Capítulo 4

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Habían pasado ya unos días desde el teatro y t/n no había vuelto a ver a Isabela, eso la ponía un poco triste pero no lo demostraría.

Mientras en casita...

- Ay no puede ser ¿y que paso después?

- Al parecer la señora González le va a pedir el divorcio...

- Ohh - exclamación todos a la vez

- Pff pero siempre dice lo mismo - dice Camilo

- ... y esta vez es definitivo - termino de decir Dolares haciendo que todas sus primas y sus hermanos pusieran cara de asombro

- COMO - exclamó Camilo

- Ay Camilo! -dijo Dolores mientras se tapaba sus oídos pues Camilo se encontraba a su lado

- Perdón hermana - entonces entró Julieta a la habitación

- Chicos, no me digan que están haciendo lo que creo que están haciendo

- Ehhh no mami - dijo Mirabel

- Claro que no tía ¿como lo haríamos? Solo conversábamos... - respondió Camilo

- Mmmm más les vale - dijo mientras se retiraba

Narra Isabela

Después de estar un rato más hablando, cada uno se fue, yo solo pensaba como hacer para encontrarme a t/n sin que pareciera evidente, lo que se es que le gusta escribir, entonces le gustan los libros, eso quiere decir que pasará tiempo en la biblioteca, quizás si salgo a pasear cerca de la biblioteca y casualmente ella esta saliendo de ahí...

Cogí mi bolso y me fui a la fuente del pueblo ,allí encontré a varios niños y niñas que se acercaron a saludarme, pero no veía a t/n por ninguna parte.

- ¿Puedes hacerme una corona de flores por favor?

- Claro que si - dije mientras se la hacía con un movimiento de manos, los niños me pedian que hiciera flores y también que les pintara la ropa igual que hice el día del milagro con mi ropa, y eso hice hasta que algo llamó mi atención, era una pareja de señores que llegaban en una carreta con muchas maletas,de ahí bajaba una joven que parecía tener mi edad, ella ayudaba a sus padres a bajar las maletas, me acerque a la nueva familia pues un Madrigal ayuda siempre que puede.

- Hola bienvenidos, soy Isabela Madrigal

- Oh hola yo soy José, y ella es mi mujer Marta,y esta es nuestra hija Sara

- ¿Y como encontrasteis Encanto?

- Vivíamos aquí, solo que nos mudamos hace algunos años y hemos decidido volver

- Ohh claro lo siento es que no os conocía

- No te preocupes eres joven

- Dejadme ayudaros - Isabela hizo que unas ramas cogieran el resto de maletas y las dejarán dentro de la casa que tenía la puerta abierta

- Muchas gracia Isabela - dijeron el matrimonio

- No puede ser... - susurro Sara,Isabela se giro a verla pues pensaba que lo decía por ella, pero la joven se encontraba mirando en otra dirección y después se puso a correr, Isabela la siguió con la mirada y ahí se encontró a t/n la cual casi era tumbada por Sara, aquello no le hizo gracia pero tenía que contenerse para no atar a Sara con lianas y alejarla de t/n .

Narra t/n

Ya había tenido suficiente biblio por hoy salí para despejarme, por fin tenía un par de capítulos escritos y la historia iba bastante bien, cuando derrepente me encuentro rodeada por unos brazos que hacen que casi me caiga.

- T/N

- ¿Hola? - dije pues al parecer la chica me conocía, se separó de mi mientras aún sus brazos descansaban en mis hombros y justo ahí la reconocí.

- ¡No puede ser! SARA - la abracé más fuerte hasta que un carrasco nos hizo separarnos

- Hola t/n veo que conoces a Sara, ella y su familia al parecer volvieron al pueblo

Narrador omnisciente

- Claro que me conoce, ella es mi prometida - dijo Sara causando la risa de t/n, eso a Isabela no le hizo ninguna gracia, estaba a nada de dejarse controlar por sus celos hasta que t/n habló

- Ay dios aún recuerdas eso, es un juego que teníamos ella y yo, era sobre que estábamos prometidas y hacíamos los preparativos para la boda - le explicó t/n a Isabela mientras se reía, t/n no sabía por qué pero sentía que le debía esa explicación

- Ahh claro si entiendo, un juego de niñas - dijo Isabela más relajada resaltando la palabra juego mientras miraba a Sara

- T/n y yo somos mejores amigas

- Exacto, pero sus padres se mudaron y perdimos el contacto

- T/n y yo somos muy buenas amigas - le dijo Isabela a Sara resaltando el "muy"

- T/n quería preguntarte algo - dijo Isabela derrepente

- Claro dime

- Quería saber si mañana querías venir a casa, podríamos ver pelis y comer chucherías ya sabes

- ¿Co-como una cita? - aquello hizo sonrojar fuertemente a Isabela haciendo que le salgan flores en el pelo, era ahora o nunca porque la amiga de t/n no le gustaba nada

- Sí, exacto - dijo segura

- Claro me encantaría - entonces Isabela abrazo a t/n y se despidió feliz, ya había logrado lo que quería, tenía una cita con ella, no tenía que preocuparse por nada.

- Así que Isabela... - dijo Sara haciendo que t/n se sonrojara un poco

- Es linda, y muy buena persona

- No creo que te convenga parece un poco no se superficial

- ¿¡Como dices eso!? Ni si quiera la conoces - dijo t/n un poco molesta por la actitud de su amiga

- Perdón perdón, no te pongas así - dijo mientras seguía a una molesta t/n a casa

- Bueno

- Solo que no se, algo no me cuadra en ella

- Intenta conocerla verás que te cae genial - dijo t/n sin más mientras se despedía de ella pues se tenía que ir con su hermano y su mamá

- T/n como quieres que me caiga bien Isabela si me intenta quitar a mi futura prometida - susurro Sara con rabia,sin duda no le caía nada bien Isabela, tenía que volver a ser la mejor amiga de t/n para que confiara en ella, no podía dejar que las dos fueran novias.

Con ese pensamiento Sara se fue a su casa a terminar de ordenar su equipaje, mientras tanto Isabela como t/n se encontraban en su propio mundo imaginando como será la cita de mañana, las dos estaban igual de nerviosas.

La magia eres tú - Isabela Madrigal y tú Donde viven las historias. Descúbrelo ahora