Los Montelleist

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❥ Gaby

Terror.

Era lo que diría una persona con sentido común al ver el palacio de mi familia. 

Este lugar era oscuro en todos los sentidos posibles. Las paredes conservaban cada bloque que se usó para su construcción. Los cuales pueden adivinar, que eran negros. Cada ventana estaba hábilmente colocada, para que, durante el día, la luz natural de sol iluminara el interior del lugar, ahorrando la necesidad de usar focos o lámparas que solían ser de color blanco o cálido. 

Esos colores no eran permitidos aquí, ni siquiera para iluminación.

Así que, durante el día, se usaba la luz del sol, que, aunque claro, era de un color no tan querido por mi familia y el pueblo. No les quedaba de otra más que aceptarlo. Por mucho que inventarán o crearán, no había forma que eso también se pudiera modificar a las tonalidades permitidas en el reino. Pero eso sí, durante la noche, la iluminación era hecha por velas, las cuales, en el palacio estaban colocadas en las paredes. Y estas sí estaban modificadas, para que cuando se encendieran, la llama tuviera un color agrisado cenizo, dándole más puntos a favor al lugar para ser considerado tenebroso.

Sin embargo, cada habitante del pueblo Senium estaba hábilmente familiarizado con esto, dejando de lado el temor, convirtiéndolo en costumbre. 

Caminando más a prisa hacia la sala real donde se encontraba la mesa para la cena, escudriño de nuevo el pasillo, como si no lo hiciera cada día de mi vida que paso por aquí. En el piso, a lo largo, abundaba una gran alfombra de color gris oscuro, los azulejos del suelo que brillaban debajo de esta, eran negros, juraría que, puede que sean oscuros, pero aun así podías ver tu reflejo a través de estos. En las paredes además de estar las velas, había recuadros de la familia, estos claramente a base de tonalidades grisáceas y negras. Y otro punto que recalcar, era que la mayoría de estos recuadros, abundaba un rostro en específico. Y ese era el de mi hermana mayor. Y no hablo de Celia. Hablo de Susi, la cual, es parte de la corte real del país de Briseida, eso significa que encabeza y representa a la ciudad Mirabilis (donde se encuentra mi pueblo y el pueblo vecino, Hilarem), dando a concluir, que tiene eventos importantes y millones de logros, que tanto papá y mamá deseaban plasmar y presumir en las paredes del palacio. 

No son muy buenos disimulando, que, aunque Susi sea la hermana de en medio, es su favorita. 

Las voces de mi familia que se escuchan a unos cuantos pasos, me hacen tomar aire y prepararme para lo que viene. 

Dos guardias que estaban en cada lado de la inmensa puerta que separan la sala real del pasillo, al verme hacen una reverencia, y con tal respeto abren la puerta para mí. Al momento que la hacen, Patrick delante de mi hace una reverencia a mi familia y posteriormente aclara su garganta para pronunciar:

-Majestades, entra en presencia Gabriela Montelleist.-

Patrick se hace a un lado para dejarme a la vista. Y no me sorprende que, al verme, mis padres solo se limitan a darme una sonrisa rápida y volver a entablar conversación con mi hermana Susi. 

Que novedad.

Celia me mira sonriente siendo la única que me presta atención. Oh, y casi lo olvidaba, también su esposo Christopher, que se postraba a su lado, fue lo bastante amable para también sonreírme con amabilidad al entrar. Sin más preámbulos, decido sentarme en la gran mesa rectangular del lugar. Las sillas eran negras, la mesa también, aunque esta estaba hecha de un cristal que le daba un toque elegante, encima de este, un mantel bordado de color gris oscuro, velas en el centro, y los trastes y cubiertos color gris perla. 

Los asistentes no tardan en servir la cena, la cual se conforma de una pasta, ensalada, y algo de proteína, aunque no sé muy bien de que animal proviene. Todo esto, de tonalidades grises claro a negro. 

¿Qué es el color?-(En proceso)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora