4; Cielo en la tierra

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Constantine quería escuchar a lo que Elié había dicho, pero si fracasaba una vez más en algo como era protegerla y por su culpa acababa muerta, ya no quedaría nada que evitase que se lanzase a las garras del diablo;

Así que cogió su chaqueta tras vestirse y salió a prisa tras haber llamado a Charles. Cuando este le recogió Constantine solo acertaba a observar como el cielo iba cambiando a medida que se acercaban al bar.

Se estaban formando nubes; oscuras.

Algo malo estaba por ocurrir, conocía cada señal posible para cada acontecimiento. Los años de experiencia te "quemaban" pero también te hacían aprender, muchas veces para tratar de anticiparte.

Cuando Constantine consiguió llegar a la sala de reunión lo que vio dentro lo dejó boquiabierto;

Vio a Elié, temblaba como un pajarillo. Los demás incluyendo Baltazhar estaban en el suelo cerca de la pared.

Pero... ¿Qué había ocurrido?

-LLÉVATELA. -Gritó el hombre que siempre le recibía-

-¿QUÉ LE HABÉIS HECHO? -Dijo quitandose su chaqueta y pasandola por sus hombros, tenía lágrimas de sangre por el rostro-

-No hemos sido nosotros. Ha sido ella. -Dijo Baltazhar- No sé que clase de brujería ha hecho la niñita pero... lloverá sobre vosotros.

De repente al término de esta frase, Baltazhar sufrió una especie de desmayo, cayendo inconsciente tras iluminarse sus ojos por un fogonazo.

John la sacó de ahí interrogante, sacándo un pañuelo atónito y cuando la tuvo sentada en el coche, viéndola a los ojos limpió sus lágrimas de sangre.

-Eh, Elié. Tienes que contarme que es lo que ha pasado. ¿Qué has hecho? -Susurró-

Ella le miró y emitió.

-Grité. Dije que no iba a permitir que te hiciesen daño mientras discutíamos. Las luces parpadeaban, era como si... tuviese un poder o... no sé. Fueron lanzados contra las paredes, luego entraste tú y de gritar así de fuerte yo... sentí que lloraba -Dijo mirandole-

Charles miraba con los ojos como platos por lo que acababa de escuchar por el espejo del conductor.

-Vas a conseguir que te maten por mí. -Dijo suspirando, negando con la cabeza mirando por la ventanilla del coche-

Ellos no lo sabían pero, el mismisímo Dios estaba un tanto complacido de la historia de ambos. Sabía que un ángel desterrado no conservaba su gracia; obviamente él había creado las normas sin embargo, por eso mismo era y se sentía libre de cambiar algo las normas en este caso; quería ver como se desenvolvían con un poco de ayuda.

Llegaron a la casa y John se encendió un cigarro. Elié suspiró, se lo quitó y dio ella una calada.

-Deja de hacer eso. -Dijo bufando éste-

-Creo que no estás en disposición de darme órdenes, Constantine. -Dijo mirandole de lado sintiendose poderosa-

-O qué. -Dijo levantando una ceja desafiante-

-Te fulmino

-Pues empieza, tampoco pierdo nada -Dijo este fingiendo desinterés tomandose nuevamente un chupito a trago de Whiskey-

Elié giró su cabeza levemente de lado, viendole tan serio y en cierto modo molesto, no pudo evitar sonreir de forma aniñada.

Le tendió el cigarro, este dio una calada del mismo y soltó el humo mirandola con expresión de "qué voy a hacer contigo"

-Oye... hay algo que necesito hacer. -Dijo ella entrecerrando los ojos-

Este hizo un gesto con la cabeza como diciendo "sueltalo"

-¿Podría...? No sé muy bien como decir esto. Tú me has curado -carraspeó- ¿Puedo intentarlo?

-Elié... entiendes que un cáncer no es una herida física ¿verdad? Y menos uno agresivo -Susurró mirando al infinito en tono de estar perdiendo la paciencia-

-Solo sabes quejarte de todo y no tener esperanza en nada. O bueno, a no ser que sea en tus propias acciones. -Dijo ésta negando con la cabeza-

-Es de lo único que he podido fiarme aparte de Charles estos años.

-Quítate la camisa.

Constantine rió mirándola

-¿Cómo? ¿Estás de broma?

-Por favor. -Dijo viéndole a los ojos-

Este lo hizo, no podía creerse que estuviese cediendo. Se sentó en la mesa del salón y ella miró su espalda, más que como quién mira una con deseo, como quién mira un mapa.

Estaba totalmente centrada en la posición física en la que estarían los pulmones de él.

Había logrado lo del bar, quizá también pudiese lograr algo en esta situación.

Con sus dedos trazaba caminos por la piel de él, hasta que marcó un cerco imaginario donde puso las manos. Cerró sus ojos y presionó, como si con sus manos quisiese atravesar su espalda.

John notaba la presión cada vez más sintiendo como si le imposibilitara totalmente respirar; le estaba asfixiando debido al grado de su enfermedad. La habría gritado, si pudiera.

Comenzó a toser más fuerte que nunca, había sangre incluso en el suelo. No podía evitarlo; comenzaba a pensar que realmente la habían mandado para asesinarle y entonces, cayó al suelo sintiendo como si diese sus ultimos alientos de vida.

Entonces, Elié le miró desde arriba con tinte curioso.

Recobró todo el aire de golpe y la miró.

-¿QUÉ HAS HECHO? HAS INTENTADO MATARME -Dijo este entre jadeos pálido (más aún si era posible)-

Elié le miró con los ojos llorosos y negaba con la cabeza

-No. John te estás equivocando. -Dijo mirándole-

-Sé muy bien lo que está ocurriendo. Todo esto no ha sido más que una puesta de escena para llegar hasta mí ¿NO ES ASÍ? HAS ESTADO JUGANDO CONMIGO NO PUEDO CREERME QUE HAYA SIDO TAN ESTÚPIDO

Elié abría sus ojos más sorprendida que nunca; no daba crédito. Ella no pretendía dañarle, se lo había dicho.

{Unas semanas después...}

John bebía, directamente de la botella. Se sentía simplemente esperando a morir y se planteaba si no debería facilitar el trabajo y acabar él consigo mismo.

Entonces sonó el teléfono; Charles.

Qué oportuno ese chaval, siempre parecía leerle la mente...

-John te recuerdo que tienes cita de la revisión médica.

-¿Y qué va a decirme? Ya lo sé Charles

-Quizá puedan hacer algo no sé. Estoy con el coche fuera, no me hagas intentar sacarte.

Colgó. John rodó los ojos. Se vistió con desgana y se pusieron en marcha.

El scanner. Otra vez, por énesima. Era ya rutina pero su paciencia no era la misma que las primeras veces, cuando aun le daban algo más de tiempo.

La doctora, un ángel que le había ayudado en otras ocasiones y anteriormente le había comunicado que no había más esperanza ni más oportunidades, miraba a su pantalla hasta que John carraspeó para hacerse notar.

-¿Y...?

Esta hizo una mueca de extrañeza.

-No hay nada.

-¿No hay nada... que hacer? Gracias por las novedades -Dijo este a punto de salir pero ella le hizo frenarse-.

-No queda ni rastro del cáncer en tus pulmones... ¿Cómo has...? -Dijo desconcertada, sin dar crédito ni tener noticias de como era posible que eso hubiese ocurrido-


Dark Light • {Constantine}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora