C A P I T U L O 15

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Varias parejas se habían formado a su alrededor, su cabeza descansaba en el hombro de su esposo y la melodía hacía que se relajara. A lo lejos vio a Jimin con la cara tan roja como un tomate, tomando la mano de su hermano que sonreía en grande.

Ambos chicos se pararon en un espacio libre. Decir que se cagaba de los nervios era poco, realmente estaba haciendo un esfuerzo por no caerse, sus piernas temblaban como gelatina y su corazón martillaba con fuerza en su pecho. El calor en su cara no parecía querer desaparecer.

Yoongi rodeó su cintura y lo pegó a su pecho. Jimin, por otro lado evitaba mirarlo por lo que solo se limitó a rodearle el cuello y tomar la mano que le ofrecía. Comenzaron a moverse de un lado a otro, dejándose llevar por la melodía y relajándose.

Sus ojos se conectaron por un momento y sin darse cuenta poco a poco se fueron acercando. Los tiernos ojitos de ambos brillaban anhelando más del otro, más cercanía, más contacto y el primero en hacerlo fue Yoongi. Pegó aún más a Jimin contra su pecho y llevó una mano a su mejilla, acariciando con su pulgar la suave piel. Cuando su nariz rozó con la otra, aspiró el dulce perfume del menor y sin aguantar más, lo besó.

Una explosión de emociones invadió el pecho de los dos, Jimin tardó un segundo en comprender lo que ocurrió por lo que solo se quedó inmóvil, con los ojos muy abiertos mirando las largas pestañas de Yoongi ya que él había cerrado los ojos. Cuando la lengua del mayor recorrió su labio inferior no pudo evitar gemir y dejarse llevar. Enredó sus brazos en el cuello del castaño y lo tomó por la nuca, girando su cabeza hacia un lado y profundizando más el beso.

No podían detenerse, necesitaban más.

Cuando la falta de aire llegó a sus pulmones se separaron, Yoongi pegó su frente a la de Jimin y ambos jadearon con los labios hinchados, recuperando el aire.

De repente, la realidad golpeó a Jimin como una bofetada. Se separó bruscamente de Yoongi y lo miró entre confundido e incrédulo. Miles de sentimientos se acumularon en su cuerpo y comenzó a desesperarse, el salón parecía hacerse pequeño a su alrededor y escapó.

Corrió hacia los ventanales que daban al jardín y una vez afuera, notó que estaba lloviendo. El frío aire de la noche golpeó su rostro, generando escalofríos en su cuerpo. Aspiró con fuerza, llenando sus pulmones con el olor a tierra mojada y exhaló tratando de relajarse.

—Jimin —lo llamó Yoongi desde las puertas, preocupado —¿estás bien? —preguntó al detenerse a su lado.

Jimin solo negó con la cabeza y se agachó, apoyando las manos en sus rodillas y respirando hondo.

Yoongi se sentía pésimo, tal vez había sido un error haberse dejado llevar pero no lo culpen, su Jiminnie esa noche estaba hermoso y fue difícil para él no caer en sus encantos involuntarios. Sin saber muy bien que hacer, solo pasó su mano por la espalda del menor, de arriba abajo hasta que el pelinegro se irguió ya más tranquilo.

La angustia golpeó en su pecho y de repente malos pensamientos llegaron a él ¿qué tal si Yoongi solo se había dejado llevar? ¿Y si ahora no tomaba en serio sus sentimientos?

—lamento haberte besado —murmuró Yoongi, apenado por sus impulsos.

Jimin lo miró —¿te arrepientes de haberme besado? —un nudo se formó en su estómago.

Una sonrisa de lado se asomó en los finos labios rosados —jamás me arrepentiría.

Y una vez más sus ojitos brillaron, sin poder contenerse saltó a los brazos del mayor y volvió a unir sus labios, en un beso despertando pero cariñoso. Al separarse, soltó un jadeo y apoyó su frente en el hombro de Yoongi —por favor no me confundas, no juegues conmigo de esta forma.

El Tiempo Que Me Debes (EN PAUSA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora