Capítulo 1

43 3 0
                                    

Es un privilegio para mí el despertar, abrir los ojos y ver la hermosa luz del sol entrar por mi ventana demostrando lo inverosímil que es la vida. Hace años que deseaba esto, una vida de ensueño.

Desde del primer día que desperté y se me otorgo una nueva identidad he aprendido a guardar mi falsa identidad. Recuerdo quien soy y lo que sucedió y, al pasar los años, los recuerdos y el dolor perduran en mi mente y alma; he aprendido a vivir con ello.

Deje de ser Aina Ivanova, la pobre chica que vivía en una burbuja y que los cazadores lograron romperla y herirla. En esa burbuja que mi madre y padre hicieron lo posible para cuidarla y no romperla. Ahora soy Sharon Beckett, una mujer sencilla que vive en Canadá junto a su esposo Sebastian Derricks.

Hace tres años conocí a mi esposo Sebastian, un hombre comprensible, detallista, atento, amoroso, responsable; es perfecto ante mis ojos, mi hombre ideal. Y gracias a él he podido lograr mis sueños, mis metas, juntos, tomados de la mano, porque yo también apoyo su carrera como médico cirujano.

Muchas de las personas que son cercanas a mi envidian mi vida, desean tener a un perfecto hombre (como ellas lo llaman) a su lado. Estoy eternamente agradecida a Leo Mohammad, por su verdadero amor hacia mí, por su lealtad; sus actos me demostraron lo mucho que me amaba, porque si no fuera por él yo no tuviera una segunda vida; una vida que deseaba junto a él. Pero por cuestiones del destino así no fue. Lo único que puedo hacer por él es continuar y cumplir aquellas metas que tanto deseábamos cumplirlas juntos.

Pero no todo en esta vida es fácil, no es sencilla y maravillosa todo el tiempo. Mi "perfecta vida" se vino abajo tras una mala noticia.

Y aquí, en este omento es cuando entiendo, comprendo quién soy y no dejaré de serlo. Hay una gran mancha negra que perforó y marco mi vida.

—Lamento mucho decirle esto señora Beckett.

Las palabras del doctor y la confirmación en el sobre me desestabiliza, de un momento a otro un mareo golpea mi cabeza y siento que quiero cerrar los ojos.

—Las pruebas a las que se ha sometido y su tratamiento de recuperación por el accidente que tuvo hace tiempo dejaron graves secuelas en su cuerpo. Es por ello que...—el doctor no termina de decir las palabras.

El doctor Greystone hace tiempo que lo conozco. Es amigo de mi esposo y tras la recaída que tuve por el trágico final de Aina, él me ha ayudado con mi tratamiento de recuperación y sabe lo que sucedió conmigo. Un falso documento que afirma que las marcas en mi cuerpo son provocadas por un grave accidente automovilístico.

—Lamento decirle que usted no puede concebir hijos. La barra que perforo su vientre la daño y es riesgoso para usted tener un embarazo.

Sabía que una falsa identidad no cambiaría mi vida, tenía noción de que esa guerra dejaría dañado algo en mí, no solo la mente, mi alma; ahora mi cuerpo y mi sueño de ser madre.

Cómo le explicaré a Sebastian que no podré darle los hijos que tanto desea. La tan soñada familia que deseamos tener, que soy una mujer infértil. Es aquí donde termina la vida de ensueño que tenía.

Adolorida por la noticia, le agradezco a Greystone por ayudarme en mi recuperación y sin decir más me retiro de restaurante. No suelo visitarlo a su hospital, no me gusta, los detesto; ese es otro defecto en mí, no puedo soportar estar en un hospital, entro en crisis. Los hospitales me recuerdan a los difíciles y dolorosos días de recuperación que pasé hace años.

Al sentir el aire frio golpear en mi rostro dejo escapar las lágrimas contenidas en mis ojos. Con fuerza arrugo el papel entre mis manos y sin dudarlo subo al auto que me espera para llevarme a casa.

Falsa Identidad: Amores que hieren (2do libro)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora