♠️ D O S ♠️

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Viernes 28 de Agosto 10:30 p.m. en "The Luxe"

Pasó al camerino rentado hace casi una hora, se puso las mallas, la braga, la mini-falda y los tacones; solo falta acomodarse el collarín y un poco de brillo labial.

Había localizado al tipo; alto, ojos verdes, skinny jeans negros y una camisa semi-abierta del mismo color, arremangada; múltiples tatuajes, cabello rizado y en forma, no pasaría de los 30 años.

Dos golpes en la puerta del pequeño camerino, seguidos de un "Te toca, Tomlinson" se hicieron audibles, sacando al castaño de sus pensamientos.

Y así, como muchas veces anteriores, salió.

El tubo de metal estaba frío y apestaba a fluidos, "gajes del oficio", eso no le impidió restregarse contra él y haciendo la tan practicada rutina de baile; muy en el fondo agradecía a sus progenitores por las cuevas que le heredaron y el voluptuoso trasero que tenía.

Se aseguró de que su presa lo viera cada segundo y se encargó de cautivarlo como los últimos tres hombres de la semana; esto se convirtió en rutina hace mucho.

¡Bingo! el bulto se empezaba a formar en aquellos apretados jeans; puede admitir que aquella mirada jade es intimidante y profunda, pero todo sea por esos billetes que caen al rededor de él y los que están en esos skinny jeans.

Treinta minutos de baile en aquel tubo y otros veinte pasando frente a su presa con intenciones de provocarlo, sus angelicales ojos zafiro nunca le fallaron ni lo harían ahora, no tardo mucho, para media noche el tipo había contratado un buen agujero para descargarse.

Y el dueño (con su pago) no dudó en darle al ojiazul.

"Bien Louis, ya sabes qué hacer" se dijo para sus adentros antes de ingresar a la habitación donde su presa lo esperaba.

El hombre lo esperaba en el balcón; su reloj brillaba sobre su muñeca a la luz de la luna, lo robaría. Y en su otra mano descansaba un vaso de whiskey con hielo.

Se aclaró la garganta para llamar la atención de la presa.

El hombre volteó y se acercó a pasos lentos y decididos, mirándolo de arriba a abajo; dejó el whiskey sobre una mesa y antes de que pudiera hablar el ojiazul se quitó la gabardina, dejando ver su acaramelada piel adornada con unas bragas de encaje negras con ligueros, el collarín de cuero adornado su esbelto cuello con un dije de corazón colgando de él.

Se colgó del cuello del más alto; había notoria diferencia a pesar de los tacones.

-¿Como llamaré a mi verdugo esta noche, cariño?

-No te quedará aliento para llamarlo, muñeco.

Louis quería reírse, no era la primera vez que le decían algo así y terminaba de rodillas esperando a que termine para que no noten que no tiene una erección.

Solo sonrió pícaro y unos gruesos labios con sabor a alcohol lo acorralaron, la sorpresa fue que era realmente bueno para eso.

Aún más sorpresa cuando unas manos aún más expertas recorrieron su cuerpo haciéndolo... ¿gemir genuinamente? esto es nuevo.

El frío de los anillos se sentía bien mientras le amasaba las nalgas y le mordía los labios.

Los labios del más alto recorrieron su cuello formando una estela de lujuria, sus manos se posaron detrás de los muslos cargando al ojiazul, azotándolo contra la pared más cercana; por primera vez en mucho tiempo Louis sintió placer.

Los dedos de aquel tipo se colaron entre el encaje; sosteniendo el delicado cuerpo con una mano y su cadera, presionando ¿ambas erecciones? ¿acaso se había empalmado?.

Esto no pasa seguido, de hecho, casi nunca ha pasado, habrá que aprovechar.

Louis enrolló sus piernas en la cintura del tal Harry Styles, creando fricción entre sus entrepiernas; la habitación se llenó de besos torpes, jadeos, gemidos y uno que otro gruñido.

Styles ágilmente se desabrochó el pantalón rozando la tela de su bóxer contra el fino encaje.

Lo llevó hacia una mesa escritorio que estaba ahí, continuando con besos húmedos y caricias de deseo.

La fricción entre ambos miembros era animal; deseo y necesidad brotando de cada poro en forma de sudor.

El castaño, como pudo, bajó el pantalón de su presa con los talones y desabrochó su camisa, dejando lucir un trabajado abdomen entintado.

El más alto movió con dos dedos la delgada tela que cubría aquella entrada y acarició los testículos haciendo sisear al chico.

-¿Necesitas prepararte o puedes tomarla?- Cuestionó pícaro el ojiverde.

-Dentro... ahora -Logró gesticular, un tanto ahogado en su propio aliento.

Styles bajo sus bóxers y una generosa polla salió liberada, roja y necesitada; el ojiazul casi se ahogó, nunca había tenido esa suerte.

Pero fuera de sus pensamientos, sacó el preservativo que escondía entre su cuello y el collarín, abriéndolo y colocándolo con facilidad; de la punta a la base, y jalando un par de veces cuando llegó a esta última.

Y así, de una estocada y con un grito agudo del ojiazul, Styles estuvo dentro de Tomlinson.

Lo dejó recuperar el aliento sin moverse, hasta que el mismo Louis comenzó a mover su cadera en círculos tratando de alcanzar ese dulce punto que lo enloquecía.

Las estocadas eran lentas, demencialmente lentas, pero muy certeras, desquiciando a Louis.

-R-Rápido- pidió en un tono de casi súplica, ahogado en jadeos. Styles lo concedió. La habitación se llenó de jadeos y gemidos, y el choque obsceno de las pieles. Las embestidas rápidas y fuertes hicieron que, sin tocarse, Louis se corriera, apretando su entrada y sus paredes internas logrando que Harry se corriera dentro del preservativo.

Follaron dos veces más esa noche al tocar la cama, Louis lo montó y luego se aferró con las rodillas al colchón mientras lo azotaban y penetraban con brutalidad, aferrándose a la almohada que se pegaba a su mejilla; hasta que ambos cayeron exhaustos a la cama y conciliaron el sueño.

Claro que para Louis no duraría eso.

Sábado 29 de Agosto.

Eran las 3:40 a.m. y un Louis ya vestido salía de aquella habitación, dejando a un ojiverde próximamente confundido.

Cuando los rayos del sol se colaron por el balcón hasta dar con los párpados cerrados de Harry, éste despertó, desnudo y con un fuerte dolor de muñeca a causa de unas ¿esposas?.

Como Horan dijo el día anterior lo dejó tal como dejaba a todas sus demás victimas; esposado a la cama, con los bolsillos vacíos y con la llave de dichas esposas justo lo suficientemente lejos para que no pudieran alcanzarla, por diversión; pero había algo más, en la pared del otro lado de la cama había algo pegado... una carta comodín.

Y Louis por primera vez dejó algo más, una nota en la mesa de noche.

Y Louis por primera vez dejó algo más, una nota en la mesa de noche

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♠ ️🃏 Comodín 🃏 ♠ ️ Larry StylinsonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora