❀〘Primera carta de amor 〙❀

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Por muy ridículo que parezca, mi primera carta de amor fue a mi mejor amigo, tenía sólo cinco años cuando la hice, unas semanas antes de que Kacchan recibiera su dón y yo fuera catalogado como un Quirkless.

No tenía muy buena ortografía en ese entonces, y mi letra y mis kanjis podrían fácilmente ser interpretados por otras palabras. Lo poco que recuerdo que escribí en ella fue mi enorme deseo de ser héroes juntos, de lo mucho que me divertía estando a su lado y todo el aprecio y cariño que un niño a esa corta edad no sabe cómo interpretar.

Ahora que lo pienso detenidamente, puede que no la considerara una carta de amor en su momento, pero ahora, ya analizando mejor la situación, era una confesión en toda su regla.

Mi yo de cinco años estaba eclipsado por la brillantez de Kacchan –y no es como si las cosas hubiese cambiado tanto-.

Cabe aclarar que nunca se la entregué, el día que por fin tuve el valor para hacerlo fue cuatro meses después que Kacchan resbalara por aquel tronco al río, el día que nuestra amistad comenzó a deteriorarse. Mi infantil mente pensó que, si se la entregaba, todos aquellos golpes y ofensas de parte de Kacchan dejarían de existir y volveríamos a aquella sincera amistad. Pero no pude, había escuchado por mis compañeros de primaria que un chico y otro chico era antinatural y que les daba asco, así que mi miedo fue mayor y mi carta permaneció conmigo hasta estos momentos.

Recuerdo que al volver a casa la saqué de mi mochila y la guardé en el colchón debajo de mi cama, aquel lugar "súper secreto" al cual mi madre nunca pudo acceder. O bueno, así pensaba yo. Igual quiero creer que mi madre ha respetado mi privacidad y, si es que alguna vez consiguió la carta, nunca hizo comentario al respecto.

Y por si se lo preguntan, no, nunca hice más cartas, por lo menos no para Kacchan, las demás que hice conforme a los años fueron siempre para All Might, felicitándolo por ser un gran héroe y diciéndole que esperaba ser un gran héroe como él cuando creciera.

Vaya ironía de la vida.

No sé por qué el recuerdo de mi primera carta llegó tan de repente, sólo apareció en este momento, mientras estoy en el escritorio de mi habitación en la residencia y hago mi tarea, un momento de divagación para tener otra cosa que pensar además de las integrales, ecuaciones y divisiones que el profesor Ectoplasm ha dejado de tarea.

¿Cuál hubiese sido su reacción? Nunca me puse a pensar en ello. Aunque conociendo a Kacchan lo más seguro es que hiciera alguna mueca de asco y luego me insultaría, diciéndome lo asqueroso que soy por querer a alguien de mí mismo sexo. O tal vez no, con Kacchan nunca se sabía cómo reaccionaría, y el tema amoroso era algo que nunca me he planteado con él en mente.

-Bueno, lo más seguro es que le diera igual –digo a la nada, dejando mi lápiz a un lado del cuaderno y reposando mi espalda en el respaldar de la silla-, y diría algo así de: "Si esa mier.da no me afecta, entonces púdran.se" –una corta risa aparece en mis labios, para luego posar mi mirada en el ventanal abierto de mi habitación-. Sí, sería muy Kacchan.

Con una idea en mente me levanto de mi asiento, tal vez y me equivocaba, después de todo, y con la mudanza dudo mucho que algunas cosas no se hubieran caído en el traslado. Camino hasta mi cama, igual las únicas veces que levanto el colchón es solamente para tender las sábanas y sólo por las orillas.

Con cuidado quito las sábanas y almohadas para que no caigan, y tomando el colchón por un extremo lo levanto. Y cómo esperaba, no había nada en él.

Soplo por la nariz, mientras niego con la cabeza, ¿qué esperaba? ¿Qué la carta mágicamente estuviera debajo de mi colchón? Como dije, en la mudanza muchas cosas fueron moviéndose, tal vez y cuando estaban trasladando mi cama se cayó en alguna parte de mi antigua habitación y allí se quedaría.

¿Qué haría con ella si la conseguía? ¿Dársela a Kacchan acaso? ¡Por supuesto que no! sólo quería recordar viejos momentos, revisar en sí qué fue lo que le escribí, tengo una idea básica de lo que pudo haber sido, pero nada en concreto.

Y tres toques a mi puerta se hacen presentes mientras termino de reacomodar mi cama.

¿Quién podría ser?

- ¡Un momento! –Digo, cuando los golpes vuelven más insistentes, como si alguien les hubiese dado con los puños-. ¡Perdón, estaba arreglan...! ¡Kacchan! –Grito, al verlo al otro lado de la puerta, de brazos cruzados en la espalda y con su ceño fruncido de costumbre-. Yo... uhm... ¿Pasó algo? –pregunto, sin saber qué decir en realidad, no era muy común que Kacchan viniera a mi habitación-. ¿Kacchan? –insisto, cuando no recibo ninguna respuesta de su parte y este silencio ya se me está haciendo verdaderamente incómodo.

Pero no recibo respuesta de Kacchan, no en ese momento. Sólo su mirada que me hace sentir juzgado, como si evaluara mis movimientos o a mí mismo. No lo entiendo.

Dura cinco minutos así, juzgando y evaluando mi reacción con su mirada, hasta que parece notar mi desconcierto a su presencia.

Así que como toda respuesta, sólo echa los brazos hacia adelante. No noto nada extraño en ello hasta que reparo en la hoja que tiene en manos y que alza lo suficiente para que pueda notar mi letra de cuando tenía cinco años.

Kacchan tenía mi carta. Bueno, su carta.

-Tenemos que hablar –demanda, y dándome un ligero empujón que me hace trastabillar e irme hacia atrás. Kacchan entra, cerrando la puerta a sus espaldas, y por el sonido que hace, con seguro-. La verdad, Nerd, o de aquí no salimos ninguno de los dos.

Y se sienta en mi cama, de brazos cruzados y con la carta en manos.

Creo que tirarme por el barandal de mi habitación nunca se me hizo mejoridea.

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Imágenes encontradas en Pinterest.

Edit feo por Picsart.

Historia que sí va a tener segunda parte.


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