Kendrick tosió al salir al exterior. Galahad, Alistair y prácticamente todos los hombres de la cacería ya habían llegado al lugar, ahora ayudaban en las tareas de extinción del fuego o en atender a los heridos. Al menos lo peor ya había pasado, miró hacia atrás buscando la mirada de May. Un escalofrió lo recorrió al no encontrarla.
— ¡Kendrick! —Galahad se acercaba alarmado al ver a su primo cubierto de cenizas mientras cargaba a una mujer.
—Ocúpate de ella. —dijo pasándole a la mujer a sus brazos. La joven estaba igual de complacida con su nuevo portador como lo estaba con Kendrick.
— ¡Estás loco! —le gritó Galahad mientras aseguraba a la mujer en sus brazos. — ¡No puedes entrar ahí! ¡Morirás!
— ¡May está dentro! —dijo a modo de explicación. Galahad vio en los ojos de su primo una determinación difícil de contradecir. Entraría ahí aunque fuera lo último que hiciera.
Algo debía haberle pasado a May para que no lo hubiera seguido. Intentó seguir el mismo camino que había tomado. Gritó su nombre en medio de aquel infierno sin obtener respuesta. ¡Maldita sea! Tenía que encontrarla pronto o arderían con el molino hasta los cimientos. Escuchó un llanto, parecía más bien infantil. Kendrick se esforzó en seguir aquel sonido entre el refulgir del fuego. Al acercarse vio a May tendida en el suelo, un niño lloraba en sus brazos.
—May, May...—se agachó junto a ella dándole pequeñas palmadas en las mejillas para que reaccionara. —May responde...
Pero May estaba inconsciente, solo el niño parecía prestarle atención a Kendrick. Comprobó que el niño estaba bien sujeto al vestido de May, el pobre se agarraba como una cría desesperada al pecho de su madre. Los cargaría a ambos en sus brazos. Recordaba el cuerpo de May mucho más menudo, cuando prácticamente la acunó en sus brazos en el establo casi le parecía estar abrazando a una niña.
Avanzó entre las llamas acompañado de los lloros del niño. Estaba muy preocupado por May no sabía que había podido pasar para que ella quedará inconsciente. Porque estaba inconsciente May no podía estar muerta. Negó con la cabeza. Apartó eso angustiosos pensamientos de su cabeza y se concentró en buscar la salida.
Cuando estuvo en el exterior, colocó a May sobre el primer pedazo de pasto libre que encontró. Cada vez había más heridos y muertos. Sentó al niño junto a ella, aunque su compañía no duró mucho, su madre apareció abrazándolo desesperadamente y dándole las gracias al bravo guerrero que había salvado la vida de su hijo. Pero Kendrick no la escuchó, estaba tratando de despertar a May.
—¡May abre los ojos! —dijo con temor mientras movía su rostro. —¡May!
Se agachó sobre ella llevando su cabeza al pecho de May para comprobar sus latidos. Eran débiles pero estaban ahí. No se rindió y siguió en su empeño de despertarla.
—¿Se ha desmayado? —Kendrick alzó la vista para encontrarse con Alistair. El de los ojos azules notó la extrema preocupación de su primo por la mujer.
—No sé qué ha pasado. —contestó con sinceridad.
—Probemos con esto. —dijo colocando un tarrito de sales, que le había dado Beth, bajo las fosas nasales de May. Pocos segundos después May se despertó sobresaltada mientras empezaba a toser. —Cuídala, tengo que seguir ayudando. —dijo Alistair a modo de despedida, si sus sospechas eran ciertas, juraría que su primo tenía gran interés en la muchacha.
— ¿Qué ha pasado? ¿Y él niño? —dijo May confundida. Miraba el rostro de Kendrick buscando respuestas, pero el solo la miraba con alegría. — Una viga llameante cayó frente a mi...—dijo intentando recordar.
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Tierra Salvaje | Saga Salvaje I
RomancePrimer libro de la #sagasalvaje 1537 May fue a parar a las manos de Arthur tras una serie de acontecimientos devastadores, comenzando por la muerte de sus padres. Ella es simplemente el lugar donde él descarga su ira. Cansada y temerosa por su v...