"Utopía, sistema ideal de gobierno en el que se concibe una sociedad perfecta y justa, dónde todo discurre sin conflictos y en armonía"
─ Llevaba días pensando en cómo se sentiría ser besado por ti. ─ responde Wooyoung. Esa respuesta le sorprendió a...
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─ ¿Dónde...─ fue interrumpido por uno de los jóvenes frente a él. Aún no le querían decir sus nombres.
─ No hay nadie en el castillo príncipe San. ─ abre una reja dejando pasar a las otras dos personas primero. ─ Ji Cheol ordeno a los sirvientes ir a sus casas.
─¿SeongHwa?
─ No tenemos idea de donde este. La última orden que recibimos fue el día anterior cuando nos mandó a por usted. Se supone que nos encontraríamos, pero no ha sucedido.
─ Tú. ─ señala al más alto─ Búscalo, debe estar en una de estas habitaciones. No dudo que también le hayan hecho algo.
─ Sí, señor.
─ Y tu vendrás conmigo. ─ le ordena al más bajo. ─ Dime donde está.
─ La habitación al final de este pasillo príncipe San. Es la única que se encuentra ahí.
La habitación de Wooyoung. Reconoce San.
─ A esta hora, Ji Cheol, y el duque Lee están en una reunión. Y solo un guardia custodia esa habitación.
Sin mediar palabras ambos se dirigen a aquel lugar. San desesperado por ver a Wooyoung fue directamente hacia el guardia, quien se puso a la defensiva rápidamente.
Un rodillazo fue a dar en la mandíbula del hombre, junto con un par de golpes más en su cabeza, dejándolo completamente noqueado. Había sido fácil, o tal vez toda la furia que sentía, no lo dejaba pensar con claridad y lo único que hacía era golpear hasta acabar con su oponente.
─ Encárgate de él.
De un tirón, abrió la puerta observando el interior del lugar. Su corazón casi se detuvo cuando observo el cuerpo de su bonito atado en la cama e inconsciente.
Una sábana blanca tapaba su desnudo cuerpo.
San quería llorar.
Lo habían tocado. Habían tocado a Wooyoung, y él no pudo hacer nada para evitarlo.
Las sábanas manchadas de sangre lo alertaron de inmediato. Se acercó importándole poco si hacia ruido, ya nada le importa, y era mejor si lo escuchaban.
Quería al hijo de puta que le hizo daño a su pequeño príncipe.
Estaba seguro que esa noche, correría sangre.
─ Woonie...amor. ─ susurra en un intento por despertarlo. Quería tocarlo, pero no sabría la reacción del menor al sentir a alguien tocarlo. ─ Mi bonito.
Un quejido, más bien un sollozo se escuchó. ─ No, ya no.
─ Bonito, soy yo.
Los bonitos ojos negros del azabache se abrieron con dolor al escuchar aquella voz. ─ San...San, duele.
Lágrimas se deslizaron por las mejillas del nombrado.
─ No puedo mo-moverme Sannie. Duele mucho. ─ se quejaba el menor mientras volvía a llorar.
─ Mi amor...mi bonito, solo resiste un poco más sí. ─ le dice en voz baja, mientras observaba los moretones en el rostro de su amado. ─ Te voy a sacar de aquí.
─ San...─ el duque SeongHwa hace presencia en la habitación. Su rostro todo golpeado le hace saber que no se equivocaba. ─ Sácalo de aquí, yo me encargo.
Sin esperar respuesta, SeongHwa vuelve a dejar la habitación.
─ Quédate con ellos, llévalos a un lugar seguro. ─ le ordena al chico bajito. ─ Una vez que estén seguros, regresa aquí. Yo...
─ Yo me encargaré de ellos SeongHwa.
─ Primero saca a Wooyoung de aquí. ─ responde sin más mientras se aleja del lugar para ir en busca de Ji Cheol y Lee. ─ Él te necesita en este momento.
De vuelta en la habitación, San empieza a deshacer los nudos que mantenían atado al menor, pero se da cuenta de la manera en la que Wooyoung encoje su cuerpo cuando siente el tacto del príncipe.
─ Tranquilo bonito, tranquilo.
─ Qu-quiero bañarme San. ─ habla como puede, hasta la garganta le dolía. ─ Estoy sucio.
─ Te voy a limpiar mi bonito ¿sí?
─ ¿Me vas a bañar? ¿No te da asco?
Un quejido sale de los labios del mayor. ─ Nunca me darías asco Woonie, todo de ti me gusta.
─ Pero...
─ Pero nada. ─ responde con dureza mientras se acerca al menor. ─ ¿Puedo tocarte?
El menor asiente dudoso.
Cuando San toma entre sus brazos en delgado cuerpo de Wooyoung, este llora con fuerza cuando lo siente tratarlo con delicadeza.
─ Shh bonito.
Cuando llegan al final del pasillo, San guía al chico junto a él a uno de los pasadizos del castillo. Le explica cómo hacer para que la pared deje ver el pasillo detrás de ella.
Aun escuchando los quejidos del menor, se alejan del castillo lo más rápido que pueden.
─ ¿Tienes idea de a dónde ir?
─ Sí señor, mi casa es pequeña pero espero puedan estar seguros mientras todo este problema se resuelve.
─ Está bien. Gracias...
─ JongHo.
─ Gracias JongHo.
El camino ha sido un poco largo, llevaban casi media hora caminando, y era porque JongHo había tomado los caminos donde no podían encontrarse con las personas, y el príncipe lo agradecía.
─ Espero y estén cómodos aquí.
─ No te preocupes. ─ responde el príncipe mientras se acerca a la cama e intenta dejar a Wooyoung, pero este se niega a soltarlo. ─ ¿Podrías...podrías dejarnos solos por favor?
─ Eh...sí, yo debo volver al castillo.
─ Anúnciale al duque SeongHwa que yo me encargaré de ellos.