Fuegos Artificiales

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"¿Y esto?"

"Mi regalo de navidad para ti"

"No era necesario... Yo no tengo nada para ti"

"No estamos familiarizados con esta festividad, pero luego de tanto tiempo, me diste la mejor compañía en la noche de navidad, no necesitas regalarme nada"

"Es injusto, yo podría decir lo mismo"

"Shh, shh, ábrelo"

"Pero, Jean..."

"Te va a encantar"


Y ahí estaba con el regalo que le había dado Jean, sentada en la misma banca donde se encontraron en la noche buena. No había tanta nieve, no había nubes, pero si hacía mucho frío.

No podría creer lo que veía en ese portarretrato, era magia, un milagro, una ilusión hecha a mano.

Se parecía mucho a las fotografías, pero esto era una ilustración. Era ella junto a Eren y Armin. Los colores eran muy similares, estaban los tres con una sonrisa, posando con la apariencia cuando tenían 19 años.

A la mañana siguiente de su noche buena, Jean la despertó con una taza chocolate caliente y un paquete envuelto en un papel de colores. Esa misma mañana lloró por minutos enteros, Jean jamás le dio una palabra de pésame, no, estuvo a su lado diciéndole lo feliz que debía de ser, que Eren, ella y Armin siempre serían una familia, única, que habían hecho lo imposible para seguir viviendo y ser libres.

Ahora miraba el retrato entre sus manos, repasando los rostros de sus amigos del alma una y otra vez. Iba a poder recordar y mirar el rostro de Eren todas las veces que quisiera, tal vez, cuando tuviera sus propios hijos, presentarles al chico que le salvo la vida cuando era una niña y le ofreció un hogar para llegar.

-Mikasa, estamos listos ¿Vamos? -La voz de Armin la sacó de su trance.

Lo miró y asintió rápidamente al tiempo que guardaba el retrato en un bolso que tenía cruzado por el cuerpo.

-¿Estás segura que no quieres que te acompañé? -Preguntó el rubio mientras entraba a la residencia para cruzar el pasillo largo hasta la entrada de la misma y salir a la calle.

-Segura, además, tienes que ir a trabajar con los demás, yo soy una mera visitante, no me perderé -Respondí con una sonrisa en mis labios.

-Sin embargo, podría decirle a Jean que-...

-No, no, no, de verdad Armin, sabré llegar hasta el ayuntamiento, pero debo comprar algo antes. -Comenté al tiempo que quedaba sorprendida en mitad del camino del jardín de la residencia. Habían dos automóviles negros esperando por los embajadores que aún estaban en casa.

-Siempre le decimos a Müller que no sea tan ostentoso, pero al parecer si somos algo importante para la nación. -Dijo Armin con algo de pena.- ¡Señor Gregory! Solo uno, Jean, Pieck y Reiner se fueron temprano a recibir a los ministros. -Armin se apresuró a hablarle a uno de los conductores.











- o -








-¿Crees que es necesario? -Preguntó Connie mirándonos hacia atrás al estar sentado en el lugar del copiloto y yo junto a Armin y Annie atrás.

-Él me dio algo muy único -Dije mirando por la ventana, algo impresionada por la arquitectura que estaban implementando en la reconstrucción de edificios en el centro de la ciudad.

-Sabes cómo es Jean, él no querrá que le des algo a cambio, te hizo ese regalo porque te quiere y quería verte feliz. -Comentó Armin mirándome de reojo.

Momentos Únicos [ JEANKASA  Holidays Special ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora