desde mi hombro hasta mi espalda baja para luego guardar las cosas en su mochila.

— Sí, vamos — dándole una última mirada al par, su reacción fue de molestia.

— ¿Pasa algo? — pregunta mientras sale del local.

— No, no pasa nada — entrelazo mi brazo con el suyo — vamos.

Decido de olvidar lo que pasé dentro, no quería convertir esta bella salida en una situación de disgusto, salimos del local a lo que me pregunta si tomábamos taxi o caminábamos, era un largo tramo, pero había tiempo, me gusta caminar, siempre lo he dicho así que ya saben que elegí.

Comenzamos la caminata entre las apuestas de que quién duraría más caminando, por lo que empecé diciéndole que era mi hábito caminar en lugar de tomar algún automóvil, él contraataca diciendo que era habitual recorrer el mismo camino y distancia que haríamos, touche, bueno has ganado la batalla pero no la guerra. 

Unos largos minutos después habíamos llegado a las intersecciones con los un gran puente de autos, cruzamos por la parte de abajo, fue gracioso ya que casi me caigo, yo y el suelo tenemos una relación tan cariñosa que cada ciertas horas me quiere jalarme para darme un abrazo, a veces caigo y otras me sostengo, raro pero cierto.

— Nena ¿Ya estas cansada? — me mira mientras sonríe — te veo jadeando.

— Es que quise hacer onomatopeya de lo que hicimos hace algunas horas — le guiño el ojo.

— Niña, Dios ¿Si no escuchan? — se coloca a mi lado.

— Sabrán que cogimos, solo se agrandara la lista de los que saben, aparte de tus vecinos y personas que estaban en le primer piso de la casa.

— No hicimos mucho ruido, creo. 

— Nah, solo que se escuchó mi voz con propuestas indecentes.

Joss ríe con mi comentario, la verdad es que no habíamos hecho mucho ruido como para que den den cuenta pero el mismo hecho de llevar a una chica a tu habitación a puerta cerrada por un largo tiempo para después salir ambos con el cabello mojado, lo hace sospechoso. 

Our history of twoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora