Eran las 6 de la mañana y Deidara se levantó. Se fue al baño y hizo su rutina diaria, vio su calendario y era domingo no había que trabajar.
Salió del baño y fue a la cocina para hacer desayuno, dos huevos, pan y jugo de mango. Sirvió en dos platos y los dejo sobre la mesa pequeña de madera que estaba entre los muebles, no era un comedor pero servía de algo aunque para comer te tenías que sentar en el piso por su baja estatura.
Al terminar de servir fue a ver su celular y vio unos mensajes de Whatsapp junto a la hora "7:42" susurro para él mismo y dejo el celular aun lado sin ver los mensajes y fue a su habitación viendo aquel bulto entre las cobijas, un tipo de casi 1.89 estaba durmiendo en un colchón para una persona de 1.60, las piernas de Obito estabas fuera del colchón si no fuera porque estaba dormido en forma de camarón.
Deidara se acercó y lo movió un poco recibiendo quejas y negaciones de su jefe, le parecía cómico como una persona de 25 años podía actuar como un niño que no quiere levantarse para ir a estudiar.
- Obito levántate - movió más brusco y lo único que logró es que el más alto se moviera dándole la espalda y con obvio fastidio - Obito ya está el desayuno, levántate o se enfriará - no paso nada, simplemente seguía durmiendo plácidamente.
Sin rendirse aún, Deidara se levantó un poco y se tiró sobre Obito abrazándolo y moviendo sus hombros para levantarlo. El rubio sin darse cuenta fu atrapado entre los imponentes brazos de Obito y aprisionado en un abrazo.
- Obito levántate - grito más fuerte y pateando al aire para poder salir del fuerte agarre - Obitooooo - siguió moviéndose tratando de liberarse pero fue inútil cada esfuerzo, pareciera que cada vez que forcejeaba Obito lo abrazaba más fuerte
Se mantuvo quieto buscando como levantar al perezoso de su jefe o que al menos lo soltará para intentar otra cosa
- quiero seguir durmiendo, hace mucho que no duermo tan bien - hablo o más bien balbuceo por primera vez Obito
- pues no importa, en esta casa el horario de levantarse y desayunar es a las 8, así que levántate - se ayudo con una patadas al aire nuevamente y se movía bruscamente
- mentiroso, has llegado muy tarde y muchas veces tienes que comer en la cafetería de al frente - volvía a balbucear pero más que todo se notaba que estaba más dormido que nada y su respuesta parecía que lo estuviera dando en automático
- eso son excepciones cuando mi horario de sueño no es respetado - siguió forcejeando con la esperanza de ganarla algo de ventaja
- ujum... - suspiro el de mayor estatura y aflojó el abrazo sentándose de forma de indio en la cama estirándose - tu ganas - se tallo los ojos y bostezó
Deidara sonrió mientras se levantaba igualmente e invitaba a Obito que lo siguiera a desayunar.
Ya sentados en el suelo Obito seguía medio atontado mirando su plato de comida y al mismo tiempo a Deidara comer
- pasa algo? - deidara dejo de lado su plato ya terminado para ver a Obito
- no tienes comedor... - Obito susurro pero Deidara escucho perfectamente
- y...? Solo es una mesa, está mesita cumple la misma función, para que gastar más dinero? - Deidara sonrió y obito solo movió la cabeza negando pero aún así también estaba riendo - estás bien así? Te traigo tu camisa? - Obito tenía su torso aún desnudo
- nah - Obito comenzó a comer
- pensé que tenías fobia a la suciedad - Obito dejo de comer para ver a Deidara
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Una triste realidad
Romantizmun joven Huchiha cansado de no poder dar final a su antiguo amor fallecido decide tomar cabeza en su empresa por unos años para después dársela a un buen amigo. Quien diría que encontraría a un rubio que lo llevaría a la obsesión? Y peor, quien le...