Min Yoongi estaba acostumbrado a que su vida no fuese fácil. Él es de las personas que aprendió a desconfiar del mundo a temprana edad. Si las personas en quien más confiaba le dieron la espalda cuando era niño, no podía resultar de otra manera.
Tenía ocho años. Yoongi siempre recuerda a su madre postrada en una cama todo el día, incapaz de levantarse. Luego de unos años, se dio cuenta de que su madre no era perezosa, sino que se encontraba en estado vegetal. Su padre estaba todo el día fuera de casa, nunca supo el porqué. Lo que sí sabía, era que a veces observaba a su padre en la madrugada jugando con agujas que en ese momento no supo de qué eran. Años después, con un mayor panorama de la vida, cayó en cuenta de que papá no estaba enfermo, pero sí era un adicto a inyectarse sustancias.
El pequeño Yoongi quería a sus padres y ellos también a él, a pesar de las vidas caóticas de cada uno.
En la actualidad, Yoongi era preso de uno de sus recuerdos en forma de pesadilla que lo visitaba cada que iba a dormir. La vez en que fue obligado a dejar su hogar que, por más disfuncional que fuera, era su hogar.
Se encontraba jugando con sus soldaditos de plástico en el piso de su habitación cuando escuchó a su padre llamando por él.
—Yoongi, ven aquí —dijo su padre al entrar a su casa.
Él bajó y vio a su padre, con tres personas detrás de él. Era un señor de la edad de su padre aproximadamente, con dos hombres de semblante serio a su lado izquierdo y derecho respectivamente. Ellos sólo observaban al niño cuando entró a la escena.
—Hijo mío, tengo que hablar contigo. —le dijo su padre, a lo que Yoongi escuchó con atención, contemplando cada parte del rostro de su padre.
—Te vas a quedar unos días con el tío Bang, ¿está bien?
Yoongi no dijo nada, como de costumbre. Su padre, al no ver respuesta suya, continuó hablando.—Quiero que te portes bien y hagas caso en todo lo que el tío diga
—Pa... —interrumpió el pequeño, llamando la atención de todos los presentes —¿Por qué tengo que ir?
El señor Min no sabía qué responder. Empezó a ponerse nervioso.
—Bueno, el tío Bang te extraña mucho, hijo —dijo su padre, a lo que el tío Bang rodó los ojos. Bang no podía creer lo descarado que era este hombre como para mentirle a su propio hijo de esa manera, sin embargo, sabía que no era asunto suyo. No se metió y guardó silencio.
—Pero yo quiero estar contigo y con mamá...
Al señor Min se le formó un nudo en la garganta. Sabía que no había vuelta atrás, que no volvería a ver a su pequeño otra vez, pero no tenía de otra.
—Ven aquí. —Abrazó a su hijo, siendo consciente de que este sería el último de los abrazos que tendría con su hijo. —Será sólo por unos días, además, te vas a divertir mucho con tu tío, ¿verdad Bang?
Bang bufó y asintió a regañadientes. Con ese gesto por parte de Bang, hasta el pequeño Min de ese entonces sabía que no se iban a divertir como su padre decía.
—¿Me lo prometes? —preguntó Yoongi a su padre.
El señor Min hizo un gran esfuerzo por no llorar delante de su hijo, pero fue inútil, pues hasta la edad adulta Min Yoongi siempre recordó la entristecida mirada de su padre al responderle:
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• I N F O R M A L • yoonmin +18
FanfictionJimin, muy enamorado y con ganas de follar, comienza a hablar con el infiel gerente, Min Yoongi, por chat, un chat hot. Se pasan nudes, audios, fotos y más. El gerente del área de compras, Min Yoongi, piensa que son completamente desconocidos, pero...