Luz Noceda, ella solía ser una estudiante un poco solitaria pero siempre acompañada de su imaginación y su familia. Noceda tan solo deseaba pasar un feliz cumpleaños pero por azares del destino terminó cruzándose con un evento paranormal que le arr...
La pequeña casa hecha de madera era acorralada por un grupo de policías del mundo celestial.
- ¡habrán la puerta! - exigió el policía sin una pizca de paciencia.
La familia conformada por una anciana y un niño se aterrorizó.
La anciana con miedo, dio la cara respondiendo al llamado pero sin abrir la puerta.
-vayanse por favor. Aquí no hay nadie que deba de ir con ustedes - siendo valiente puso a su pequeño rubio detrás de su espalda. Con todo el amor que le tenía, quería proteger al pequeño.
-abuela... - susurro el pequeño. El niño no comprendía la situación en la que se encontraban.
la anciana se inclino a la altura del niño - Hunter, Nieto mío. Quiero que huyas de aquí, no es seguro, solo corre - pidió que escapará del lugar para mantenerlo a salvo, pero ¿De que?
- aha - asintió el rubio. Tomando solo un abrigo que se encontraba tirado en el suelo, salió por la puerta trasera.
La anciana vio a lo lejos como el chiquillo cruzaba los altos montes del sembradío. Tan veloz como podía ir con sus cortas piernas de infante.
Hunter miro en su dirección, y en respuesta, la anciana le brindo una sonrisa. Confiado de que no había nada malo, continuo su camino. Después, la adulta tomo un cuchillo y como si supiera que era lo correcto, lo enterró en su estómago. Era mejor morir por sus propias manos a morir por la de Belos.
El rubiecillo llego a la cueva dónde se encontraba un pasadillo secreto del que su abuela le había contado. La abuela le había dicho antes que debía de cruzar el pasadillo para llegar a un lugar en el que estuviera a salvo. El niño pensó detenidamente si debía cruzar o regresar con su abuela.
Un aroma a quemado llega hasta a las fosas nasales del niño. Muy intrigado, decidió dar la vuelta.
Al regresar a casa, solo notó una parte del sembradío quemado.
- ¿Qué pasó?- se pregunto a si mismo.
Un señor montado en un caballo, se acercó cabalgando suavemente en dirección hacia el pequeño - Hunter ¿Verdad? - nombró al niño.
Sabiendo que no podía huir del extraño tipo, respondió:
- Si, soy yo -
Belos no quito su máscara para mostrar su rostro o expresión - me alegro de conocerte. He venido aqui solo para conocer a mi sobrino -
- ¿Su sobrino? ¿Quién es él?-
- creo que lo estoy viendo ahora-
- ... - Hunter no supo que responder al adulto.
- Eres tu, Hunter. Me conocen como el primer general Belos, pero tú puedes llamarme "Familia" -
-¿Tío Belos?-
- si, exactamente. Es hora de que inicies tu vida, la vida que realmente debes de vivir. Te propongo estar en un nuevo lugar, un nuevo mundo, una nueva casa - ofreció el tirano. Bien podría forzarlo, pero no era de su interés hacerlo, quería jugar un poco.
El rubicillo lo analizo un poco la oferta - pero... ¿Y mi abuelita?. La abuela dijo que yo debía de ir a dónde me indico, ahora ¿Dónde está ella? -
- No se con certeza. Pero ella iba a un lugar mejor, tu también deberías hacerlo. Recuerda que yo te estoy invitando a un lugar seguro, igual a dónde debías ir - no buscaba perder el interés del pequeño.
- ¿Ella se fue?- le pareció escalofriante como a cualquiera niño perder a su mamá en un mercado.
- si, nadie sabe a dónde. Lo correcto es hacer lo mismo -
Sin saber, ni a dónde ir, respondió:
- entonces vamos. Por favor, Tío Belos, llévame con usted - si era la única familia que le quedaba, era mejor aceptar.
- Buena decisión - felicito y apto seguido trono los dedos, señal de que sus policías debían de proseguir.
Una de las autoridades menores acercó la carroza a dónde se encontraba el pequeño. Haciendo señas con sus manos le pidió entrar en la carroza al rubio.
Hunter tímidamente entro al vehículo. Mientras la máquina de 4 ruedas avanzaba, el pequeño no evitaba ver cómo la casa de madera se perdía entre las llamas del fuego.
Al llegar al lugar prometido, la curiosidad del niño se alzó en protesta. Todo parecía tan grande y decorado. Era diferente a su casa con la abuela. La casa de la abuela siempre estaba limpia y ordenada, pero no contaba con artefactos de alta gama ni nada que fuera costoso o de valor.
El adulto con la cara cubierta, parecía interesado en las actitudes que mostraba el muchachillo - ¿Te gusta lo que ves?- pregunto esperando una respuesta que no fuera para nada negativa.
- ¡Si!- el entusiasmado niño no tardó en confesar la verdad.
- Me alegra escuchar eso -
Hunter fue hacia una ventana que le permitió admirar los paisajes que la parte alta del palacio les permite ver - ¿Quien es el dueño de todo eso? - cuestionó refiriéndose al territorio que ocupaba el palacio, y a su vez, a las casas que se notaban a lo lejos.
- ¿Dueño? -
- Si. Mi abuela era la dueña de su propio campo, ella le daba comida y bebida a los animales que corrían por ahí y hacian cosas buenas por el lugar donde viven - explico.
- Entonces, ese soy yo. La diferencia es que yo gobierno y dirijo a muchas personas, eso me hace el dueño -
Con cada vistazo que daba, el brillo en sus ojos aumentaba - Tío Belos ¿Yo también puedo ser dueño de algo así? -
El general dudo un poco lo que debía de responder - Hmm.. puede que si. Si te esfuerzas mucho, tal vez llegues a más - sacudió los cabellos rubios del niño.
El primer general había hallado lo que tanto había buscado. El futuro que cada día se planteaba, ya estaba a poco tiempo de volverse realidad.
Fin de capitulo. Está corto, pero creo que está bien así.
En fin, toca agregar correctamente al Golden Guard 😈
Seguiré actualizando, gracias por leer 💖
Yo antes de escribir un capítulo:
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