Capitulo 11

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Tamaki solo podía escuchar los sesantes murmullos de sus compañeros por los pasillos, el Amajiki miró hacia afuera por la ventana, el día estaba nublado, como si amenazara con llover, aquella imagen solo hizo sentir al omega mas decaído, por alguna razón que desconocía Mirio lo estaba evitando desde hace dos días

Tamaki intento recordar algo que hubiera echó mal para que el rubio lo evitara de tal forma. El amajiki suspiró pesado, quizás podría deberse a que Mirio si acepto la confesión de aquella chica y ya no lo necesitaba a su lado

El omega caminó con la cabeza mirando al suelo, estaba tan absorto en sus pensamientos, solo escucho unos rápidos pasos acercarse, cuando el azabache levanto la mirada se topó con el alfa quien se dirigía velozmente hacia el

- ¡Mi...! - al Amajiki ni siquiera le dió tiempo de reaccionar, Mirio intento detenerse pero no lo logró a tiempo por la velocidad en la que corría, el Omega solo atino a cerrar los ojos fuertemente antes de que ambos terminaron chocando. Tamaki dejó salir un pequeño alarido de dolor al caer de espalda contra en suelo, al abrir los ojos se encontro con el cuerpo del alfa estaba sobre de el, ambos brazos de Mirio a los costados de su cabeza, sus rostros estaban demasiado cerca

Mirio miró aterrado al omega, y abrió los ojos con sorpresa, rápidamente su rostro se torno completamente rojo, pero también se preocupo de haber lastimado al Amajiki

- ¡Ta-Tamaki! - Mirio de inmediato se quitó de encima del peliazul - ¡¿Estas bien?! ¡lo siento, no pude detenerme!- el rubio ayudó al Amajiki a levantarse del suelo, su rostro aun estaba demasiado rojo, estaba demasiado avergonzado por lo ocurrido y su cabeza daba vueltas, su mente se quedo en blanco, solo atinó a darle la espalda al rubio y apoyarse sobre la pared para ocultar su rostro

- Tamaki..¿te hiciste daño? - Mirio se sobresalto por la reacción del chico, y acercó una de sus manos posandola sobre el hombro de este para verlo a la cara, en ese momento pudo ver el rostro completamente rojo de Tamaki, Mirio trago en seco y rápidamente se alejó de este como si su piel quemara

Claramente aquella acción no paso desapercibida por el Amajiki que se descolocó unos momentos por el extraño comportamiento del alfa

- ¡Lo siento, Tamaki! ¡tengo algo que hacer! - Tamaki trató de detener al rubio cuando este salió corriendo del lugar dejando a Tamaki con un extraño sentimiento

- ¡esp..! ¡Mirio! - el azabache se mordió en labio inferior y apretó con fuerza los ojos, y fue tras el rubio logrando detenerlo y los sostuvo de la mano, Mirio se sonrojo ligeramente y se estremeció por el contacto de sus manos entrelazadas

- ¿Tamaki? - el azabache se mordió en labio inferior y apretó con fuerza los ojos, Mirio apretó fuertemente la mandíbula, Tamaki no era tan impulsivo, pero no podía dejar que Tamaki estuviera cerca de el en estos momentos o lo pondría en peligro - no me estoy sintiendo bien... iré a casa a descansar un poco - sin mas el alfa se soltó del agarre del omega para seguir su camino

- ¿Mirio esta enfermo? - susurro Tamaki, pensando en que quizas aquello fuera la unica alternativa apra el extraño comportamiento de su amigo de la infancia

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Tamaki suspiro, notando que todos los alumnos comenzaban a irse, las clases ya habían terminado y realmente no había puesto nada de atención a las clases. El azabache decidió marcharse de una vez, tomó su mochila para salir del colegio

El omega comenzó a caminar, tomando rumbo por el camino donde siempre solía ir con el alfa, solo que esta vez Mirio no estaba a su lado, no podía sentir ese sentimiento cálido cuando estaba con el rubio, su corazón comenzó a latir rápidamente, se sentía ansioso, solo queria ver a Mirio

Tamaki giró sobre sus talones y cambió de dirrección, recordó que el alfa estaba enfermo, asi que iría a visitarlo a su casa. El Amajiki paso por una pequeña tienda y compró algunas medicinas de todo tipo, no sabía realmente cual era la enfermedad de su amigo, pero quería asegurarse para hacer que Mirio se sintiera mejor, después de todo el igual hubiera echo lo mismo si estuviera en su lugar

El omega se detuvo al estar frente a la puerta de la casa del rubio, tímidamente tocó esta tres veces pero nadie respondió. El azabache venía muy seguido a la casa del rubio, así que el Amaajiki busco debajo de una pequeña maceta con una bonita flor, y encontro el escondite de la llave de la casa del alfa. No era algo para nada raro, Mirio le había dicho el lugar donde escondían la llave en caso de emergencia para que Tamaki pudiera visitarlo cuando quisiera

Algo temeroso el omega llegó hasta la habitación de Mirio, se detuvo abruptamente cuando estaba por abrir la puerta, no sabía que era lo que se suponía que debiera decir cuando lo viera, ¿que tal si Mirio continuaba evitandolo?

Un fuerte golpe se escucho dentro de la habitación del rubio, aquello sacó de sus pensamientos al azabache, Tamaki se sobresalto, sin pensarlo dos veces puso su mano en la manija de la puerta y al abrir, Mirio estaba arrodillado en el suelo sosteniéndose el abdomen, tenía gotas de sudor en todo su rostro y un pequeño y casi impredecible sonrojo en las orejas

- ¡Mirio! - rápidamente Tamaki dejó la bolsa de compras a un lado y se acercó preocupado al alfa - ¿estas bien? ¿q-que te ocurre? - el omega se arrodillo para ver al contrario a la cara

- ¿Ta-maki?... ¿que haces aqui? - Los ojos de Mirio se abrieron con sorpresa, y miró alarmado al azabache - espera, ¡no puedes estar aqui Tamaki!

- pe-pero, Mirio tu...

- Tamaki es peligroso estar aqui...

el amajiki se detubo abruptamente sintiendo un pesado y fuerte aroma emanar del rubio, Tamaki se paralizó unos momentos y dirigió su mirada al alfa

- Mi-mirio...estas en celo

- si...por eso no puedes estar aquí - pronuncio con voz ronca

- pero no puedo dejarte, ¿donde estan tus padre...?

Tamaki fue empujado hacía el suelo, el omega dió un pequeño chillido por el golpe, miró aterrado a Mirio sobre de el. Mirio apretó fuertemente la mandíbula incapaz de controlarse cuando el Omega que amaba está al frente suyo; y el estaba en celo

- ¿Mi-Mirio? - Tamaki dió un jadeo sintiendo las manos del rubio deslizarse por debajo de su ropa, los ojos de Tamaki temblaron de terror

El Amajiki colocó sus manos sobre el pecho del alfa tratando de detenerlo, no entendía muy bien lo que le ocurría a Mirio, estaba asustado y no sabía porque sentía su cuerpo débil

- ¡no! ¡e-espera! - El rubio se posicionó sobre el Amajiki, su cuerpo entero temblaba, y algunas lagrimas comenzar a deslizarse por sus mejillas, se paralizo cuando sintio como el rubio intentaba quitarle los pantalones, Tamaki en ese momento no reconoció a Mirio, era otra persona en ese instante

- ¡Mirio! - el alfa se detuvo repentinamente por el grito del azabache, regreso en todos sus sentidos, dandose cuenta de lo que estaba a punto de hacer, sus ojos se abrieron de par en par, alzo la mirada observando a Tamaki. El omega estaba temblando, ocultaba su rostro con sus brazos, sus hombros se movían en ligeros espasmos

Mirio miró con terror lo que había provocado.

Rápidamente Mirio se alejo de Tamaki. Pronto la habitación se inundo de pequeños sollozos, el rubio apretó fuertemente la mandíbula, quiso golpearse en ese momento, había echo llorar a Tamaki

Siempre había anhelado a Tamaki, pero el no quería hacerlo de esta forma, se sentía de lo peor

- lo siento... Tamaki lo siento - Tamaki dirigió su mirada hacia el rubio, era una mirada llena de terror. Mirio no pudo soportar aquella mirada llena de teror del omega, jamás había visto aquella expresión en el azabache - yo no planeaba hacerlo de esta forma - Mirio contuvo las lagrimas y salió corriendo de la habitación para alejarse de Tamaki, no podía soportar haberlo lastimado

Tamaki se encogió en su lugar y se abrazo así mismo escondiendo su rostro entre sus rodillas

- Mirio - susurro en un hilo de voz - lo siento 

El aroma de una presaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora