Soneto LXIX

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En cuanto que de rosa y azucena
aparece mi libido, nada presto,
a raíz de un magrear, funesto,
que las ganas de levantarse drena.

Y en tanto que el cimbrel, con su vena,
se agota diciendo: "lo detesto";
hinchado está, miembro enhiesto,
pesares causa a más de una docena.

Coged en vuestra alegre primavera
cómo conejos, podéis probar el sado
antes que vuestro pecho sea ubre;

pues algún día te lo verás doblado,
no podrás mal tengas follera;
incluso si la viagra te cubre...

90 Poemas Mal Planteados Y Una Reflexión De AfeitarmeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora